Antes de comprarlo conviene tener claras dos cifras: veinticinco metros de altura y un sistema radicular somero que se extiende bastante más allá de la copa. Los disgustos que da un Liquidambar styraciflua en España empiezan casi siempre por haberlo plantado sin contar con esas dos cosas. El resto de la ficha —riego, abonado, plagas— es sencillo en comparación.
Qué es y de dónde viene
Liquidambar styraciflua L. es un árbol caducifolio de la familia Altingiaceae. Durante décadas se clasificó dentro de las Hamamelidáceas, junto al hamamelis, y todavía se encuentra así en libros y etiquetas antiguas; la separación en familia propia es reciente y está bien asentada.
Su área natural es el este de Estados Unidos, desde Connecticut hasta Florida y Texas, con poblaciones separadas en las montañas del este de México y en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. En su tierra crece en vegas, riberas y llanuras de inundación, en suelos profundos, húmedos y ácidos. Ese dato explica su comportamiento en el jardín mejor que ninguna tabla de cuidados: tolera bastante mejor un suelo encharcado unos días que una sequía de agosto.
En Norteamérica lo llaman sweetgum, "goma dulce", porque el bálsamo aromático que rezuma la corteza herida se masticaba tradicionalmente. En España se le dice liquidámbar, ocozol o copalme americano.
Porte, hoja y corteza
De joven forma una copa piramidal muy regular, con guía central marcada y ramas en verticilos aparentes; con los años se ensancha y se redondea. En cultivo español ronda los 20-25 metros de altura por 8-12 de anchura, con un crecimiento de 40 a 70 centímetros anuales en las primeras dos décadas si tiene agua y suelo a su gusto. En su tierra natal supera los 35 metros. Es un árbol longevo, de siglo y medio o más.
La hoja es palmatilobulada, con cinco lóbulos (a veces siete), de 10 a 18 centímetros, brillante por el haz, con el margen finamente aserrado y un olor resinoso al estrujarla. Se dispone alterna, y ahí está la diferencia decisiva con los arces, cuya hoja es opuesta y sale de dos en dos en cada nudo. Si dudas entre un arce y un liquidámbar, mira cómo se insertan las hojas en la ramilla, no su silueta.
La corteza es gris parda, agrietada en placas verticales. Las ramas jóvenes desarrollan a menudo crestas de corcho a lo largo del tallo, unas aletas leñosas muy características que en invierno permiten identificarlo sin hojas.
Flor y fruto
Es monoico y se poliniza por el viento. Las flores salen en primavera con la brotación y pasan inadvertidas: las masculinas en racimos erguidos verdosos, las femeninas en cabezuelas globosas colgantes. Nadie planta este árbol por sus flores.
El fruto sí se nota. Es una infrutescencia esférica y espinosa de 3 a 4 centímetros, leñosa, que madura en otoño, se abre soltando semillas aladas y sigue cayendo del árbol durante todo el invierno. Un ejemplar adulto produce cientos. Sobre pradera pasan desapercibidos; sobre acera, rampa de garaje o borde de piscina ruedan bajo el pie y provocan resbalones, además de atascar los skimmers. La variedad 'Rotundiloba' es estéril y no los produce: si el árbol va junto a una zona de paso, es la opción sensata.
Rusticidad y clima
Aguanta hasta unos -20 °C sin daño, lo que lo sitúa en las zonas USDA 5 a 9 y lo hace apto para toda la península, incluidos los páramos castellanos y el Pirineo bajo. El frío invernal no es su problema.
Lo que sí le afecta son las heladas tardías sobre brotación ya empezada: en abril, una noche a -3 °C quema los brotes nuevos y el árbol tiene que rebrotar, con pérdida de un mes de crecimiento. No suele ser mortal.
El calor lo tolera mientras haya humedad en el suelo. Con más de 40 °C, viento seco y suelo agotado, quema el margen de las hojas y puede defoliarse en agosto. En el sureste árido —Almería, Murcia interior, valle del Segura— es una especie forzada, que solo se sostiene con riego constante y agua de calidad.
Nota sobre el otoño mediterráneo: el color rojo necesita noches por debajo de 7-8 °C junto con días soleados. En la costa mediterránea cálida y en el sur costero las noches no bajan lo bastante hasta bien entrado diciembre, así que el árbol tira la hoja amarillenta o casi verde. No es un defecto del ejemplar ni un fallo de cultivo: es el clima.
Suelo: el punto crítico
Es una especie calcífuga. Quiere suelo profundo, fresco, rico en materia orgánica y con pH entre 5,5 y 6,8. Buena parte del sustrato peninsular es calizo y buena parte del agua de riego es dura, lo que lo sitúa fuera de su rango.
En suelo calizo el hierro queda inmovilizado y aparece clorosis férrica: hojas nuevas amarillas con los nervios verdes dibujados en red, crecimiento detenido, brotes secos por la punta y un otoño marrón sin pasar por el rojo. Hazle a la tierra una prueba rápida antes de plantar —unas gotas de vinagre fuerte o ácido clorhídrico rebajado sobre un puñado de tierra: si burbujea, hay caliza activa— y mide el pH con un kit.
Si la caliza es moderada se puede mantener con quelato de hierro EDDHA, el único formulado que sigue siendo estable por encima de pH 7,5 (los quelatos EDTA y DTPA se degradan en esas condiciones y son dinero tirado). Se aplica disuelto en el riego a finales de invierno, antes de la brotación, y se repite en junio si hace falta. Es un tratamiento anual permanente, no una corrección definitiva. Con caliza activa alta, mejor cambiar de especie.
Ubicación en la parcela
Pleno sol. A media sombra se ahíla, crece torcido hacia la luz, pierde densidad de copa y colorea peor en otoño.
Sobre distancias: seis metros como mínimo hasta fachadas, muros, piscinas y pavimentos, y ocho si el pavimento es acera de baldosa sobre cama de arena. La raíz es superficial, vigorosa y se extiende más allá de la vertical de la copa; levanta bordillos y soleras finas con facilidad. No es una raíz que busque tuberías sanas, pero se cuela en juntas ya deterioradas.
Tampoco es árbol de maceta a medio plazo. Las formas enanas injertadas ('Gum Ball') aguantan unos años en contenedor grande, y aun así acaban pidiendo suelo.
Se planta entre noviembre y febrero, a raíz desnuda o en contenedor, evitando días de helada. Hoyo amplio, con el cuello de la raíz al mismo nivel que el terreno, y tutor solo el primer año si el sitio es ventoso.
Riego
Los primeros tres o cuatro veranos son los que deciden si el árbol se establece. Riego profundo y espaciado: 40 o 50 litros de una vez cada siete o diez días en el interior cálido, cada diez o quince en zonas templadas. Un chorro corto diario moja los primeros centímetros, obliga a la raíz a quedarse en superficie y deja el árbol más frágil ante la primera ola de calor.
Un adulto ya instalado en clima atlántico o en el norte peninsular puede vivir de la lluvia. En Madrid, Zaragoza o Sevilla necesita riegos de apoyo en julio y agosto toda su vida, y si se los quitas responde defoliándose.
Un acolchado de 8 a 10 centímetros de corteza de pino sobre el alcorque, sin llegar a tocar el tronco, reduce el consumo de agua, mantiene el suelo fresco y acidifica el horizonte superficial poco a poco.
Abonado
Materia orgánica ácida en otoño: compost, estiércol bien hecho, corteza compostada, mantillo de hojas. Evita el compost de champiñón y las cenizas de chimenea, que son alcalinizantes y empujan el suelo justo en la dirección contraria.
Si el árbol va lento en primavera, un fertilizante para plantas acidófilas (los de camelias, azaleas y hortensias sirven) a la salida del invierno. No hace falta abonar un ejemplar adulto que crece bien: forzarlo con nitrógeno da brotes largos y blandos, más sensibles al viento y a las heladas tardías.
Poda
Cuanta menos, mejor. El liquidámbar tiene una dominancia apical fuerte y construye solo una copa piramidal equilibrada, sin necesidad de formación. Corta únicamente ramas secas, rotas o cruzadas, y hazlo en invierno con el árbol parado.
Despuntar la guía central para contener la altura estropea la silueta de forma irreversible y provoca un penacho de chupones verticales en el punto de corte que hay que repasar cada año a partir de entonces. Si veinticinco metros son demasiado para el sitio, la solución no es la sierra: es plantar 'Slender Silhouette', que es columnar, o 'Gum Ball', que se queda en tres o cuatro metros.
Multiplicación
Por semilla. Se recogen las cápsulas del árbol en otoño, antes de que suelten, y se dejan secar en bandeja hasta que abran. Las semillas viables son las aladas y llenas; buena parte del contenido de la cápsula son óvulos abortados. Necesitan estratificación fría: uno a tres meses a 4 °C en arena o vermiculita húmeda, o directamente siembra en semillero al aire libre en otoño para que pase el invierno. La germinación es irregular y el crecimiento del primer año, lento. Ojo: la planta de semilla no repite el color otoñal de la madre; puede salir escarlata o quedarse en amarillo pardo.
Por estaca. Difícil. Se intenta con esqueje semileñoso de verano, con hormona de enraizamiento y calor de fondo, y aun así el porcentaje es bajo y las plantas enraizadas suelen tener mal arranque el primer invierno.
Por injerto. Es como se multiplican las variedades comerciales: injerto de escudete a yema dormida a final de verano, o de púa en invierno, sobre patrón de semilla de la especie. Es trabajo de vivero más que de aficionado.
Por acodo. Funciona el acodo aéreo en ramas de dos o tres años, en primavera, aunque el enraizamiento tarda una temporada entera.
Plagas y enfermedades
Sanitariamente es un árbol tranquilo. Lo que aparece de vez en cuando:
- Pulgón en la brotación de primavera, con melaza y negrilla asociada. En un árbol grande no justifica tratamiento; en uno joven, un jabón potásico basta.
- Cochinilla algodonosa y de escudo en ramas jóvenes, tratable con aceite de parafina en invierno.
- Armillaria mellea (podredumbre del cuello) en suelos compactados y mal drenados. No tiene cura práctica; se previene con drenaje y sin regar contra el tronco.
- Asfixia radicular en suelos arcillosos regados en exceso, que se confunde con falta de agua porque el árbol también se marchita. Antes de aumentar el riego, comprueba la humedad a 20 centímetros de profundidad.
- Clorosis férrica, ya tratada, que no es una enfermedad sino un problema de suelo y es con diferencia lo que más ejemplares arruina en España.
Usos
Ornamental. Es su papel principal: ejemplar aislado en pradera, alineación de avenida ancha, grupo en parque. Necesita perspectiva para lucir; encajado en un patio pequeño no se aprecia la copa.
Madera. Se comercializa como red gum o "nogal satinado". Es una madera de grano entrecruzado, fácil de trabajar y de buen acabado, usada en muebles, chapa y contrachapado, aunque con tendencia a alabearse al secar si no se estabiliza bien.
Resina. La corteza herida exuda un bálsamo aromático, el storax americano. El estoraque de perfumería y de la tintura de benjuí compuesta procede sobre todo de Liquidambar orientalis, la especie turca; el americano se ha usado como sucedáneo. Se emplea como fijador en perfumería y como aromatizante.
Sobre los usos medicinales. La tradición popular, tanto norteamericana como centroamericana, le ha atribuido al bálsamo propiedades expectorantes y antisépticas de uso externo. Hay que ser claro con esto: no existen ensayos clínicos que respalden ninguna de esas indicaciones en personas. El estoraque, además, es un sensibilizante cutáneo conocido, capaz de provocar dermatitis de contacto, y forma parte de las mezclas que se prueban en las baterías estándar de alergia por esa razón. No es material para automedicación ni para preparados caseros. Si buscas un expectorante, la conversación es con el médico o el farmacéutico.
Un apunte aparte, porque circula mal contado: los frutos del liquidámbar contienen ácido shikímico, la molécula de partida industrial para sintetizar oseltamivir, y se han estudiado como fuente alternativa al anís estrellado. Eso es química de proceso en una planta farmacéutica, no una propiedad del fruto. Recoger cápsulas del jardín no tiene ningún efecto antiviral.
Variedades destacadas
- 'Worplesdon': la más extendida en Europa; naranja y púrpura fiables, colorea pronto.
- 'Lane Roberts': rojo oscuro casi negruzco, muy uniforme.
- 'Festival': copa estrecha, tonos melocotón y rosados.
- 'Slender Silhouette': columnar estricta, unos dos metros de ancho.
- 'Gum Ball': injertada a media altura, copa redonda de 3-4 metros.
- 'Rotundiloba': lóbulos redondeados y sin fructificación.
- 'Silver King' y 'Variegata': hoja con margen crema; crecimiento más lento y algo más sensible al sol fuerte del interior.
En resumen
Liquidambar styraciflua es un árbol grande, rústico al frío hasta -20 °C, de crecimiento rápido y otoño excepcional, con tres exigencias que no admiten negociación: suelo ácido o neutro, sol pleno y agua en verano. Reserva seis u ocho metros libres alrededor porque la raíz es superficial y levanta pavimentos. Poda lo mínimo y nunca la guía. Y si tu terreno burbujea al echarle vinagre, plantar otra especie sale más barato que sostener un liquidámbar clorótico a base de quelato durante los próximos cuarenta años.