Se recorta como el boj, pasa el verano manchego sin una gota de agua y ninguna oruga se lo come. El labiérnago de hoja estrecha, Phillyrea angustifolia, lleva creciendo en el matorral mediterráneo desde antes de que existiera la jardinería y sigue siendo un arbusto raro de encontrar en los viveros, cosa difícil de explicar cuando se conocen sus prestaciones.

Un arbusto del monte mediterráneo

Es una oleácea, familia del olivo, el aligustre, el jazmín y el fresno. Su área natural cubre todo el Mediterráneo occidental: península ibérica, sur de Francia, Italia, las islas y el norte de África. En España aparece en gran parte del territorio salvo el norte húmedo y las zonas de montaña fría, y forma parte del matorral que acompaña a alcornocales, encinares y coscojares, además de las arenas litorales fijadas.

Se le llama labiérnago, olivilla, ladierno o agracejo según la comarca, nombres que además se solapan con los de otras especies del matorral, así que a la hora de comprar conviene apoyarse en el nombre científico.

Forma un arbusto perennifolio de uno a dos metros y medio, ramoso desde la base, muy denso, de crecimiento lento y madera dura. Excepcionalmente supera los tres metros y toma porte de arbolito.

La hoja es la clave para identificarlo: opuesta, coriácea, estrecha, de tres a ocho centímetros, lanceolada o casi lineal, verde oscuro por ambas caras, con el margen entero o con dientecitos finos apenas perceptibles. Las hojas de las ramas jóvenes suelen ser más anchas y más dentadas que las de las ramas adultas, lo que despista bastante.

Cómo no confundirlo

Tres plantas del monte se le parecen y conviene tener claras las diferencias, sobre todo si va a comprar planta o a identificar lo que ya tiene en la finca.

Frente al acebuche (Olea europaea var. sylvestris). Ambos tienen la hoja opuesta y estrecha, y de lejos son casi iguales. Dele la vuelta a una hoja: el acebuche tiene el envés blanco plateado, cubierto de escamitas, y el labiérnago lo tiene verde, del mismo tono que el haz o poco más claro.

Frente al labiérnago prieto (Phillyrea latifolia). Es la especie hermana, más alta —llega a árbol de cinco o seis metros—, con la hoja mucho más ancha, ovada o acorazonada en la base, y claramente aserrada. Si busca un arbusto compacto y bajo, la que quiere es angustifolia; si busca un pequeño árbol de sombra, la otra.

Frente al aladierno (Rhamnus alaternus). Aquí la diferencia es limpia: el aladierno tiene las hojas alternas, colocadas de una en una a lo largo del tallo, y el labiérnago las tiene enfrentadas de dos en dos. Además el fruto del aladierno pasa de rojo a negro y el del labiérnago va directo a azul negruzco.

Mata de Phillyrea angustifolia en el matorral mediterráneo

Flor, fruto y un detalle de biología poco conocido

Florece entre marzo y mayo, según latitud y altitud, en racimillos axilares muy cortos de flores diminutas de color crema o blanco verdoso. Individualmente pasan desapercibidas, pero una mata en flor se cubre entera y desprende un olor dulce y suave que atrae abejas y sírfidos en masa. Como planta melífera de primavera temprana tiene valor real.

Aquí viene el detalle curioso: la especie es androdioica. Las poblaciones están formadas por pies hermafroditas, que dan flor y fruto, y pies exclusivamente masculinos, que solo dan polen. Es un sistema reproductivo rarísimo en el reino vegetal, y Phillyrea angustifolia es uno de los pocos casos bien documentados. En jardinería tiene una consecuencia práctica: si compra una planta y nunca le ve frutos, puede que no le falte polinizador ni le sobre poda, sino que sencillamente le haya tocado un macho.

El fruto es una drupa globosa de cinco a ocho milímetros, azul oscura casi negra al madurar, entre finales de verano y otoño. No sirve para comer —es amarga y con poca pulpa—, pero es alimento importante para zorzales, currucas, mirlos y petirrojos justo cuando escasea otra cosa. Si el objetivo del jardín es atraer aves, este arbusto trabaja.

Dónde ponerlo

Sol. Pleno sol, y cuanto más mejor. En sombra sobrevive, pero se ahíla, pierde densidad y deja de servir para lo que sirve, que es hacer masa compacta.

Calor y sequía. Es de lo más resistente que se puede plantar en la península. Un ejemplar establecido aguanta veranos de 40 °C y meses enteros sin lluvia sin marchitarse ni perder hoja, gracias a una raíz profunda y a una hoja gruesa y esclerófila. En el interior seco, en el sureste árido o en secano puro es una elección sensata.

Frío. Tolera hasta unos -10 o -12 °C. Cubre por tanto casi toda España salvo las zonas de inviernos duros continuados: parte de la meseta norte, el alto Ebro, las áreas de montaña. En esos sitios se hiela la brotación y la planta no prospera.

Suelo. Poco exigente y esta es su gran baza. Acepta suelos calizos, pedregosos, pobres, arenosos y muy alcalinos, exactamente los que hacen sufrir a la mayor parte de arbustos ornamentales. Lo único que no perdona es el encharcamiento. En arcilla compacta que se queda con agua en invierno, la raíz se asfixia.

Salinidad. Aguanta la brisa marina y algo de sal en el suelo, lo que lo hace útil en primera línea de costa, en jardines de dunas y en taludes de carretera.

Plantación, riego y poda

Cuándo plantar. Otoño, de octubre a diciembre. Plantar entonces le da todo el invierno y la primavera para instalar la raíz antes del primer verano, que es la prueba de fuego. Una planta metida en tierra en mayo necesitará riego constante hasta septiembre y aun así tendrá más bajas.

Marco. Para seto formal denso, tres plantas por metro lineal. Para seto libre o masa arbustiva, de 80 cm a un metro entre plantas. Recuerde que crece despacio: un seto de labiérnago tarda cuatro o cinco años en cerrar, no dos.

Riego. Durante los dos primeros veranos, riegos espaciados pero abundantes: mejor un riego profundo cada diez o quince días que un poco de agua cada tres días. El riego frecuente y superficial crea una raíz plana y dependiente, y esa planta ya no será nunca resistente a la sequía aunque la especie lo sea. A partir del tercer año, en la mayor parte de la península no necesita riego ninguno.

Abonado. Prácticamente ninguno. Un puñado de compost al pie en invierno si el suelo es muy pobre y poco más. Los abonos ricos en nitrógeno le provocan un crecimiento blando que después no aguanta el estrés hídrico del verano.

Poda. Tolera la tijera igual de bien que el boj o el aligustre y rebrota desde madera vieja, cosa que muchos arbustos mediterráneos no hacen. Recorte a finales de invierno, en febrero, si le da igual perder la floración de ese año; o justo después de florecer, en mayo o junio, si quiere flor y fruto. Un segundo repaso ligero a finales de verano mantiene la línea del seto.

Para rejuvenecer una mata vieja y desgarbada, admite un rebaje severo en febrero dejando la estructura de ramas principales. Rebrota con fuerza, aunque tardará dos temporadas en volver a vestirse: es una planta lenta y ese es el precio.

Racimillos de flores crema de Phillyrea angustifolia

Un recambio para el boj enfermo

El boj lleva años en retirada en los jardines españoles por dos frentes: Cydalima perspectalis, la oruga barrenadora del boj, que defolia un seto entero en dos semanas, y el hongo Calonectria pseudonaviculata, que produce la seca del boj. Entre ambos han obligado a replantear miles de metros de seto bajo.

Las alternativas que se manejan suelen ser Ilex crenata, Lonicera nitida o Euonymus japonicus en variedades enanas. Phillyrea angustifolia compite bien con todas ellas en clima mediterráneo y las supera en un punto decisivo: no necesita riego una vez instalada. Ilex crenata, por ejemplo, quiere suelo ácido y humedad constante, y en el centro y sur peninsular se pasa el verano sufriendo.

La contrapartida honesta: el labiérnago tiene la hoja bastante más grande que el boj, así que no da la misma textura fina en setos de treinta centímetros. Para seto bajo de parterre no es lo mismo; para seto de medio metro a metro y medio, la sustitución funciona.

Plagas, enfermedades y un asunto sanitario

Es un arbusto notablemente sano. Alguna cochinilla en ejemplares muy densos y mal ventilados, y poco más. No le conocemos plaga defoliadora relevante en España.

Hay, sin embargo, un punto que conviene conocer: Phillyrea angustifolia figura entre las especies hospedantes de Xylella fastidiosa, la bacteria de cuarentena que ha afectado a olivos, almendros y otras leñosas en Baleares, Alicante y otras zonas europeas. No significa que su seto vaya a enfermar; sí significa dos cosas prácticas: compre siempre planta de vivero autorizado con su pasaporte fitosanitario, y no traslade plantas ni esquejes desde zonas demarcadas, porque es ilegal y porque es exactamente así como la bacteria viaja.

Y una advertencia legal: es una especie silvestre. Arrancar matas del monte está prohibido sin autorización de la administración competente, y además rara vez funciona, porque la raíz profunda hace que el trasplante de planta adulta fracase casi siempre.

Cómo multiplicarlo

Por semilla. Recoja los frutos maduros en otoño, despulpe frotando en un colador bajo el grifo y siembre enseguida en bandeja con sustrato arenoso, dejándola a la intemperie durante el invierno. La germinación es lenta e irregular: puede aparecer en la primera primavera o esperar a la segunda. Paciencia y no tirar la bandeja antes de tiempo.

Por esqueje. Semileñoso, tomado a finales de verano —agosto o septiembre— de brotes del año ya endurecidos, de unos diez centímetros. Corte bajo un nudo, quite las hojas de la mitad inferior, hormona de enraizamiento y sustrato de perlita con turba, en ambiente húmedo y a la sombra. Enraíza de forma moderada, con porcentajes que no suelen ser altos, así que ponga más esquejes de los que necesite.

En resumen

Phillyrea angustifolia es un arbusto perenne mediterráneo de uno a dos metros y medio, hoja estrecha y opuesta de verde oscuro, flor crema y perfumada en primavera y fruto azul negruzco que alimenta a los pájaros en otoño. Reconocerlo es fácil si se mira el envés de la hoja —verde, no plateado como el del acebuche— y la disposición opuesta de las hojas, que lo separa del aladierno.

Quiere pleno sol, suelo drenado y le da igual la caliza; resiste hasta unos -10 °C, aguanta la brisa marina y, pasados los dos primeros veranos, se cultiva sin riego en casi toda la península. Se poda como el boj y rebrota de madera vieja, lo que lo convierte en un buen recambio para setos medios donde la oruga del boj ha obligado a replantar. Plántelo en otoño, riéguelo poco y profundo mientras se instala, y cómprelo en vivero con pasaporte fitosanitario, que es planta hospedante de Xylella fastidiosa. Lo único que hay que aceptar es su lentitud: el seto tardará cuatro o cinco años en cerrar, y después durará décadas sin pedir nada.


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