Corta un aligustre de Japón a un palmo del suelo en febrero y en junio tendrás brotes nuevos por todo el tocón. Esa capacidad de rebrotar desde madera vieja, desde el tronco desnudo incluso, es lo que convierte a este arbusto en un seto perdonavidas: el que se puede descuidar tres años y recuperar en dos temporadas, algo que ninguna conífera de pantalla admite.
Ligustrum japonicum es un arbusto perennifolio de la familia de las oleáceas, la misma del olivo, el jazmín y el fresno. Procede de Japón, Corea y el sur de China, y en España se cultiva desde la cornisa cantábrica hasta la costa mediterránea sin problemas de adaptación.
Dos avisos que conviene leer antes de comprar
Los frutos son tóxicos. Las drupas azuladas que carga en invierno contienen glucósidos (ligustrina y compuestos afines) que en personas provocan vómitos, dolor abdominal y diarrea si se ingieren en cantidad. El cuadro rara vez es grave en adultos, pero en niños pequeños y en perros —que a veces mordisquean los frutos caídos— justifica una llamada al centro de toxicología o al veterinario. No es motivo para descartar la planta: un seto recortado con regularidad apenas llega a fructificar, porque las tijeras se llevan la madera florida. Sí es motivo para pensárselo en un jardín con niños de dos años y un ejemplar libre cargado de bayas.
El polen es alergénico. Al ser oleácea, comparte familia con el olivo y su polen provoca reacciones cruzadas en personas sensibilizadas a este. La floración de junio, además, desprende un olor dulzón y muy intenso, empalagoso a corta distancia. Si en casa hay alergia al polen del olivo, coloca el aligustre lejos de las ventanas de los dormitorios, o recórtalo antes de que abra la flor.
Cómo distinguirlo del aligustre que se hace árbol
Hay una confusión de vivero que sale cara en metros. Ligustrum lucidum y Ligustrum japonicum comparten etiqueta popular —«aligustre del Japón», «aligustre de China»— y de pequeños se parecen mucho. Pero uno se queda en arbusto y el otro es el árbol de alineación de tantas calles españolas, con 10 a 15 metros de porte y un sistema radicular que levanta aceras y se cuela en las arquetas. Comprar lucidum creyendo llevarse japonicum significa tener dentro de doce años un árbol donde se esperaba un seto de dos metros.
Se separan mirando la hoja. En Ligustrum japonicum la hoja mide entre 5 y 10 cm, es gruesa, coriácea, rígida al tacto, de un verde muy oscuro y brillante por el haz, con el ápice más bien obtuso y los nervios secundarios poco visibles. En L. lucidum la hoja es mayor, hasta 15 cm, notablemente más fina, con el ápice largamente acuminado y —el detalle decisivo— un margen translúcido que se ve al trasluz, además de nervios laterales bien marcados. Toma una hoja y ponla contra el cielo: si el borde se ilumina como una línea clara, no es japonicum.
Añado un dato que no se cuenta en el vivero: Ligustrum lucidum se naturaliza con facilidad porque los pájaros dispersan sus semillas, y en varias regiones del mundo con clima templado húmedo se comporta como especie invasora, colonizando bordes de bosque y riberas. En zonas de España con veranos suaves y suelo fresco aparecen plántulas espontáneas a distancia de los ejemplares plantados. Otra razón para saber cuál de los dos estás metiendo en el jardín.
Porte, hoja, flor y fruto
Un aligustre de Japón adulto sin podar forma un arbusto o arbolito de 3 a 5 metros de altura y unos 3 de anchura, de copa densa y redondeada, con ramificación desde muy abajo. Crece a un ritmo moderado, entre 30 y 50 cm al año en condiciones normales; menos que un leylandi, sí, pero con la ventaja de que un exceso se corrige podando.
Las hojas son opuestas, simples, enteras, persistentes todo el año, oscuras y lustrosas por el haz y más pálidas y mates por el envés. Esa lámina gruesa y encerada es la que le permite aguantar la contaminación urbana, el polvo y la brisa salina sin quemarse.
Florece de junio a julio en panículas terminales de flores blancas pequeñas, muy numerosas y aromáticas. La floración es una despensa notable para abejas, abejorros y sírfidos en un momento del verano en que ya escasea el néctar en el jardín. Después vienen las drupas, primero verdes y luego negro azuladas con pruina, que maduran en otoño, persisten buena parte del invierno y alimentan a mirlos y estorninos.
Entre los cultivares más útiles: 'Texanum', compacto, de hoja algo menor, el habitual para setos de 1,5 a 2 metros; 'Rotundifolium', muy lento y de hoja casi redonda, más apropiado para maceta o topiaria pequeña que para pantalla; y las formas variegadas de hoja marginada en crema, que iluminan rincones sombríos pero crecen menos y necesitan que se les eliminen los brotes que revierten a verde, porque esos toman el mando y se comen la planta.
Dónde plantarlo y qué tolera
Luz. Va bien a pleno sol y va bien a media sombra, que es una combinación poco frecuente entre las plantas de seto. Aguanta incluso sombra bastante cerrada, aunque ahí se abre, florece menos y pierde densidad. Para un seto compacto, mínimo cuatro o cinco horas de sol directo.
Suelo. Indiferente. Prospera sobre suelos calizos, arcillosos, arenosos y pobres. No amarillea por clorosis férrica en terrenos calizos, cosa que descarta a competidores como la camelia o el arándano y lo hace muy útil en el interior peninsular. Lo único que agradece es que no se encharque de forma prolongada.
Frío. Resiste hasta unos -12 a -15 °C establecido. En la meseta norte, con heladas fuertes y viento seco, puede sufrir quemaduras marginales en la hoja que se limpian con la poda de primavera. En zonas de heladas intensas y prolongadas, el aligustre común (Ligustrum vulgare, autóctono en la Península) o el de hoja ovalada (L. ovalifolium) rinden mejor, aunque son semicaducos.
Costa y ciudad. Tolera la salinidad ambiental y los gases de tráfico. Es, de hecho, uno de los materiales más fiables para pantalla en una terraza urbana o en un jardín a 300 metros del mar.
Plantación y riego
Planta en otoño (octubre-noviembre) o a finales de invierno, evitando heladas. El otoño es preferible en toda la mitad sur: la planta enraíza durante el invierno y afronta su primer julio con el sistema radicular hecho.
Para un seto de 1,5-2 metros, coloca las plantas cada 60-80 cm en una sola línea. Para un seto bajo o borde formal de menos de un metro, tres plantas por metro lineal. Plantar más apretado no adelanta el cierre de forma apreciable y sí obliga a un riego más frecuente durante años.
Riego abundante y espaciado el primer año y el segundo; a partir del tercero, un aligustre establecido tira solo casi todo el año en clima mediterráneo, con dos o tres riegos profundos en pleno verano si el estío se alarga. Ojo con el sistema de riego frecuente y superficial: mantiene la raíz en los diez centímetros de arriba y convierte a la planta en dependiente. Mejor pocos riegos y largos.
Un aporte de compost o de un abono de liberación lenta a finales de invierno, extendido bajo la línea del seto y cubierto con acolchado, es todo el abonado que necesita. Un seto recortado dos veces al año pierde biomasa con cada corte y ese aporte compensa la extracción.
Poda: aquí está el rendimiento de la planta
El aligustre de Japón admite tres regímenes distintos según lo que quieras de él.
Seto formal. Dos recortes al año: uno a finales de mayo o principios de junio y otro a finales de agosto. En setos muy vigorosos o en el litoral cálido, un tercer repaso en octubre mantiene las líneas limpias hasta la primavera. Igual que en cualquier seto, dale perfil ligeramente trapezoidal, con la base más ancha que la cima, para que la luz llegue a las ramas bajas y no se despueble por el pie. Con esta pauta la planta no florece, y por tanto no fructifica: si te preocupan las bayas, este es el modo de evitarlas.
Seto informal o ejemplar aislado. Poda ligera justo después de la floración, en julio, aclarando ramas cruzadas y acortando lo que se desmande. Así conservas la flor de junio y el fruto de otoño. Recortar en marzo, en cambio, se lleva la madera que iba a florecer y deja el arbusto verde y mudo todo el verano.
Rejuvenecimiento. Un aligustre viejo, hueco y desnudo por dentro se recupera de verdad. A finales de invierno (febrero, antes de que arranque la brotación) se corta drásticamente, rebajando a un tercio de su tamaño o incluso recepándolo cerca del suelo. Rebrota con fuerza desde madera vieja y en dos temporadas vuelve a estar vestido. Conviene hacerlo con la planta sana y bien regada, y no repetirlo cada año. Este mismo carácter lo hace apto para topiaria, formas en bola, ejemplares injertados en copa y bonsái de interior-exterior, donde es uno de los géneros clásicos para empezar.
Sobre la herramienta: para setos formales de hoja grande, la tijera de seto deja hojas cortadas por la mitad que se pardean en el borde durante unas semanas. Es estético, no sanitario, y en 'Texanum' u hojas menores se nota bastante menos. Si quieres un acabado impecable, recorta a tijera de mano; si es un seto de veinte metros, asume el borde pardo o hazlo con la cortasetos bien afilada, que corta en vez de desgarrar.
Problemas frecuentes
Cochinillas y negrilla. El problema más habitual. Cochinilla algodonosa y cochinillas de caparazón se instalan en el envés y en las axilas, segregan melaza y sobre esa melaza crece el hongo de la fumagina, que cubre la hoja de un polvo negro. La hoja negra es el síntoma visible; la plaga está debajo. Tratamiento: aceite de parafina o jabón potásico en invierno y a la salida de la brotación, mojando bien el interior de la mata, y aclarado de ramas para que circule el aire. Un seto demasiado denso y demasiado abonado con nitrógeno es un criadero de cochinilla.
Otiorrinco (Otiorhynchus sulcatus). Muescas semicirculares en el borde de las hojas, como si alguien las hubiera recortado con un sacabocados. El adulto come de noche y el daño estético es leve; las larvas, en el suelo, roen raíces y sí pueden matar ejemplares en maceta. En contenedor, nematodos entomopatógenos (Heterorhabditis) aplicados con el sustrato templado.
Manchas foliares. Rodales pardos con halo en primaveras lluviosas, por hongos foliares. Rara vez pasa de ser antiestético. Retira la hojarasca caída, evita el riego por aspersión sobre el follaje y aclara.
Minador y trips. Galerías o decoloraciones plateadas ocasionales. Salvo en viveros o setos jóvenes muy estresados, no requieren intervención.
Decaimiento y hojas amarillas con caída. Antes de buscar plaga, comprueba el drenaje. La raíz asfixiada por encharcamiento repetido da exactamente ese cuadro, y ningún tratamiento foliar lo arregla.
Multiplicación
Se hace por esqueje semileñoso a finales de verano, entre agosto y septiembre, tomando brotes del año ya algo endurecidos de 10-15 cm, dejando dos pares de hojas superiores y cortando las restantes. Sustrato de turba y perlita a partes iguales, ambiente húmedo, sombra. Enraíza con facilidad, incluso sin hormonas, aunque una hormona de enraizamiento acelera el proceso. Es la vía práctica para completar un seto con material idéntico al existente, algo que la semilla no garantiza porque los cultivares no se reproducen fielmente por vía sexual.
En resumen
Ligustrum japonicum es un arbusto perennifolio de 3 a 5 metros, de hoja gruesa y brillante, resistente hasta unos -12/-15 °C, indiferente al suelo calizo, tolerante a la contaminación urbana y a la brisa marina, y válido tanto a pleno sol como a media sombra. Su gran baza es que rebrota desde madera vieja, de modo que un seto descuidado se recupera con una poda de renovación en febrero. Plántalo en otoño a 60-80 cm entre plantas para un seto de dos metros, riégalo los dos primeros años y recórtalo dos veces al año si lo quieres formal, o solo después de la floración de junio si prefieres conservar flor y fruto. Vigila las cochinillas y la negrilla que las acompaña. Comprueba en el vivero que la hoja no tenga margen translúcido, para no llevarte L. lucidum, que se hace árbol. Y ten presente que las bayas son tóxicas por ingestión y que su polen guarda relación cruzada con el del olivo.