Recorte un seto de 'Red Robin' en octubre y en tres semanas tendrá brotes rojos de diez centímetros, blandos y sin lignificar, justo a tiempo para que la primera helada de noviembre se los lleve por delante. La tijera es lo que hace bonita a esta planta y también lo que la estropea; todo depende del mes en que se use. Conviene entender por qué antes de subirse a la escalera.
De dónde salió esta planta
'Red Robin' no es una especie: es un clon, un cultivar seleccionado del híbrido Photinia × fraseri, que a su vez nació del cruce entre dos arbustos asiáticos, Photinia glabra (Japón) y Photinia serratifolia (China). El híbrido apareció en Estados Unidos y esta selección concreta se hizo en Nueva Zelanda a mediados del siglo XX, en el vivero de Hayward Wright, buscando el brote más rojo y el hábito más compacto de todas las plantas disponibles.
De ahí saltó a Europa y de Europa al mercado español, donde acabó siendo la photinia por defecto: si en un centro de jardinería pide "una fotinia" sin más, casi seguro que le sacan una 'Red Robin'. La Royal Horticultural Society le concedió su distinción de mérito de jardín, señal de que su comportamiento está bien contrastado en climas templados.
Como todo cultivar, se propaga en vivero por esqueje. Todas las 'Red Robin' del mundo son genéticamente la misma planta, cosa que tiene una consecuencia práctica poco agradable: lo que ataca a una las ataca a todas, y un seto de veinte ejemplares idénticos es un tablero perfecto para un hongo. Volveremos sobre ello.
La planta, en números
Arbusto perenne de la familia de las rosáceas, con porte redondeado y ramificación densa desde la base cuando se le poda bien.
Altura: 3 a 4 metros sin intervención, algo más en ejemplares viejos guiados a tronco. En seto se mantiene cómodamente entre 1,2 y 2,5 metros.
Anchura: 2 a 3 metros libre; 60-80 cm si se recorta como seto estrecho.
Crecimiento: 30-40 cm al año, más en costa con riego. Un seto plantado con ejemplares de 60 cm cierra en dos o tres temporadas.
Hoja: coriácea, brillante, elíptica y con el margen finamente aserrado, de 8 a 12 cm, verde oscuro en estado adulto.
Flor: corimbos blancos de 10-12 cm en abril-mayo, melíferos, de olor fuerte y bastante desagradable de cerca. En seto recortado apenas florece, porque cada pasada de tijera elimina las yemas florales.
Fruto: pomos rojos pequeños en otoño, escasos, comidos por los pájaros.
Longevidad: décadas, siempre que el suelo drene y la mancha foliar no se instale.
El rojo: qué lo produce y cómo conseguir más
El color de los brotes nuevos lo dan las antocianinas, pigmentos que la hoja joven fabrica como pantalla frente a la radiación mientras su aparato fotosintético todavía no está maduro. Cuando la hoja termina de formarse, la clorofila la domina y el rojo se pierde. Ese viraje a bronce y luego a verde oscuro, en tres o cuatro semanas, es el ciclo normal de la planta. No indica ninguna carencia, no hay nada que corregir y no existe ningún abono que mantenga el rojo indefinidamente.
Lo que sí se puede hacer es provocar más brotaciones, porque cada corte despierta yemas. Un seto de 'Red Robin' bien llevado enrojece dos y hasta tres veces al año: en marzo-abril de forma natural, en junio tras la poda principal y otra vez a finales de agosto si se le da un repaso ligero.
Tres factores más modulan la intensidad del color:
Luz. A pleno sol el rojo sale encendido; en sombra media los brotes salen apagados, casi rosados, y viran a verde mucho antes. En sombra profunda, además, la planta se ahíla y se queda hueca por dentro.
Temperatura. Las brotaciones que coinciden con noches frescas y días luminosos —primavera temprana, principio de otoño— son las más vistosas. El brote de pleno julio, con noches de 25 °C, sale bastante más pálido.
Nutrición. Una planta hambrienta brota poco y por tanto enrojece poco. Pero atiborrarla de nitrógeno para forzar el efecto produce brotes largos, acuosos y blandos que son exactamente el tejido preferido por el hongo que la defolia, y que además llegan al invierno sin madurar. El abonado equilibrado, sin excesos, da un rojo mejor que el nitrógeno a discreción.
Dónde plantarla en España
Se comporta bien en toda la costa mediterránea, la cornisa cantábrica, Galicia, Cataluña y el interior con inviernos moderados. Un ejemplar asentado tolera unos −12 °C, pero el brote tierno se quema a partir de −4 o −5 °C. Traducido: en la meseta norte y en zonas de montaña sobrevive, aunque llegará a la primavera con las puntas negras si ha brotado tarde en otoño.
Por el otro extremo, el interior seco del sur en julio y agosto le cuesta. Con 40 °C, aire muy seco y sol de tarde, el borde de la hoja se quema y toma un tono pardo que ya no se recupera. En Sevilla, Córdoba, Badajoz o Zaragoza, orientación de levante, sombra en las horas centrales del verano y goteo. Sin riego de verano, un seto de photinia en clima continental seco se despuebla por abajo y queda en varas peladas.
Tolera aire marino a cierta distancia, pero no la salpicadura salina de primera línea.
El suelo ideal es suelto, profundo, fresco y de pH ligeramente ácido a neutro. En terrenos calizos de pH alto amarillea entre nervios verdes, la clorosis férrica clásica del Ebro y del Levante. Antes de plantar en suelo calizo, o se enmienda a conciencia con materia orgánica, o mejor se elige otra especie: corregir con quelato de hierro EDDHA funciona, pero se convierte en un gasto anual perpetuo.
Plantar un seto: marco, época y primer año
Época: otoño en clima suave, de octubre a diciembre, para que enraíce durante el invierno y llegue al verano con sistema radicular. En zonas de heladas fuertes, finales de febrero o marzo.
Marco: una planta cada 70 cm con ejemplares de contenedor de 3-5 litros; cada 50-60 cm si se compran pequeñas y se quiere cerrar antes. Apretarlas más no acelera nada: se estorban, se ahílan y el aire deja de circular entre ellas, que es la condición que más favorece a los hongos foliares.
Zanja o mejor que hoyos individuales: abrir una zanja corrida de 50 cm de ancho y 40 de fondo, descompactar el fondo, mezclar la tierra con compost maduro y plantar dejando el cuello de la planta a ras de suelo. Enterrar el cuello por debajo del nivel del terreno es una de las causas silenciosas de muerte de photinias a los dos o tres años.
Primer año: riego regular y generoso, acolchado de corteza o astillas de 5-7 cm que conserve humedad y frene las malas hierbas —sin tocar el tronco—, y una poda de despunte a las pocas semanas para forzar la ramificación baja. Un seto que no se despunta joven crece en altura y se queda transparente por abajo, y eso ya no se arregla después sin un rebaje severo.
Una recomendación que va contra la costumbre: no plante el seto entero de 'Red Robin'. Intercalar cada cuatro o cinco plantas un laurel, un viburno, un pitosporo o un mirto rompe la continuidad del monocultivo, y cuando aparece la mancha foliar el foco no se propaga de punta a punta del cierre. Estéticamente también gana.
Riego, acolchado y abonado
Riegos profundos y espaciados, mejor que superficiales y diarios: obliga a la raíz a bajar. En costa, dos o tres riegos por semana en verano con goteo bastan a partir del tercer año; en interior seco, a diario en los meses de calor. En invierno, con lluvias normales, no necesita nada.
La regla que más setos salva es sencilla: el agua va al suelo, nunca a la hoja. Un aspersor que moja el follaje cada noche mantiene la lámina de agua sobre las hojas durante horas, y ese es el ambiente exacto que necesita Entomosporium para germinar. Si el seto está dentro del radio de los aspersores del césped, cámbielos de sitio o pásese a goteo.
Abonado: compost o estiércol muy hecho al pie en otoño, y un abono de liberación lenta equilibrado al final del invierno. En suelo calizo, que incluya microelementos. Nada más. El abono extra a mitad de verano solo produce brotes blandos en el peor momento.
Calendario de poda
Finales de mayo a junio, tras la floración: poda principal. Se recorta el seto a la forma deseada o se aclara el arbusto aislado. En dos o tres semanas llega el flujo rojo del verano.
Finales de agosto o primeros de septiembre: repaso ligero para igualar y provocar la última brotación coloreada del año.
Nunca a partir de octubre en zonas con heladas. Lo que brote no madurará y se helará.
Febrero-marzo: solo poda de saneamiento —ramas secas, cruzadas o dañadas por el frío— y, si hace falta, rebaje de renovación. 'Red Robin' rebrota de madera vieja, así que un ejemplar viejo y desnudo por abajo admite un corte drástico a un tercio de su altura al final del invierno. Sacrifica la floración y tarda dos temporadas en volver a estar decente, pero se recupera.
Sobre la herramienta: el cortasetos parte las hojas por la mitad y deja cientos de bordes seccionados que se secan, se ponen marrones y sirven de puerta de entrada a los hongos. En setos cortos y en ejemplares aislados, tijera de mano de dos filos cortando por encima de un nudo, dejando la hoja entera. En setos largos, donde la máquina es inevitable, elija un día seco con más días secos por delante y afile bien la cuchilla: un corte limpio cicatriza mejor que un desgarro. Y desinfecte los filos entre plantas —alcohol de 70º o lejía diluida— si alguna presenta síntomas, porque la tijera reparte esporas con enorme eficacia.
Formas: bola, pie alto y pantalla
Aguanta muy bien la topiaria, dentro de límites. La bola sobre un tronco corto es la forma más vendida en vivero y se mantiene con dos recortes al año siguiendo el calendario anterior. El pie alto (copa sobre tronco despejado de 1-1,5 m) queda vistoso flanqueando una entrada, pero exige eliminar cada primavera los brotes que salen del tronco y del pie, que aparecen sin falta.
Como pantalla libre, sin recortar, forma una masa de 3-4 metros que florece y fructifica; es la manera de tenerla con flor. Pierde algo de efecto rojo porque solo brota una vez al año, pero gana en naturalidad y da alimento a los pájaros.
Lo que no funciona es el seto muy estrecho y muy alto: recortado a menos de 50 cm de fondo y más de 2,5 m de alto se queda hueco. Al recortar, deje la base algo más ancha que la coronación, con las caras ligeramente inclinadas, para que la luz llegue abajo y el seto no se pele por el pie.
Multiplicarla en casa
La semilla no sirve: como híbrido y clon que es, su descendencia sale variable y sin el rojo característico. Quien quiera más plantas idénticas tiene que ir por esqueje.
Esqueje semileñoso, de julio a septiembre. Se cortan puntas de 10-15 cm de brotes del año, ya firmes pero no completamente leñosos —al doblarlos deben resistir sin partirse como una ramita seca—. Se elimina la hoja de la mitad inferior y se reduce a la mitad la superficie de las dos o tres hojas que quedan, para bajar la transpiración. Base mojada en hormona de enraizamiento y a un sustrato muy poroso, turba y perlita al 50 %, en macetas pequeñas o alveolos.
A partir de ahí, lo que decide el resultado es la humedad ambiental: miniinvernadero, propagador o bolsa transparente sujeta con un arco, en luz clara pero sin sol directo, aireando unos minutos cada día para evitar podredumbres. Con calor de fondo de 20-22 °C enraíza más rápido y en mayor porcentaje. Cuente entre seis y diez semanas hasta las primeras raíces, y todo el invierno protegido antes de plantar en su sitio la primavera siguiente.
El acodo bajo es la alternativa lenta y segura: se dobla una rama baja hasta el suelo, se hiere ligeramente la corteza por la cara inferior, se entierra ese tramo y se sujeta con una horquilla. En un año da una planta ya crecida que se separa de la madre.
En maceta y en jardinera
Funciona en contenedor si el recipiente es grande: 40 litros o más para un ejemplar de porte medio, y para jardineras de terraza es preferible la variedad enana 'Little Red Robin', que se queda en torno al metro.
Sustrato de calidad aligerado con perlita o corteza, drenaje impecable y plato sin agua estancada. Riego bastante más frecuente que en suelo, sobre todo en verano, y abono de liberación lenta cada primavera porque el sustrato se agota en un par de temporadas. Cada dos o tres años, trasplante a mayor tamaño o, si ya no puede crecer, poda de raíces y renovación del tercio superior del sustrato.
El punto crítico en maceta es el invierno: el cepellón se congela mucho antes que la tierra del jardín, y una raíz helada mata la planta aunque la parte aérea aguante esas temperaturas. En zonas frías, arrime la maceta a una pared orientada al sur y envuélvala con plástico de burbujas o arpillera.
Cuando algo va mal
Manchas redondas rojo púrpura, luego con el centro grisáceo, y caída de hojas de abajo arriba. Es la mancha foliar del entomosporium (Entomosporium mespili), el problema serio de esta planta. Prospera con la hoja mojada durante horas, con las plantas apretadas y con brotes tiernos abundantes. Actúe sobre las causas: riego al pie, retirada y eliminación de la hojarasca caída al suelo —que es donde el hongo pasa el invierno, así que no vaya al compost—, aclarado del interior para que corra el aire, poda en tiempo seco y nitrógeno moderado. Si además decide tratar, en España solo pueden emplearse los productos vigentes en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura para uso ornamental, siguiendo su etiqueta; consúltelo o pregunte antes de comprar. Y tenga presente que un fungicida protege la brotación siguiente, no borra las manchas ya hechas.
Brotes marchitos de golpe, ennegrecidos como quemados, con la punta curvada en gancho. Puede ser fuego bacteriano (Erwinia amylovora), bacteria a la que las rosáceas de pepita son sensibles y que está regulada como organismo de cuarentena en la Unión Europea, con zonas protegidas declaradas en España. No pode ni trate por su cuenta: comuníquelo al servicio de sanidad vegetal de su comunidad autónoma.
Hojas jóvenes amarillas con los nervios verdes. Clorosis férrica por suelo calizo o agua dura. Quelato de hierro como remedio inmediato, enmienda orgánica y acidificación del riego como solución a medio plazo.
Hojas verdes que caen sin manchas, ramas que mueren, planta apagada. Mire abajo: encharcamiento, suelo compactado, cuello enterrado o podredumbre de raíz por Phytophthora. Rara vez tiene arreglo una vez establecida; se previene con drenaje.
Polvillo blanco y hojas deformadas en las puntas. Oídio, típico de otoños templados y húmedos. Menos grave; aclarar y tratar con azufre autorizado, nunca por encima de 30 °C.
Puntas pegajosas, hojas enrolladas, hormigas subiendo por las ramas. Pulgón en la brotación. Chorro de agua a presión y jabón potásico bastan casi siempre.
Bultitos marrones o algodonosos en el envés y en las axilas. Cochinilla. Aceite de parafina en invierno y cepillado manual si son pocas.
Punteado amarillo fino y telilla en el envés en pleno verano. Araña roja, favorecida por el calor seco. Aumentar humedad y evitar insecticidas de amplio espectro, que eliminan a sus enemigos naturales y empeoran el ataque.
Muescas semicirculares en el borde de las hojas. Otiorrinco adulto, de hábitos nocturnos. El daño en la hoja es estético; lo grave son sus larvas royendo raíces en las macetas.
Precauciones
No es una planta ornamental de riesgo para las personas en el uso normal del jardín, pero conviene saber que las hojas de bastantes rosáceas leñosas contienen glucósidos cianogénicos. El punto delicado son los restos de poda marchitos y el ganado: no tire los recortes dentro de un cercado con caballos, cabras, ovejas o vacas, ni los deje al alcance de animales que ramoneen. Es la misma precaución que se aplica a las ramas mustias de cerezo o de laurel-cerezo. Al contenedor de restos vegetales o al punto limpio.
La flor huele mal de cerca durante unos días de primavera. Si va a plantar junto a una ventana de dormitorio o una zona de comedor exterior, tenga en cuenta que un seto recortado apenas florece, mientras que una pantalla libre florece a conciencia.
En resumen
'Red Robin' es un clon de Photinia × fraseri seleccionado en Nueva Zelanda por el color de su brotación, que crece rápido, rebrota de madera vieja y admite tijera con generosidad. Su rojo es un fenómeno pasajero de la hoja joven: se multiplica podando en el momento adecuado, no abonando más.
Póngala al sol, en suelo drenado y no calizo, con una planta cada 70 cm si es para seto, el cuello a ras de tierra y riego por goteo al pie. Pode en junio y dé un repaso a finales de agosto; a partir de octubre, la tijera se guarda.
Su amenaza real es la mancha foliar por Entomosporium, y se combate con aire, con hojarasca recogida y con agua que nunca toque la hoja. Intercalar otras especies en el seto, en lugar de alinear veinte clones idénticos, evita que un brote de la enfermedad recorra el cierre de punta a punta.