La foto lleva años circulando y detrás de ella llega siempre la misma pregunta: dónde se compra y si aguanta en el jardín. Conviene despejarlo antes de seguir. El árbol existe, se llama Eucalyptus deglupta, y en España no se puede tener al aire libre salvo en rincones muy concretos de Canarias, porque no soporta ninguna helada y necesita humedad constante durante todo el año.

Esa segunda condición es la que suele pasarse por alto. Aunque el invierno no baje de cero, el verano mediterráneo —aire seco, meses sin lluvia— basta para que el árbol vegete mal y, sobre todo, para que no desarrolle los colores, que es justamente lo que se busca al plantarlo. Un ejemplar estresado tiene el tronco pardo grisáceo, igual que cualquier otro eucalipto.

Tronco multicolor de Eucalyptus deglupta

Por qué el tronco tiene esos colores

No hay pigmentos de colores en la corteza. Lo que se ve es la misma superficie en distintos momentos de su envejecimiento, todos a la vez.

Eucalyptus deglupta pertenece al grupo de eucaliptos de corteza lisa que se desprende en tiras. La diferencia con los demás es que en esta especie el desprendimiento es continuo y desordenado: no ocurre una vez al año ni en todo el tronco a la vez, sino en placas y bandas que se sueltan cada una por su cuenta, en fechas distintas. El epíteto deglupta significa precisamente eso, "descortezado".

La secuencia de cada trozo de tronco es esta:

1. Verde brillante. Cuando una tira se desprende, deja al descubierto la capa viva de debajo, un tejido joven que todavía contiene clorofila. Es un verde intenso, casi eléctrico, y es la fase más corta.

2. Azulado y violeta. Al quedar expuesta al aire y a la luz, esa capa deja de renovar clorofila y empieza a oxidarse. La clorofila se degrada antes de que la oxidación de los compuestos fenólicos esté avanzada, y en esa transición aparecen los tonos azules, turquesa y morados que dan el efecto más llamativo.

3. Naranja y rojizo. Con el tejido ya muerto, los taninos y polifenoles se oxidan y polimerizan, igual que ocurre en una manzana cortada o en la madera recién aserrada al sol. De ahí los naranjas, ocres y granates.

4. Pardo oscuro, y otra vez a empezar. La banda termina marrón, se seca, se separa del tronco y cae, dejando otra vez el verde debajo.

Como cada placa va por libre, en un mismo tronco conviven todas las fases: franjas verdes recién descubiertas junto a otras azules, naranjas y pardas a punto de caer. El resultado no es un dibujo estable, sino uno que cambia de un mes a otro. Y por la misma razón, el árbol solo luce si crece deprisa: la renovación rápida de la corteza es lo que mantiene la sucesión de colores en marcha. Un ejemplar con sequía, frío o poca luz desprende poco, y los pocos tonos que muestra quedan apagados y monótonos.

Otro detalle que la fotografía suele ocultar: los colores se aprecian en troncos ya gruesos, de árboles con años. Un plantón en maceta no hace nada de esto.

De dónde es

Aquí está la otra singularidad de la especie. Prácticamente todos los eucaliptos son australianos y hemisféricos sur. Eucalyptus deglupta no crece de forma natural en Australia, sino en Nueva Guinea, Nueva Bretaña, las Molucas, Célebes y la isla de Mindanao, en Filipinas. Y su presencia en Mindanao lo convierte en el único eucalipto cuya área natural entra en el hemisferio norte, hasta unos seis o siete grados por encima del ecuador.

Su hábitat son las selvas lluviosas de tierras bajas, sobre todo terrazas fluviales y suelos aluviales recientes, donde funciona como especie pionera de crecimiento explosivo tras riadas y desprendimientos. En esas condiciones supera los 60 m de altura y puede llegar a 70 o más, con troncos de dos metros de diámetro.

Las condiciones de partida, para poder comparar: precipitación por encima de 2.000 mm anuales bien repartidos, sin estación seca marcada (tolera a lo sumo dos o tres meses secos), humedad ambiental alta de forma permanente y temperaturas que nunca bajan de unos 10-12 ºC.

Fuera de su área se cultiva en plantación para pasta de papel en Filipinas, Indonesia, Hawái, Costa Rica, Brasil y otras zonas tropicales húmedas, donde alcanza tamaño de corta en menos de diez años. Es un árbol forestal antes que ornamental, y su fama actual es un efecto secundario de las fotografías.

Eucalyptus deglupta creciendo en clima tropical húmedo

El árbol, más allá del tronco

Hoja perenne, aromática al estrujarla, opuesta y ancha en los ejemplares juveniles y alterna, lanceolada, de 7 a 15 cm en los adultos, con el brote nuevo de un tono rojizo o bronce.

Flor pequeña, en umbelas terminales, sin pétalos visibles: lo llamativo son los estambres blancos o crema, como en el resto del género. Puede florecer varias veces al año en el trópico. No tiene valor ornamental.

Fruto en cápsula leñosa diminuta, de 3 a 5 mm, con semilla muy pequeña y numerosa.

Raíz superficial y extendida, y madera relativamente frágil, dos rasgos comunes en árboles de crecimiento rápido. No es árbol para plantar cerca de edificaciones, pavimentos ni conducciones.

Como cualquier eucalipto, contiene aceites esenciales en la hoja. No es una planta para consumo: el aceite de eucalipto ingerido es tóxico incluso en cantidades pequeñas, y esto vale para el género entero, no para esta especie en particular.

Dónde se puede tener en España

Canarias, y no en toda la isla. Es la única opción realista al aire libre. Necesita cotas bajas y libres de helada, barrancos abrigados o fondos de valle con suelo profundo, orientación resguardada del alisio seco y riego abundante todo el año. Las medianías del norte de Tenerife, La Palma y Gran Canaria, con humedad de nube, dan las condiciones menos malas. Aun así, los episodios de calima con humedad relativa por debajo del 20 % lo castigan, y el color no llega a ser el de las fotos de Hawái o Mindanao.

Costa peninsular: no. En Málaga, Cádiz, Huelva o el litoral de Alicante y Murcia los mínimos invernales rondan o rozan el cero varias veces por década, y una helada de -2 ºC daña gravemente a un ejemplar joven. Aunque un invierno suave lo perdone, el verano seco de cinco meses lo bloquea. Se han probado ejemplares en jardines botánicos del sur y sobreviven con riego intensivo, pero como curiosidad, no como árbol logrado.

Interior peninsular: descartado. Con heladas de -5 ºC o más se muere el primer invierno.

En maceta o invernadero. Aguanta unos años en contenedor grande con temperatura mínima por encima de 12 ºC y humedad alta, pero un árbol de sesenta metros con raíz superficial no es material de maceta a medio plazo, y sin grosor de tronco no habrá colores. Como planta de interior no funciona: la luz de una vivienda es insuficiente y el aire, demasiado seco.

Resumiendo la rusticidad: zona USDA 10b-11. Daños foliares hacia los 4-5 ºC, daños serios en la corteza y en el cambium por debajo de 2 ºC, muerte con cualquier helada mantenida.

Qué plantar si lo que se busca es un tronco de color

Si el atractivo era la corteza y no la especie concreta, hay alternativas que sí funcionan en clima español:

Lagerstroemia indica, el árbol de Júpiter. Tronco liso que se desprende en placas y queda jaspeado en canela, gris y crema. Aguanta hasta -12 ºC, tolera el verano seco y florece en agosto. Es la opción más resuelta para casi toda España.

Arbutus × andrachnoides, híbrido de madroño. Corteza de un rojo canela intenso que se pela en tiras finas, perennifolio, rústico y adaptado al clima mediterráneo.

Eucalyptus citriodora (Corymbia citriodora). Fuste liso, blanquecino y rosado, muy limpio, con hoja de olor a limón. Necesita clima suave, pero mucho menos exigente en humedad que E. deglupta.

Betula utilis var. jacquemontii, abedul de corteza blanca, para el norte y la montaña, donde el frío y la humedad estival lo permiten.

En resumen

El eucalipto del arcoíris es Eucalyptus deglupta, y en España solo cabe intentarlo al aire libre en zonas bajas y sin heladas de Canarias, con riego permanente. No tolera ninguna helada y exige humedad todo el año.

Los colores no son pigmentos: la corteza se desprende en placas de forma continua y desordenada, y cada trozo recién descubierto pasa por verde (clorofila viva), azul y violeta (la clorofila se degrada), naranja y granate (oxidación de taninos y polifenoles) y por fin pardo antes de caer. Como cada placa va a su ritmo, todas las fases coinciden en el mismo tronco.

Solo luce si crece deprisa y si el tronco ya tiene grosor. Con sequía, frío o poca luz el efecto desaparece.

Es originario de Nueva Guinea, las Molucas, Célebes y Mindanao, y es el único eucalipto cuya área natural entra en el hemisferio norte. En su selva llega a más de 60 m.

Rusticidad USDA 10b-11: daños a partir de 4-5 ºC y muerte con helada. Para un tronco de color en clima español funcionan mejor Lagerstroemia indica, Arbutus × andrachnoides o Eucalyptus citriodora.


Contenidos relacionados