En Tenerife un platanero da fruta; en Zaragoza da sombra. La misma palabra nombra dos plantas que no comparten familia, ni orden, ni forma de vida, ni continente de origen, y el equívoco se cuela en catálogos de vivero, en consultas de jardinería y en más de un manual. Conviene deshacerlo antes de seguir.
En Canarias y en gran parte de América, platanero o platanera es la planta que produce los plátanos que se comen: una hierba gigante del género Musa. En la España peninsular, cuando alguien dice platanero se refiere casi siempre a un árbol del género Platanus, el de los paseos y las plazas, que no da fruta comestible de ninguna clase. Este artículo va del segundo, pero empieza por el primero para dejar la cuenta saldada.
La platanera de Canarias es una hierba, no un árbol
El plátano de Canarias procede de Musa acuminata, de la familia Musaceae, y en concreto de cultivares del grupo triploide AAA, entre los que domina 'Dwarf Cavendish', la pequeña enana. Su parecido con un árbol es pura apariencia: lo que parece tronco es un pseudotallo formado por las vainas de las hojas enrolladas unas sobre otras, sin una fibra de madera dentro. El tallo verdadero es un rizoma subterráneo.
Su ciclo tampoco es el de un árbol. Cada pseudotallo crece durante un año o año y medio, emite una única inflorescencia, madura su racimo y muere después de fructificar; la plantación continúa gracias a los hijuelos que brotan del rizoma, que es como se multiplica el cultivo. Los frutos son partenocárpicos, se forman sin fecundación y por eso no llevan semillas: esas motitas negras del centro son óvulos abortados.
De las plantas de este grupo salen también los plátanos de freír o plátanos macho, cultivares con más almidón agrupados tradicionalmente bajo Musa × paradisiaca. Y de la misma planta viene el otro nombre en circulación, banano o bananera, que es el habitual en América y que llegó a las lenguas europeas desde el África occidental por vía portuguesa.
Entre Musa y Platanus no hay parentesco cercano de ningún tipo: la primera es monocotiledónea, emparentada con jengibres y heliconias; el segundo es una eudicotiledónea muy antigua. Comparten cinco letras y nada más.
De dónde sale el equívoco
El nombre original es el del árbol. Platanus viene del griego plátanos, derivado de platýs, "ancho", por la anchura de sus hojas y de su copa, y con ese sentido lo usaron griegos y romanos durante siglos. La palabra llegó al castellano por vía culta y siguió designando al árbol.
El salto a la fruta ocurrió en América. Los españoles del siglo XVI encontraron allí una planta cultivada, llevada poco antes desde África y originaria del sudeste asiático, y le aplicaron un nombre ya existente en su lengua, como hicieron con la piña, la manzana de la costa o el pimiento. Desde el Caribe, el nombre volvió a la Península y a Canarias asociado al fruto, y desde entonces el castellano arrastra las dos acepciones.
El reparto geográfico actual es bastante limpio: en Canarias y América manda el sentido de Musa; en la Península, el de Platanus. Los problemas aparecen en los textos que cruzan de un lado a otro y en las búsquedas de internet, donde ambos sentidos comparten resultados.
Sicomoros y falsos plátanos: la segunda capa de confusión
Hay un tercer nombre que enreda todavía más, y es útil tenerlo localizado.
Acer pseudoplatanus es un arce europeo al que se llama falso plátano, y también sicómoro o arce sicómoro. Su hoja se parece bastante a la del plátano de sombra, y de hecho el epíteto acerifolia del híbrido señala ese mismo parecido en dirección contraria. La diferencia se resuelve en un segundo: las hojas del arce son opuestas y las del plátano, alternas. Los frutos rematan la cuestión, porque el arce produce sámaras aladas de dos en dos y el plátano, bolas colgantes.
Ficus sycomorus es la higuera sicómoro de Oriente Próximo y del Nilo, la de los textos bíblicos, y no tiene nada que ver con las anteriores.
Y en inglés la palabra sycamore significa cosas distintas a cada lado del Atlántico: en Estados Unidos designa a Platanus occidentalis, mientras que en el Reino Unido designa al arce Acer pseudoplatanus. Cualquier traducción de un texto de jardinería anglosajón conviene mirarla con esto en la cabeza.
Otros nombres del propio árbol en circulación: plátano de sombra, plátano de paseo y plátano común en castellano; plàtan en catalán y plátano en gallego; chinar en persa y en Cachemira, y çınar en turco, dos palabras hermanas que nombran a la especie oriental y que han dejado topónimos por toda Anatolia y Asia Central.
Un género pequeño y extraordinariamente antiguo
Platanus es el único género vivo de la familia Platanaceae, con unas ocho a diez especies aceptadas según el autor. La familia se sitúa en el orden Proteales, en compañía de dos parientes que sorprenden: las proteas del hemisferio sur y el loto sagrado Nelumbo. Es un grupo situado muy cerca de la base de las eudicotiledóneas, es decir, de los primeros pasos evolutivos de la mayor parte de las plantas con flor.
El registro fósil acompaña esa posición. Hay hojas y estructuras reproductoras de tipo platanoide en depósitos del Cretácico medio, de hace unos cien millones de años, cuando las gramíneas y las compuestas todavía no existían. Los plátanos actuales son el resto superviviente de un linaje que fue mucho más diverso y más extendido, con abundantes fósiles en Norteamérica, Europa y Asia.
Todas las especies comparten un mismo esquema constructivo: árboles caducifolios y monoicos, de corteza que se desprende en placas irregulares y deja un mosaico de crema, oliva y gris; hojas alternas y palmatilobadas con la base del pecíolo ensanchada en capuchón, cubriendo por completo la yema del año siguiente; flores diminutas reunidas en cabezuelas globosas y polinizadas por el viento; y frutos en bolas colgantes de aquenios peludos que aguantan todo el invierno colgadas del árbol. Su hábitat, en todas ellas, es la ribera y el fondo de valle con agua freática accesible.
Las especies del género
El género se reparte en dos bloques geográficos muy desiguales y una excepción asiática.
El bloque euroasiático lo forma una sola especie, Platanus orientalis, el plátano oriental o chinar, repartido desde los Balcanes y Grecia hasta Turquía, el Cáucaso, Irán y el noroeste del Himalaya.
El bloque americano reúne al resto. Platanus occidentalis, el plátano americano, del este y centro de Norteamérica, es el árbol de fronda más corpulento de aquella región. Platanus racemosa ocupa los cauces de California; Platanus wrightii, los cañones de Arizona, Nuevo México y Sonora. Y en México y Centroamérica están Platanus mexicana, Platanus rzedowskii, Platanus gentryi y Platanus lindeniana, todas ellas de distribución restringida y prácticamente ausentes del cultivo europeo.
La excepción se llama Platanus kerrii y vive en Laos y Vietnam. Rompe todo lo dicho en el apartado anterior: es de hoja perenne, entera y sin lóbulos, con nervadura pinnada, y agrupa sus cabezuelas en largas espigas en lugar de colgarlas de un rabillo. Es tan distinta del resto que se la separa en su propio subgénero, y su existencia recuerda que la fisonomía tan reconocible de los plátanos de calle no es la del género entero, sino la de su rama dominante.
Los caracteres que separan unas especies de otras en el campo son dos: la profundidad de los senos de la hoja y el número de cabezuelas que cuelgan de cada pedúnculo, que varía de una a media docena según la especie.
El híbrido y el lío de sus tres nombres
El árbol que domina las calles españolas no es ninguna de las especies anteriores, sino el híbrido entre el oriental y el americano, surgido en jardines europeos del siglo XVII cuando ambos progenitores coincidieron en cultivo lejos de sus áreas naturales.
Ese híbrido arrastra tres binomios que se usan a la vez: Platanus × hispanica, Platanus × acerifolia y Platanus × hybrida. No corresponden a plantas distintas ni a variedades: son nombres alternativos para el mismo taxón, resultado de haber sido descrito varias veces en el siglo XVIII por autores que no sabían que estaban ante un cruce. La forma preferida hoy en la literatura europea es Platanus × hispanica, que alude a la hipótesis de un origen español del cruce; el epíteto acerifolia, "de hoja de arce", sigue siendo el más usado en viveros.
Dentro del híbrido hay además clones seleccionados que se propagan por estaquilla y se venden con nombre propio: los hay de copa piramidal, de copa globosa y compacta para calles estrechas, y selecciones elegidas por su tolerancia a la antracnosis. Esa forma de multiplicarse tiene una consecuencia que preocupa a los gestores de arbolado: una alineación entera puede ser genéticamente un solo individuo repetido, y por tanto responder de forma idéntica ante una plaga o una enfermedad nueva.
Qué pedir en el vivero para no equivocarse
Con dos plantas compartiendo nombre, la manera de evitar el malentendido es hablar en latín en el mostrador.
Para el árbol de sombra de toda la vida, pida Platanus × hispanica y acepte acerifolia o hybrida en la etiqueta. Para el plátano oriental, pida Platanus orientalis y compruebe la hoja antes de pagar, porque el híbrido ocupa muchos contenedores con esa etiqueta. Para fruta, el género es Musa, y el vivero adecuado no es el de arbolado sino el de planta subtropical.
Y si en un texto antiguo o en una traducción aparece un plátano que da frutos comestibles, o un sicómoro que no se sabe cuál es, la pista está siempre en la hoja: alterna y palmeada con la yema escondida bajo el pecíolo, es Platanus; opuesta, es un arce; enorme, entera y en pseudotallo, es una platanera.
En resumen
Platanero nombra dos plantas sin parentesco. En Canarias y América es la platanera, Musa acuminata, una hierba gigante de pseudotallo que muere tras dar su racimo y se renueva por hijuelos. En la Península es Platanus, único género vivo de las platanáceas, un linaje del Cretácico emparentado de lejos con las proteas y el loto sagrado, con ocho o diez especies repartidas entre el Mediterráneo oriental y América, más la rareza asiática de hoja perenne Platanus kerrii. El árbol de nuestras calles no es una especie, sino el híbrido entre el oriental y el americano, que responde indistintamente a Platanus × hispanica, × acerifolia y × hybrida. Añada a la lista de trampas el falso plátano Acer pseudoplatanus, de hojas opuestas, y el doble sentido de sycamore en inglés, y tendrá localizados todos los nudos de este nombre.