Dos arbustos muy distintos se venden en España con el nombre de bola de nieve, y uno de ellos no produce un solo fruto en toda su vida. Ambos son Viburnum opulus: el mundillo silvestre, autóctono de riberas y sotos, y el cultivar 'Roseum', también catalogado como 'Sterile', que es el que llena los viveros. La diferencia entre los dos no es de tamaño ni de color, sino de biología, y determina si el arbusto va a dar fruto, si va a alimentar pájaros y si sirve de algo a los polinizadores.

Inflorescencia de Viburnum opulus con flores estériles en el borde

El mundillo silvestre

Viburnum opulus L., mundillo, sauquillo, bola de nieve o geldre, es un arbusto caducifolio de la familia Adoxaceae que alcanza de 2 a 4 metros, ocasionalmente 5. Es planta autóctona ibérica, presente en sotos, riberas, fondos de valle húmedos y bordes de bosque de casi toda la mitad norte peninsular, desde Galicia y la cornisa cantábrica hasta el Pirineo, el Sistema Ibérico y algunos enclaves del Sistema Central. Su distribución mundial cubre Europa, el norte de África y buena parte de Asia templada.

La hoja es su otra seña de identidad: opuesta, de 5 a 10 cm, con tres a cinco lóbulos dentados y nervadura palmada, muy parecida a la de un arce, hasta el punto de que confunde a quien no mira el peciolo. En la base de este hay dos glándulas nectaríferas visibles a simple vista, que segregan néctar extrafloral y atraen hormigas; las hormigas, a cambio, ahuyentan a algunos herbívoros. Es un detalle que ningún arce tiene y que resuelve la identificación en un segundo.

La floración ocurre entre mayo y junio, en corimbos planos de 5 a 10 cm. Y aquí está la clave del artículo entero.

Corimbo fértil frente a bola estéril

En la forma silvestre, el corimbo es un disco plano de dos tipos de flores. En el centro, decenas de flores pequeñas, blanco crema, de unos 5 mm, fértiles, con estambres, ovario y néctar. Rodeándolas, un anillo exterior de flores blancas grandes, de hasta 2 cm, completamente estériles: no tienen estambres ni pistilo funcional y su única misión es hacer visible la inflorescencia desde lejos. Es el mismo diseño que una hortensia de tipo lacecap. El anillo llama, el centro trabaja.

El cultivar 'Roseum' (sinónimo 'Sterile') es una mutación seleccionada en la que todas las flores del corimbo se han convertido en flores del tipo estéril del borde. El resultado es una esfera compacta de 6 a 10 cm, verde pálido al abrirse, luego blanca pura y finalmente teñida de rosa al envejecer, sostenida en ramas arqueadas. Es espectacular durante tres semanas de mayo y ha desplazado casi por completo a la forma silvestre en el comercio ornamental.

Lo que se pierde al elegirlo conviene tenerlo claro:

No hay fruto. Ninguno. Sin flores fértiles no hay ovario que fecundar. Un 'Roseum' nunca dará las bolitas rojas del otoño, por bien que se cuide, por mucho que se abone y por muchos ejemplares que haya cerca.

No hay recompensa para el insecto. Las flores estériles no producen ni néctar ni polen aprovechable. Un arbusto entero cubierto de bolas blancas es, desde el punto de vista de una abeja, una superficie pintada.

No hay alimento para las aves. Sin fruto no hay zorzales ni mirlos en invierno. Todo el valor faunístico de la especie desaparece en el cultivar.

A cambio, la flor dura más: como no se poliniza, no recibe la señal de marchitar, y el corimbo se mantiene decorativo bastante más tiempo. Si el objetivo es puramente ornamental, es una elección legítima. Si se plantaba pensando en pájaros o en polinizadores, la elección está equivocada.

El fruto de la forma fértil

Merece la pena por sí mismo. Las drupas son casi esféricas, de 8 a 10 mm, de un rojo traslúcido brillante que parece cristal a contraluz, y maduran en septiembre. Cuelgan en racimos densos y persisten en la rama hasta diciembre o enero, mucho después de la caída de la hoja, porque contienen compuestos amargos que las hacen poco apetecibles al principio.

Esa amargura no es un defecto: es una estrategia de conservación. El fruto se mantiene sin pudrirse ni ser consumido durante el otoño y se convierte en despensa de invierno para zorzales alirrojos, zorzales comunes, mirlos y currucas capirotadas cuando ya no queda nada más. Un mundillo fértil en un jardín es un comedero natural de enero.

Sobre comerlos: los frutos crudos de Viburnum opulus sientan mal. Contienen saponinas y provocan náuseas, vómitos y diarrea, con más intensidad si están verdes o si se ingieren en cantidad. En algunos países del este de Europa se han usado tradicionalmente tras procesarlos, pero eso queda fuera de lo que aquí interesa: en el jardín no se recolectan para comer y conviene advertir a los niños, aunque el sabor amargo desanima por sí solo. Ante una ingesta apreciable, médico o Instituto Nacional de Toxicología.

Frutos rojos traslúcidos del Viburnum opulus en otoño

Suelo húmedo, y esto no es negociable

Es la causa número uno de fracaso con esta planta en España. El mundillo es un arbusto de ribera y fondo de valle, adaptado a suelos frescos, profundos y con humedad constante, capaces incluso de encharcarse temporalmente en invierno sin que le pase nada.

Trasladado a un jardín seco de secano mediterráneo, con veranos de 38 ºC y riego de goteo escaso, hace exactamente lo que hace en la naturaleza cuando le falta agua: quema el borde de la hoja, se defolia en agosto y queda hecho un esqueleto pardo durante meses. No muere de inmediato, pero se debilita año tras año.

Requisitos reales. Suelo fértil, con materia orgánica, de neutro a ligeramente ácido, aunque tolera la caliza moderada. Humedad regular todo el verano. Acolchado orgánico de 5-8 cm sobre el alcorque para reducir la evaporación, que en esta especie cambia el resultado por completo.

Exposición. Sol pleno en el norte y en zonas frescas; media sombra, sobre todo en las horas centrales, en el interior y el sur. En sombra plena florece poco y el color otoñal se apaga.

Frío. Muy rústico: aguanta -25 ºC y bastante más. Necesita, de hecho, un invierno frío de verdad. En zonas libres de heladas de la costa mediterránea meridional florece de forma irregular y pobre por falta de horas de frío acumuladas.

Riego. Frecuente y abundante en verano fuera de su clima natural. Es de las pocas plantas de jardín donde el exceso de riego rara vez es el problema.

Color de otoño

Es su tercera baza y se olvida al comprar en mayo. Entre octubre y noviembre la hoja lobulada vira a rojo vino, púrpura y granate intenso, con transiciones anaranjadas, y en la forma fértil coincide con los racimos de fruto rojo traslúcido colgando: hoja púrpura y fruto escarlata a la vez.

El color depende de que la planta llegue sana al otoño y de que haya contraste térmico entre día y noche. Un ejemplar defoliado por sequía en agosto no da color; uno estresado por sequía y sol excesivo, tampoco. En suelos muy calizos y regados con agua dura el viraje es más apagado. En el norte peninsular es donde mejor se ve.

Existen otros cultivares además de 'Roseum': 'Xanthocarpum', con fruto amarillo dorado y fértil, buena opción para quien quiera fruto y algo distinto; 'Compactum', fértil y de 1,5 m, ideal en jardín pequeño; y 'Nanum', enano de menos de un metro que apenas florece.

Pyrrhalta viburni, el crisomélido que lo defolia

Es la plaga específica y la más destructiva del género. Pyrrhalta viburni es un pequeño escarabajo crisomélido de unos 6 mm, pardo amarillento, cuyo huésped preferido es precisamente Viburnum opulus. La especie es la más susceptible de todo el género, junto con V. lantana y V. dentatum.

El ciclo, que explica el manejo. Las hembras ponen los huevos en otoño, excavando pequeñas cavidades alineadas en los extremos de los brotes del año y tapándolas con una mezcla de excrementos y madera masticada, que deja unas filas de bultitos oscuros perfectamente visibles en invierno sobre la rama desnuda. Los huevos pasan el invierno ahí. En abril o mayo, coincidiendo con la brotación, eclosionan las larvas, verde amarillentas con puntos negros, y devoran la hoja nueva dejando solo la nervadura: la típica hoja convertida en encaje. En junio bajan al suelo a pupar y en julio emergen los adultos, que siguen comiendo hasta septiembre haciendo agujeros redondeados.

Por qué mata. Un año de defoliación no acaba con el arbusto. Dos o tres años consecutivos de defoliación en primavera y otra vez en verano agotan las reservas, la planta deja de florecer, muere ramaje y en tres o cuatro temporadas el ejemplar se pierde.

El control eficaz es invernal y mecánico. Entre diciembre y marzo, con la planta desnuda, se revisan los extremos de los brotes del último año buscando esas hileras de puntos, y se cortan y retiran los 10-15 cm afectados. Se queman o se sacan del jardín, no se dejan en el montón de restos. Eliminar la puesta antes de que eclosione es lo que realmente reduce la población, y no requiere ningún producto.

Durante la campaña. Las larvas jóvenes son sensibles a jabón potásico y a Bacillus thuringiensis var. tenebrionis aplicados en cuanto se ven los primeros daños, siempre mojando el envés. Una vez que la hoja está esqueletizada, cualquier tratamiento llega tarde. Conviene además respetar a los depredadores naturales, que en Europa mantienen la plaga bastante más contenida que en Norteamérica, donde la especie es invasora.

Otros problemas menores: pulgón negro (Aphis fabae) en los brotes tiernos de primavera, oídio a final de verano en ambientes cerrados y Phytophthora si, pese a todo, el suelo se encharca de forma permanente y compactada.

Poda y multiplicación

Poda. Florece sobre madera del año anterior. Se poda inmediatamente después de la floración, en junio, si hace falta aclarar o rebajar. Podar en invierno elimina las flores de la temporada siguiente, con una excepción útil: el corte invernal de los extremos con puesta de Pyrrhalta es tan corto que apenas cuesta flor y compensa con creces. Cada cuatro o cinco años se puede rejuvenecer eliminando a ras del suelo un tercio de las ramas más viejas.

Multiplicación. Esqueje semileñoso en junio o julio, con hormona, en sustrato arenoso bajo nebulización; enraíza bien. También por acodo bajo en otoño o por los renuevos de raíz que emite. La semilla presenta doble latencia y puede tardar dos años en germinar, así que solo interesa para producir planta forestal.

Plantación. De noviembre a marzo. Marco de 1,5 a 2 m si va en grupo o en seto informal mixto de ribera, donde combina bien con cornejo, sauce, avellano y aliso.

En resumen

Viburnum opulus silvestre es un arbusto de ribera autóctono con corimbo plano de flores fértiles rodeado de un anillo de flores estériles llamativas, fruto rojo traslúcido que persiste hasta enero y alimenta zorzales y mirlos, y hoja lobulada que vira a púrpura en otoño. El cultivar 'Roseum' o 'Sterile', el que se planta habitualmente, convierte toda la inflorescencia en una bola de flores estériles: gana espectáculo y dura más, pero no da fruto, no ofrece néctar ni polen y no sirve a las aves. Necesita suelo fresco y húmedo todo el verano, invierno frío de verdad y vigilancia frente a Pyrrhalta viburni, cuya puesta se elimina cortando en invierno los extremos de brote marcados con hileras de bultitos. Fruto crudo, no comestible.


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