Nadie ha encontrado nunca un Populus × canadensis silvestre en Canadá. El nombre es un accidente histórico: el árbol apareció en Europa a mediados del siglo XVIII, probablemente en el valle del Loira, cuando el polen de chopos americanos recién importados fecundó a las hembras del chopo negro europeo que ya crecían allí. De aquel cruce espontáneo entre Populus deltoides y Populus nigra salió el árbol que hoy ocupa la mayor parte de las choperas del Órbigo, de la Vega de Granada, del Cinca y del Segre. La x del nombre no es decorativa: indica que se trata de un híbrido, y conviene escribirla.
Por eso hay dos formas de nombrarlo y las dos son correctas. Populus × canadensis Moench es el nombre con prioridad; Populus × euramericana es el que verás en la literatura forestal y en los catálogos de clones, y describe mejor lo que es: un chopo euroamericano.
Un árbol que no se planta, se cultiva
Aquí está la primera cosa que cambia el enfoque de todo lo demás. El chopo híbrido, en España, es un cultivo agrícola de turno corto, no un árbol ornamental que se planta y se olvida. Se planta en marcos amplios (5×5, 6×6 o 7×7 metros según el clon y la calidad de la parcela), se riega, se abona, se poda con calendario y se corta entre los 12 y los 16 años. La madera va a desenrollo para tablero contrachapado, a embalaje ligero, a palés y a pasta. Un chopo de cuarenta años en una chopera es un chopo que alguien olvidó cortar.
Su ritmo lo explica: en una parcela buena, con freático a metro y medio y riego, crece de 2 a 3 metros al año durante la fase juvenil. Alcanza los 30-35 metros de altura y diámetros normales de 35-45 centímetros al turno. No hay ninguna otra frondosa que produzca madera así de rápido en clima peninsular.
Cómo reconocerlo entre sus padres
El híbrido queda a medio camino de los dos progenitores y hay un carácter que resuelve la duda en dos segundos. Mira la unión entre el pecíolo y la lámina de la hoja: si hay dos o tres glándulas diminutas, verrugosas, del tamaño de la cabeza de un alfiler, hay sangre de P. deltoides dentro. El chopo negro europeo no las tiene. Ese detalle separa P. × canadensis de P. nigra con más fiabilidad que la forma de la copa o el color de la corteza.
El resto de la ficha: hoja triangular o rómbica de 7 a 10 centímetros, de borde crenado y con pestañas translúcidas en las hojas jóvenes; pecíolo largo y comprimido lateralmente, que es la razón física de que las hojas tiemblen con la brisa más floja; corteza joven grisácea y lisa, corteza adulta profundamente agrietada en costillas verticales. Otoño amarillo dorado, breve, con caída de hoja concentrada en pocas semanas de noviembre.
Y una advertencia práctica: no compres «chopo» a secas. Lo que determina el comportamiento del árbol es el clon, no la especie. El 'I-214' es el más plantado de España y el más productivo en suelo fértil, pero es sensible a la roya y a Marssonina. El 'MC' y el 'Luisa Avanzo' aguantan mejor. El 'Beaupré' se plantó masivamente en los años ochenta y noventa y se hundió cuando apareció la raza E3 de Melampsora larici-populina, que rompió su resistencia. Un vivero serio te vende el clon con nombre y con certificado de identidad; si el tuyo no sabe cuál te está vendiendo, cambia de vivero.
Suelo y agua: el matiz que decide
Circula la idea de que el chopo tolera el encharcamiento sin más. La realidad tiene una letra pequeña que cuesta árboles todos los años: aguanta la inundación en invierno y no aguanta el agua parada en verano. Con el árbol en reposo y el agua fría, las raíces sobreviven semanas sumergidas. Con el árbol en pleno crecimiento, agua caliente y sin oxígeno, la raíz fina se asfixia y se pudre en pocos días; luego el árbol amarillea en agosto y se seca desde la punta.
Lo que pide es distinto de lo que la fama sugiere. Quiere suelo profundo, fresco y aireado, de textura franca o franco-arenosa, con la capa freática oscilando entre 1 y 2 metros. En suelo arcilloso compactado va mal aunque haya agua de sobra. El pH lo tolera de 5,5 a 8, con clorosis férrica en calizas activas muy fuertes. Y la sal la lleva mal: por encima de unos 2 dS/m de conductividad en el extracto de saturación empieza a perder crecimiento.
Es también un árbol sediento de verdad. Una chopera en riego consume del orden de 8.000 a 12.000 metros cúbicos por hectárea y año. Si no hay freático accesible ni agua para regar en verano, este no es tu árbol: plántalo en secano y tendrás un palo de seis metros a los quince años.
Plantación: aquí se entierra el cuello, y a propósito
Toda la jardinería repite que no se debe enterrar el cuello de un árbol al plantarlo. En el cultivo del chopo se hace justo lo contrario, y hay una razón. El plantón, un barbado de una o dos savias, se introduce en un hoyo abierto con barrena o ahoyador y se entierra entre 1 y 1,5 metros, de modo que la base quede en contacto con la humedad permanente del perfil. El chopo emite raíces adventicias a lo largo del tallo enterrado sin ningún problema, así que en lugar de pudrirse, lo que hace es echar raíz nueva a varias profundidades. La época es el reposo vegetativo: de diciembre a febrero, con el suelo en tempero y antes de que la yema se hinche.
Si lo que quieres es un ejemplar suelto en una finca, la plantación clásica de cepellón a nivel de suelo funciona, pero entonces el riego de los tres primeros veranos deja de ser opcional.
Multiplicarlo es de lo más fácil que hay: estaquilla leñosa de madera de un año, de 20 a 25 centímetros, cortada en pleno invierno y clavada dejando una yema fuera. Enraíza sin hormonas. Ojo, sin embargo, con hacerlo a partir de un ejemplar cualquiera: estarás clonando también sus problemas sanitarios.
La poda no es opcional y tiene ventana
Un chopo sin podar produce madera con nudos, que vale una fracción. La poda de guiado se hace en tres o cuatro intervenciones repartidas entre el segundo y el sexto año, subiendo el fuste limpio hasta los 6-7 metros y quitando cada vez menos de un tercio de la copa viva. La regla que evita los disgustos: corta la rama antes de que pase de 3-4 centímetros de diámetro en su base. El chopo compartimenta mal las heridas grandes, y un corte de ocho centímetros es una puerta abierta a la pudrición del duramen y al chancro.
Época: final del invierno, con el árbol aún parado pero cerca de arrancar, para que cicatrice pronto. Evita la poda en pleno otoño húmedo, cuando las esporas de los chancros están activas y la herida se queda abierta durante meses.
Plagas y enfermedades que hay que mirar
Las que de verdad marcan el resultado en España:
Royas (Melampsora larici-populina y M. allii-populina). Pústulas amarillo-naranja en el envés desde julio, defoliación anticipada en septiembre y pérdida de crecimiento del año siguiente. Se controla eligiendo clon, no fumigando.
Marssonina brunnea. Manchas pardas puntiformes que confluyen y tiran la hoja antes de tiempo. Ataca fuerte en primaveras lluviosas y en marcos cerrados sin ventilación.
Barrenillos y perforadores. Paranthrene tabaniformis, la sesia del chopo, hace galerías en los brotes jóvenes que luego se parten con el viento; Cryptorhynchus lapathi ataca la base del tronco de plantaciones jóvenes y puede tumbarlas; Saperda carcharias perfora el fuste de los adultos y devalúa la troza. Las plantaciones vigorosas y bien regadas resisten mucho mejor que las estresadas por sequía.
Defoliadores. Chrysomela populi, un crisomélido rojo y brillante, puede dejar sin hoja a un plantón joven en pocas semanas. En árbol formado es cosmético.
Chancros. Xanthomonas populi (chancro bacteriano) y Dothichiza populea entran por heridas de poda y de granizo. La prevención es podar en seco, con herramienta limpia y ramas finas.
La pelusa de mayo no es lo que te da alergia
Conviene deshacer esta confusión porque tiene consecuencias en la elección del árbol. El chopo es dioico: hay pies macho y pies hembra. Los machos florecen en febrero-marzo, antes de echar la hoja, y sueltan polen; ese polen es el alérgeno, y aun así es un alérgeno menor comparado con las gramíneas, el olivo o la parietaria. Las hembras producen en mayo-junio las cápsulas cuyas semillas van envueltas en pelos algodonosos, la «nieve» que se acumula en las cunetas. Esa borra no contiene polen: irrita mecánicamente los ojos y la garganta, ensucia rejillas y filtros, y por eso molesta, pero no desencadena una reacción alérgica por sí misma.
La consecuencia práctica es la contraria de la que suele deducirse: plantar solo clones masculinos, como se hace en calles y parques para evitar la pelusa, resuelve la suciedad y empeora la carga de polen. Si lo que te preocupa es la alergia, el chopo macho no es la solución.
Dónde no plantarlo
El sistema radical es superficial, extenso y busca agua activamente. Levanta aceras, entra en juntas de saneamiento viejo y en la arqueta de la piscina, y rebrota de raíz a bastantes metros del pie, sacando chupones en medio del césped que volverán una y otra vez. Deja como mínimo 15-20 metros entre el chopo y cualquier tubería, alcantarillado, solera, muro o vaso de piscina.
A eso se suma la madera: es blanda, ligera y quebradiza. En un temporal de viento pierde ramas de calibre respetable, y en un jardín pequeño o sobre un aparcamiento eso es un problema de seguridad, no de estética. Un chopo pide una finca, una linde, una ribera o una chopera; en una parcela de trescientos metros es un error que se paga años después.
Calendario resumido
Diciembre a febrero: plantación de barbados y estaquillado. Poda de guiado a finales del periodo.
Marzo-abril: abonado nitrogenado en plantaciones jóvenes, cuando arranca el crecimiento. Control de hierba competidora en la línea, que en los tres primeros años frena el crecimiento más de lo que parece.
Mayo a septiembre: riego. En chopera, turnos de 15-20 días por gravedad; en árbol aislado joven, riegos abundantes y espaciados mejor que frecuentes y cortos. Vigilancia de roya y de defoliadores.
Octubre-noviembre: caída de hoja. Ninguna intervención de poda con humedad alta.
En resumen
Populus × canadensis es un híbrido europeo entre el chopo americano y el chopo negro, no un árbol canadiense, y su comportamiento depende del clon que compres más que de la especie. Crece de dos a tres metros al año si le das suelo profundo, freático cercano y agua en verano; en secano no funciona. Tolera la inundación de invierno pero no el agua estancada en julio, y esa distinción es la que separa una plantación viva de una asfixiada. Se planta en reposo, enterrando el plantón más de un metro —una excepción deliberada a la regla del cuello—, se poda joven quitando ramas finas para no abrir puertas al chancro, y se corta a los doce o dieciséis años. La pelusa de mayo ensucia pero no es la alérgena: el polen sale de los machos en invierno. Y por sus raíces y su madera quebradiza, necesita distancia: quince o veinte metros de cualquier construcción, tubería o piscina.