Una hortensia lacia a las tres de la tarde de julio no está pidiendo agua. Está haciendo lo que hace cualquier planta de hoja grande y fina cuando pierde por transpiración más de lo que la raíz puede reponer en ese momento: cerrar el chiringuito hasta que baje el sol. Si al anochecer se ha recuperado sola, no hubo problema. Si sigue igual a las diez de la noche, entonces sí hay algo que arreglar, y no siempre es sed.

Esa confusión resume bastante bien lo que pasa con este arbusto: los síntomas son llamativos y se parecen entre sí, y el diagnóstico equivocado casi siempre empeora la situación. Vamos por partes.

Primero, saber qué hortensia tienes

Sin esto no se puede diagnosticar nada, porque los grupos se comportan de forma distinta y lo que a uno le va bien al otro lo deja sin flor.

  • Hydrangea macrophylla y H. serrata: la hortensia clásica, de bola o de encaje, la que cambia de color según el suelo. Florece sobre la madera del año anterior. Hoja grande, blanda, dentada.
  • Hydrangea paniculata: panículas cónicas, blancas que viran a rosa o rojizo al final del verano. Florece sobre la madera del año en curso. Mucho más resistente al sol, al frío y a la cal.
  • Hydrangea arborescens ('Annabelle' y compañía): bolas blancas enormes. También sobre madera del año.
  • Hydrangea quercifolia: hoja de roble, muy buen color otoñal, madera del año anterior.
  • Hydrangea petiolaris: la trepadora, lenta de arrancar y luego imparable.
  • Remontantes tipo Endless Summer: florecen en madera vieja y en madera nueva, por eso perdonan las podas mal hechas.

Si no sabes cuál tienes, mira la flor de este verano: cónica y alargada es paniculata; bola perfecta blanca que se dobla con la lluvia, arborescens; bola o plato de colores, macrophylla.

Hojas amarillas con los nervios verdes

Este dibujo —limbo amarillo pálido, nervios marcados en verde, y siempre empezando por las hojas jóvenes de las puntas— es clorosis férrica, y en gran parte de España se debe al agua del grifo y al suelo, no a que falte hierro.

Conviene entender el mecanismo, porque de él sale la solución. Hierro hay: los suelos españoles están llenos. Lo que ocurre es que por encima de pH 7 el hierro precipita en formas que la raíz no puede absorber. Regar durante dos años con agua caliza de 300 mg/l de bicarbonatos va subiendo el pH del sustrato de una maceta hasta dejar a la planta rodeada de hierro inaccesible. Es un problema de disponibilidad, no de existencias.

Qué hacer, por orden de eficacia:

  • Cambiar el agua de riego. Agua de lluvia recogida, o agua del grifo acidificada. Es la medida de fondo; sin ella, lo demás son parches que hay que repetir cada temporada.
  • Usar el quelato correcto. Aquí se pierde mucho dinero. El sulfato de hierro y los quelatos EDTA se degradan y dejan de sujetar el hierro por encima de pH 6,5-7: en suelo calizo no hacen nada aplicados al suelo. El que aguanta hasta pH 9 es el quelato Fe-EDDHA, el de los gránulos rojo-violáceos. Ese es el que hay que pedir. El sulfato ferroso solo tiene sentido en suelos ácidos o aplicado en pulverización foliar como apaño rápido.
  • Acidificar el medio: sustrato para plantas acidófilas al plantar, acolchado de pinocha o de corteza de pino, y azufre elemental en suelo si el problema es crónico, sabiendo que el azufre tarda meses en actuar porque depende de la actividad bacteriana.

Y un descarte importante: si el amarilleo empieza por las hojas viejas de abajo y avanza hacia arriba, no es hierro. Es falta de nitrógeno, o son raíces asfixiadas, o es una planta a la que se le ha agotado el sustrato de la maceta.

Hortensia de flores azules Hydrangea macrophylla en el jardín

Hojas caídas y mustias: tres causas que se parecen

El marchitamiento es el síntoma más engañoso de la hortensia porque tres situaciones opuestas lo producen igual.

Marchitez de mediodía. Reversible, previsible, sin consecuencias si es puntual. La planta se recupera al caer la tarde. No se riega por esto. Si se repite todos los días de junio a septiembre, el problema no es el riego: es la ubicación, y eso se corrige en otoño con un trasplante o con sombra.

Sequía real. El cepellón está seco de verdad, la maceta pesa poco, el sustrato se ha separado de las paredes. Aquí hay un detalle práctico: la turba muy seca repele el agua. Se riega, el agua baja por el hueco entre sustrato y maceta, sale por abajo enseguida y parece que has regado. No has regado nada. La forma de rehidratar una maceta así es meterla en un barreño con agua hasta media altura veinte o treinta minutos y luego dejarla escurrir.

Raíces ahogadas o podridas. Y aquí está la trampa: una planta con las raíces pudridas por exceso de agua se marchita exactamente igual que una sedienta, porque unas raíces muertas tampoco absorben. Si al ver la hoja caída se riega más, se cierra el círculo y la planta muere en un par de semanas. Antes de regar, se mete el dedo cuatro o cinco centímetros en el sustrato. Si sale húmedo y frío, no toca agua; toca revisar el drenaje, quitar el plato con agua estancada y, si hace falta, sacar el cepellón y comprobar si las raíces están blancas y firmes o marrones y blandas.

Sol, viento y bordes quemados

La hortensia no es planta de sombra, aunque se repita en las etiquetas de vivero. Es planta de sol de mañana y sombra de tarde, de ambiente fresco y con algo de humedad en el aire. En Galicia, Asturias, Cantabria o el País Vasco vive prácticamente donde la pongas. En Madrid, Zaragoza o Sevilla, plantada al sol de poniente, se achicharra el primer julio.

La quemadura solar se distingue bien: bordes de hoja secos, quebradizos, de color pardo claro, y sobre todo solo en las hojas expuestas —las de dentro de la mata están perfectas—. Las flores se vuelven papel de un día para otro.

Si el borde seco aparece en todas las hojas por igual, incluidas las de la sombra, es otra cosa: acumulación de sales por abono excesivo o por riego con agua dura en maceta sin lavado. Se corrige regando en abundancia con agua blanda hasta que drene bien por abajo, tres o cuatro veces seguidas, y suspendiendo el abono un par de meses.

El viento seco continuado también quema, y además desloca los tallos florales, que en macrophylla son débiles. Un rincón resguardado hace más por una hortensia que cualquier abono.

No florece

Planta verde, exuberante, sana, y ni una flor. Las causas, ordenadas por lo frecuentes que son en la práctica:

1. Poda a destiempo. Esta es la que arruina la temporada. La macrophylla forma las yemas de flor a finales de verano y en otoño, para el año siguiente. Quien en enero o febrero coge la tijera y le da un repaso general, cortando los tallos a media altura "para que rebrote fuerte", está tirando a la basura toda la floración. Rebrotará, sí, y saldrá preciosa de hoja, y no tendrá ni una bola.

La poda correcta de macrophylla, serrata y quercifolia consiste en cortar solo la flor seca, bajando hasta el primer par de yemas gordas que se ve por debajo, y en aclarar tallos viejos y débiles desde la base. Se hace justo después de florecer, o a final de invierno si se han dejado las flores secas puestas. Nada más.

Con paniculata y arborescens pasa lo contrario: florecen sobre brotes del año, y se podan a fondo a final de invierno, dejando dos o tres pares de yemas por tallo. Si no se podan, dan muchas flores pequeñas sobre una estructura desordenada. Confundir los dos grupos es lo que explica la mitad de las hortensias que no florecen y la otra mitad de las que florecen mal.

2. Heladas tardías. Las yemas de flor de macrophylla están hinchadas y frágiles en marzo. Una helada de -3 °C a principios de abril en la meseta las mata sin tocar la planta: brota luego de yemas más bajas, que son vegetativas, y el año se queda sin flor. Contra esto: no cortar las flores secas hasta finales de invierno —protegen físicamente a las yemas de debajo—, acolchar la base, y en zonas de interior elegir cultivares remontantes o directamente paniculata.

3. Demasiada sombra. Bajo un árbol denso o en un patio norte cerrado, la planta vive pero no acumula reservas suficientes para florecer. Necesita horas de luz, aunque sea indirecta y clara.

4. Exceso de nitrógeno. Abono de césped que salpica al arriate, o abono universal muy nitrogenado aplicado con generosidad: hoja enorme, verde oscuro, tallos largos y blandos, cero flores. Para hortensia va mejor un abono de plantas acidófilas, con potasio, aplicado de marzo a julio y suspendido después, para que la madera endurezca antes del invierno.

5. Planta joven o recién trasplantada. Un esqueje enraizado el año pasado o una planta movida de sitio en primavera se dedica a hacer raíz. Dale un año.

El color: por qué se resiste a cambiar

El azul de las hortensias no es un pigmento distinto del rosa: es el mismo pigmento unido a aluminio. Y para que el aluminio del suelo esté disponible hacen falta dos condiciones a la vez: pH ácido, por debajo de 5,5, y presencia efectiva de aluminio. Falta una de las dos y la flor se queda rosa o malva sucio por mucho que insistas.

Lo que funciona es sulfato de aluminio disuelto en el agua de riego, aplicado varias veces a lo largo de la primavera, sobre sustrato ya ácido y regando con agua sin cal. En maceta se consigue con relativa facilidad; en pleno suelo calizo, es una batalla perdida a largo plazo y sale más barato aceptar el rosa, que también es bonito.

Dos cosas que no funcionan, por mucho que se repitan: enterrar clavos oxidados —el hierro metálico no se disuelve a ese ritmo, y además el hierro no es lo que azulea— y los posos de café, que apenas mueven el pH y aportan sobre todo nitrógeno, con lo que si acaso quitan flor.

Y un límite que ahorra disgustos: las variedades blancas no se pueden teñir. No tienen el pigmento. Ni azul ni rosa; blancas se quedan, y como mucho toman tonos verdosos o rosados al envejecer la flor de forma natural.

Hortensia de flores rosas en flor

Hongos: manchas, polvo blanco y flores podridas

Oídio. Polvillo blanco harinoso sobre el haz de las hojas y en los brotes tiernos, que luego se deforman. Aparece en sitios sombríos con aire estancado y con oscilación fuerte entre el día caluroso y la noche fresca, típico de septiembre. Se trata con azufre mojable —nunca por encima de 28-30 °C ni a pleno sol, porque quema la hoja— o con bicarbonato potásico. Lo que de verdad lo previene es aclarar la mata para que corra el aire y regar al suelo, no por encima.

Manchas foliares por Cercospora. Manchas redondeadas de 3 a 6 mm, con el centro pardo claro y un halo púrpura, que empiezan en las hojas de abajo a mediados o finales de verano y hacen que la planta se defolie de abajo arriba. Es antiestética más que grave. Se maneja recogiendo y retirando la hoja caída —el hongo pasa el invierno ahí—, evitando mojar el follaje al regar y, si se repite todos los años, con un tratamiento a base de cobre al inicio de los síntomas.

Botrytis. Flores que se manchan de pardo y se cubren de un moho gris en primaveras lluviosas. Quitar las flores afectadas cuanto antes y no amontonar plantas.

Roya (Pucciniastrum hydrangeae): pústulas anaranjadas en el envés. Menos común, y suele bastar con retirar hojas afectadas.

Bichos

Pulgón en los brotes tiernos de primavera: deforma las puntas y deja melaza pegajosa que atrae hormigas y negrilla. Con un chorro de agua a presión y jabón potásico se resuelve, y la fauna auxiliar hace el resto si no se abusa de insecticidas.

Araña roja: punteado fino amarillento, hoja que se vuelve mate y bronceada, telillas en el envés en casos avanzados. Es a la vez plaga y diagnóstico: si sale araña roja en una hortensia, el sitio es demasiado seco y caluroso para ella. Aumentar la humedad ambiental es tratamiento y prevención.

Caracoles y babosas se comen los brotes que salen de la base en primavera y dejan los agujeros y el rastro característicos. Actúan de noche y con humedad.

Otiorrinco: mordeduras semicirculares en el borde de las hojas, como recortadas con un sacabocados. El adulto es feo pero inofensivo comparado con su larva, que vive en el sustrato y se come las raíces; en maceta puede matar la planta sin que se vea la causa. Si una hortensia en maceta se marchita sin razón aparente y tiene la hoja mordisqueada en los bordes, mira el cepellón.

Toxicidad: un aviso corto

Las hojas, los brotes y las flores de Hydrangea contienen glucósidos cianogénicos. Para las personas el riesgo es bajo, porque haría falta comer cantidad y no es una planta apetecible, pero conviene saberlo si hay niños pequeños que se llevan cosas a la boca. En perros, gatos y caballos la ingestión de hojas o brotes provoca vómitos, diarrea y decaimiento; si un animal ha comido hortensia, al veterinario. No es planta para plantar donde pastan animales ni para dejar recortes de poda al alcance de un caballo.

Errores de manejo que pasan factura

Maceta pequeña. La hortensia bebe mucho y llena de raíz un tiesto en una temporada. Una planta de vivero en su maceta original, a pleno verano, hay que regarla dos veces al día y aun así sufre. Se trasplanta a un contenedor de 30-40 cm mínimo, con sustrato de acidófilas, en cuanto se compra o el otoño siguiente.

Trasplantar en primavera. Mover una hortensia cuando ya está brotando garantiza un verano de estrés. El momento bueno es otoño, con la planta entrando en reposo y el suelo aún templado, que es cuando enraíza sin tener que sostener hoja.

Regar por encima de la mata. Con aspersor o manguera a la copa se moja la flor, se pudre y se reparten esporas de hongo. El agua va al suelo.

Dejarla sin acolchado. La raíz de la hortensia es superficial y sufre con el suelo caliente. Cinco centímetros de pinocha, corteza de pino o restos de poda triturados mantienen el suelo fresco, reducen el riego a la mitad y, de paso, acidifican poco a poco.

En resumen

Casi todo lo que le pasa a una hortensia se explica por cuatro factores: el agua con la que se riega, la exposición en la que está plantada, el momento en que se poda y el tipo de hortensia que es. Hoja amarilla con nervios verdes es cal en el agua y se corrige con agua de lluvia y quelato Fe-EDDHA, no con sulfato de hierro en suelo calizo. Hoja caída no significa sed automáticamente: antes de regar, comprueba la humedad del sustrato con el dedo.

Y para la falta de flor, la pregunta es siempre la misma: ¿florece esta planta sobre madera del año pasado o sobre la de este año? De la respuesta depende si la tijera va después de florecer o a final de invierno, y de esa decisión depende que haya bolas en junio o solo hojas.


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