La respuesta corta cabe en una línea: un olivo bien situado puede superar holgadamente los mil años. En el Mediterráneo hay ejemplares vivos y productivos que llevan en pie desde antes de la conquista musulmana de la Península, así que la pregunta, que parecía sencilla, deja de serlo en cuanto se mira de cerca.

La respuesta larga es más interesante, porque explica por qué este árbol es capaz de algo que casi ningún otro frutal consigue.

Ejemplar viejo de olivo con tronco retorcido

Cifras: qué se considera viejo en un olivo

Conviene ordenar las magnitudes, porque se manejan cifras muy dispares.

Entrada en producción: de 4 a 8 años según variedad y manejo, antes en plantaciones intensivas. Plena producción a partir de los 15-20 años, y se mantiene durante décadas.

Vida útil comercial: cuando un olivar se arranca y se replanta, casi nunca es porque los árboles hayan envejecido, sino por criterios económicos —cambio de variedad, reconversión a marcos intensivos o mecanización—. Los árboles siguen sanos y productivos el día que se arrancan.

Olivo centenario: más de 100 años. En España hay cientos de miles, y en muchas comarcas son simplemente el olivar de toda la vida.

Olivo milenario: más de 1.000 años. Es la categoría que se aplica a los ejemplares monumentales protegidos, especialmente en el Territorio del Sénia, la comarca a caballo entre Tarragona, Castellón y Teruel, que concentra la mayor densidad de olivos milenarios del mundo: más de 4.500 ejemplares catalogados con perímetros de tronco superiores a 3,5 metros.

Entre ellos, la Farga de Arión, en Ulldecona (Tarragona), es probablemente el olivo más famoso de España. Se le atribuyen alrededor de 1.700 años, lo que situaría su germinación en tiempos del emperador Constantino.

Fuera de España, el olivo de Vouves, en Creta, es citado como uno de los más antiguos del mundo, con estimaciones que van de 2.000 a más de 3.000 años, y sigue dando aceituna.

Olivo centenario Farga de Arión

Por qué es tan difícil datar un olivo

Aquí está el matiz importante, y es el que convierte todas esas cifras en estimaciones y no en datos exactos.

La dendrocronología —contar anillos de crecimiento— funciona bien en pinos, robles o hayas. En el olivo (Olea europaea) falla por dos razones.

La primera es que el olivo viejo se ahueca. El tejido central del tronco, ya muerto, se descompone con el tiempo y desaparece, de modo que los ejemplares milenarios son literalmente cáscaras: quedan los tejidos vivos periféricos y un hueco en el medio. Sin centro, no hay anillos que contar.

La segunda es que el olivo no forma anillos anuales regulares. En clima mediterráneo, con veranos secos y lluvias irregulares, el árbol puede tener varios periodos de crecimiento en un año o ninguno. Y el crecimiento no es uniforme alrededor del tronco: se producen deformaciones, fusiones de brotes basales y crecimientos asimétricos que dan esas formas retorcidas tan características.

Por eso la datación se hace por métodos indirectos: medición del perímetro del tronco combinada con tasas de crecimiento conocidas para cada variedad y zona, análisis de radiocarbono en fragmentos de madera, y documentación histórica —escrituras, censos, referencias a la plantación—. Todos ellos tienen márgenes de error amplios, así que cuando se dice que un olivo tiene 1.700 años debe entenderse como una estimación razonada, no como una medición.

Qué hace al olivo capaz de vivir tanto

La longevidad del olivo no es casualidad ni resistencia genérica. Responde a mecanismos concretos.

Capacidad de rebrote desde la base. Es el factor decisivo. El olivo desarrolla en el cuello de la raíz una estructura leñosa engrosada, la zueca o pie, que acumula yemas latentes y reservas. Si la parte aérea muere —por un incendio, una helada catastrófica, una tala—, el árbol rebrota desde ahí y reconstruye la copa. Muchos olivos monumentales no son un tronco único, sino la fusión de varios rebrotes de una misma zueca a lo largo de siglos.

Esto plantea una pregunta filosófica interesante: si la parte aérea se ha renovado varias veces, ¿qué edad tiene el árbol? Por convención se considera la del individuo genético, es decir, la del sistema radicular original.

Compartimentación de la madera dañada. El olivo aísla eficazmente las zonas podridas o heridas, de modo que la descomposición del centro del tronco no compromete los tejidos vivos periféricos. Un árbol completamente hueco puede estar perfectamente sano.

Adaptación extrema a la sequía. Hoja pequeña, coriácea, con cutícula gruesa, estomas hundidos y protegidos por pelos escamosos en el envés —esos que dan el color plateado característico—. Todo ello reduce la transpiración al mínimo. Además cierra estomas y entra en latencia estival cuando el agua escasea, en lugar de agotarse intentando seguir creciendo.

Sistema radicular extenso y superficial, capaz de aprovechar lluvias mínimas en un radio amplio.

Crecimiento muy lento. Madera densa, poco crecimiento anual y bajo consumo metabólico. Los árboles de crecimiento rápido —chopos, sauces— viven poco; los lentos, mucho. Es una constante en botánica.

Escasez de patógenos letales. Históricamente el olivo ha tenido pocos enemigos capaces de matarlo. Esto ha cambiado con la llegada de Xylella fastidiosa, la bacteria que ha arrasado olivares milenarios en Apulia, en el sur de Italia, y que constituye hoy la mayor amenaza para el patrimonio olivarero europeo. También la verticilosis (Verticillium dahliae) causa mortalidad significativa.

Cuánto vive en la práctica: de qué depende

Que un olivo pueda vivir mil años no significa que el tuyo lo vaya a hacer. Los factores que más pesan son:

Drenaje del suelo. Es la causa número uno de muerte prematura de olivos, muy por encima del frío o la sequía. El olivo tolera suelos pobres, pedregosos, calizos y superficiales, pero no tolera el encharcamiento. En terreno arcilloso con agua estancada desarrolla asfixia radicular y podredumbres, y muere en pocos años. Los olivos milenarios están, sin excepción, en suelos bien drenados.

Riego excesivo. Corolario del anterior y el error más frecuente en jardinería doméstica. Se planta un olivo ornamental en un jardín con césped y riego automático diario, y el árbol se pudre. Un olivo establecido en zona mediterránea puede pasar sin riego alguno.

Clima. Prospera entre los paralelos 30 y 45. Necesita veranos cálidos y secos e inviernos suaves. Tolera hasta -10 °C en reposo, pero por debajo de -12 °C sufre daños graves en madera. Curiosamente, también necesita frío: requiere un periodo de vernalización con temperaturas entre 0 y 10 °C durante varias semanas para inducir la floración, razón por la cual el olivo no fructifica en el trópico.

Poda. Una poda equilibrada, que airee la copa y renueve la madera productiva, alarga la vida útil. Las podas drásticas y mal cicatrizadas abren la puerta a hongos de madera.

Trasplante de ejemplares viejos. Práctica extendida en jardinería, con olivos centenarios arrancados y vendidos para decorar chalets y rotondas. Un porcentaje considerable no sobrevive o queda debilitado de por vida, porque se pierde la mayor parte del sistema radicular. Merece la pena tenerlo presente antes de comprar uno.

Si plantas un olivo hoy

Unas indicaciones básicas para que el tuyo tenga posibilidades de durar:

Ubicación: sol pleno, sin discusión. Suelo bien drenado; si es arcilloso, planta sobre caballón o mejora con grava y arena. No lo plantes en la zona de riego del césped.

Plantación: mejor en otoño o a finales de invierno. Hoyo amplio, sin enterrar el cuello, y riegos de asentamiento durante el primer y segundo año hasta que arraigue. A partir de ahí, riego escaso o nulo según la zona.

Poda: a finales de invierno, después de las heladas fuertes y antes de la brotación. Elimina chupones de la base, ramas secas o cruzadas, y aclara el interior de la copa. El criterio tradicional es dejarla suficientemente abierta para que la atraviese la luz. Recuerda que el olivo fructifica en la madera del año anterior: podar en exceso elimina la cosecha siguiente.

Vecería: el olivo alterna un año de cosecha abundante con otro escaso. Es normal y se atenúa con poda regular y aclareo, pero no desaparece.

Vigilancia sanitaria: atención a la mosca del olivo (Bactrocera oleae), al repilo (Spilocaea oleagina, manchas circulares en las hojas), al prays y a la verticilosis. Y ante cualquier decaimiento sospechoso con secado sectorial de ramas, consulta al servicio de sanidad vegetal por la posibilidad de Xylella.

En resumen

Un olivo puede vivir varios siglos con normalidad y superar los mil años en condiciones favorables. En España, el Territorio del Sénia concentra miles de ejemplares milenarios, entre ellos la Farga de Arión, con unos 1.700 años estimados.

Su longevidad se explica por la capacidad de rebrotar desde la zueca, la compartimentación de la madera dañada, un crecimiento muy lento y una adaptación excepcional a la sequía. Ninguna de esas defensas, sin embargo, lo protege del exceso de agua: el encharcamiento y el riego abundante son lo que mata a la mayoría de los olivos que no llegan a viejos.

Y las edades que se les atribuyen son siempre estimaciones. Como el tronco se ahueca y no forma anillos anuales regulares, no se pueden contar: se calculan por perímetro, radiocarbono y documentación histórica, con márgenes de error de siglos.


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