Pode una fremontia en manga corta y pasará la tarde rascándose los antebrazos. Toda la planta —hojas, ramillas jóvenes y sobre todo los frutos— está cubierta de pelos estrellados diminutos que se desprenden al menor roce y se clavan en la piel como fibra de vidrio. Es lo primero que hay que saber de este arbusto antes que ninguna otra cosa, porque condiciona dónde se planta y cómo se maneja.

Dicho eso, pocas plantas dan tanta flor amarilla con tan poco. Un ejemplar bien situado en un talud seco de Madrid o de Murcia puede cubrirse de arriba abajo en mayo sin haber recibido una sola gota de riego.

Fremontia en flor cubierta de flores amarillas

Qué planta es y de dónde viene

El nombre correcto hoy es Fremontodendron, aunque en viveros y catálogos sigue circulando el antiguo Fremontia, nombre que se ha quedado fijado en el lenguaje de jardín y con el que se sigue pidiendo en el mostrador. Pertenece a las malváceas en la clasificación actual; los libros más viejos la sitúan en las esterculiáceas.

Son tres especies, todas del oeste de Norteamérica:

Fremontodendron californicum. La más extendida. Vive en el chaparral y en los pinares abiertos de las estribaciones de Sierra Nevada californiana y de las cordilleras costeras, entre los 300 y los 2.000 metros, sobre granito descompuesto, serpentina o caliza. De 2 a 6 metros, a veces más.

Fremontodendron mexicanum. Del extremo sur de California y del norte de Baja California. Flores más grandes y con más carga anaranjada, hojas de lóbulos más marcados, algo más tierna al frío.

Fremontodendron decumbens. Rastrera, de menos de un metro, rara en cultivo y muy localizada en la naturaleza.

En español se la llama a veces arbusto de franela o franelillo, traducción del inglés flannel bush, por el tacto afieltrado del envés de la hoja. La hoja es pequeña, de tres a cinco lóbulos, verde oscuro mate por el haz y parda o gris por debajo. Es perenne, pero en un invierno duro o tras un verano muy seco puede desprenderse de buena parte del follaje sin que eso signifique nada malo.

Flores sin un solo pétalo

Lo que se ve como flor —esas copas amarillas de cinco a siete centímetros— no tiene pétalos. La planta prescindió de ellos y lo que hace el trabajo es el cáliz: cinco sépalos gruesos, coloreados de amarillo limón a amarillo yema, que se abren en plato y llevan en la base unas fositas nectaríferas peludas. Esto explica dos cosas prácticas.

La primera, que la flor dura mucho en la planta, más de lo que duraría una corola normal, y que aguanta viento y sol directo sin deshacerse. La segunda, que al envejecer no cae limpia: se vuelve de tonos cobrizos, anaranjados y casi ladrillo antes de secarse. Ese viraje es el origen de la idea de que existen fremontias rojas. No las hay en sentido estricto; hay flores viejas y hay selecciones como 'Pacific Sunset' con más pigmento anaranjado desde el principio.

La floración principal va de abril a junio en la mayor parte de la península, con un adelanto de dos o tres semanas en el sur y en el litoral mediterráneo cálido. Después suele repetir de forma dispersa hasta septiembre, sobre todo si el otoño viene templado. Las flores nacen en las ramillas del año anterior y en madera corta, dato que importa para la poda.

Flores de fremontia viradas a tonos anaranjados y cobrizos

Los pelos: dónde no hay que plantarla

No es una planta tóxica por ingestión ni hay que temer por el perro que le pase al lado. El problema es mecánico: los tricomas estrellados que recubren brotes, hojas y cápsulas se rompen y se dispersan, y producen irritación cutánea, picor persistente, conjuntivitis si entran en el ojo y tos o irritación de garganta si se inhalan al podar en seco. Los frutos maduros, unas cápsulas leñosas erizadas, son con diferencia lo peor.

Consecuencias directas para el diseño del jardín:

No la ponga junto a un paso estrecho, al borde de una escalera, en el respaldo de un banco ni a la altura de la cara en un porche. Roce continuo significa molestia continua.

Manténgala lejos del borde de la piscina y de las zonas de estar al aire libre, porque las cápsulas se desintegran y el pelo viaja.

Para trabajarla: guantes largos, manga larga, gafas de protección y mascarilla si va a recortar mucho. Nunca con viento de cara. Y no sople los restos con la sopladora, que es la forma más eficaz de repartirlos por todo el jardín; recójalos con la mano enguantada o mojados.

Frío seco lo aguanta; invierno húmedo no

Circula la idea de que la fremontia es una planta de climas fríos y conviene matizarla, porque quien se la crea planta mal. F. californicum resiste en torno a -10 °C o -12 °C en condiciones secas; el híbrido 'California Glory' se queda algo por debajo de esa cifra y F. mexicanum sufre ya sobre los -6 °C o -8 °C. Eso es una planta razonablemente rústica, no una planta de montaña.

Lo determinante no es el número del termómetro sino si el suelo está encharcado cuando llega la helada. En su terreno de origen los inviernos son fríos pero el agua drena en horas por un suelo de granito descompuesto. Repita esas condiciones en un talud pedregoso de la meseta y aguantará -10 °C sin despeinarse. Póngala en una arcilla de fondo de valle que se queda saturada de diciembre a marzo y se le muere a -4 °C, y el certificado de defunción dirá podredumbre de raíz, no helada.

Traducido al mapa: excelente en interior mediterráneo, Levante, Andalucía, Aragón, ambas mesetas siempre que haya drenaje. Mala idea en la cornisa cantábrica y en Galicia, no por el frío —allí hay poco— sino por la lluvia de verano y la humedad ambiental permanente, que es exactamente lo que no soporta. En esas zonas, si se intenta, es contra un muro orientado al sur y con el pie levantado en un caballón de grava.

Suelo y plantación: el drenaje manda

Sol directo, todo el que haya. A media sombra crece flaca, se estira y casi no florece.

El suelo debe ser pobre, pedregoso y de drenaje libre. Tolera bien la caliza y los pH altos, lo que la hace especialmente útil en buena parte de España, donde otras arbustivas californianas de moda se vuelven cloróticas. Lo que no tolera es la compactación ni la materia orgánica abundante alrededor del cuello.

Sobre la plantación, tres puntos que marcan la diferencia:

Plántela pequeña. Un ejemplar de contenedor de 3 litros se establece mejor y acaba superando en tres años a uno de 25 litros. La raíz es delicada y detesta que la manipulen; deshaga el cepellón lo mínimo imprescindible y no le corte raíces.

Otoño, de octubre a noviembre, para que el sistema radicular ocupe terreno durante el invierno y llegue al primer verano con reservas. En zonas de heladas fuertes y tardías, marzo es la alternativa.

Elevada. Si tiene alguna duda sobre el drenaje, plántela en un montículo de 20 o 30 centímetros o en un talud, con el cuello claramente por encima del nivel del terreno. Nada de alcorque hundido: ese hoyo se convierte en una bañera.

Y no la abone. El nitrógeno le provoca un crecimiento blando, alarga los entrenudos, reduce la floración y acorta una vida que ya es corta de por sí.

El riego, que es donde se pierde la planta

Durante el primer verano necesita riegos espaciados —cada diez o quince días, abundantes y luego seco— hasta que se instala. A partir del segundo o tercer año, la instrucción es incómoda de asumir para quien viene del jardín tradicional: no la riegue en verano.

Un goteo funcionando en julio junto al tronco de una fremontia adulta es una sentencia. La combinación de suelo caliente y húmedo dispara los hongos del suelo del género Phytophthora, la raíz se pudre y la planta muere de golpe, con todas las hojas puestas, en cuestión de días. Ni fue una plaga ni fue la ola de calor: fue el goteo.

De ahí se deriva otra regla de diseño: nunca la meta en un parterre de riego automático ni al borde de un césped. Su sitio es la zona seca del jardín, con jaras, romeros, Ceanothus, Arbutus unedo, adelfas o salvias arbustivas, que piden lo mismo que ella.

Poda y sujeción

Crece muy deprisa —un metro por temporada en buenas condiciones— y con madera frágil y raíz superficial. La combinación tiene un resultado previsible: un ejemplar de cuatro metros mal orientado acaba tumbado tras una racha de viento fuerte.

Lo que sí funciona es formar de joven. Pince las puntas de los brotes en los dos primeros años para forzar ramificación baja y conseguir una estructura ancha en vez de tres varas verticales. Es entonces cuando se decide si va a ser un arbusto que se sostiene o una escoba.

Lo que no funciona es rebajar madera vieja. La fremontia rebrota mal o no rebrota de leño desnudo, y un corte severo deja un hueco que no se rellena nunca y a menudo mata la rama entera. Si necesita reducir, hágalo a poco y sobre madera con hojas, justo después de la floración principal, en junio o julio. Recortar en invierno o a finales de invierno cuesta la floración de esa primavera, porque las yemas ya están hechas.

En pared —una forma clásica de cultivarla, muy usada en jardines británicos y perfectamente válida en el interior peninsular— conviene atarla desde el principio a alambres horizontales, con las ramas abiertas en abanico. Sujeciones flojas y revisadas cada año, porque el tronco engorda rápido y un alambre olvidado lo estrangula.

Multiplicación

Por semilla: la cubierta es dura e impermeable. Se escarifica remojándola en agua muy caliente (retirada del fuego) y dejándola enfriar unas horas, o lijando ligeramente el tegumento. En la naturaleza germina masivamente después de los incendios, señal de que responde al calor y al humo; con el remojo en caliente se obtiene ya un porcentaje aceptable. Siembra en primavera, en sustrato muy arenoso y con poca agua.

Por esqueje: semileñoso, tomado en julio o agosto de brotes laterales cortos, con hormona de enraizamiento, en perlita y arena, con calor de fondo y en ambiente cerrado pero muy ventilado. Enraíza con dificultad y se pudre con facilidad si el sustrato se mantiene mojado. Las variedades seleccionadas solo se mantienen fieles por esta vía.

Problemas frecuentes y qué significan

Muerte súbita en verano con la planta aparentemente sana. Podredumbre radicular por exceso de agua. No tiene tratamiento útil una vez ocurrida; replante en otro punto, más alto y más seco.

Hojas amarillentas con nervios verdes. Suele ser asfixia radicular en suelo pesado más que falta de hierro. Antes de echar quelatos, compruebe cuánta agua está recibiendo.

Poca flor y mucha rama. Sombra, exceso de abono o poda en la época equivocada. Los tres se corrigen, pero no en la misma temporada.

Vida corta. Aunque todo vaya bien, cuente con diez a veinte años. Es una planta de crecimiento rápido y ciclo breve, como muchas del chaparral. Conviene tenerlo previsto en el diseño y no colocarla como pieza estructural insustituible del jardín.

Variedades que merece la pena buscar

'California Glory'. Híbrido entre F. californicum y F. mexicanum, el más vendido y con razón: flores grandes, floración larguísima y vigor considerable, hasta 5 o 6 metros. Cuente con espacio.

'Pacific Sunset'. Flores con sépalos más apuntados y tonos amarillo-anaranjados más cálidos.

'Ken Taylor'. Más baja y extendida, de metro y medio a dos, útil en taludes y en jardines pequeños donde una 'California Glory' se comería la escena.

En resumen

La fremontia (Fremontodendron) es un arbusto o arbolito perenne del oeste norteamericano que da flores amarillas de cáliz —sin pétalos— de abril a junio, con repeticiones hasta el otoño. Aguanta el frío seco hasta unos -10 °C, la caliza y la sequía severa, pero muere con rapidez si tiene el pie húmedo, y muy especialmente si se riega en verano una vez establecida.

Plántela pequeña, en otoño, a pleno sol, en suelo pobre y con drenaje libre o sobre montículo; no la abone, no la incluya en el riego automático y fórmela por pinzamiento cuando es joven en lugar de podarla fuerte después. Sitúela lejos de pasos, bancos y piscina, porque el pelo estrellado de hojas y frutos irrita piel, ojos y vías respiratorias, y trabájela siempre con guantes, gafas y manga larga. A cambio de todo eso pide muy poco y da diez o quince años de una floración que pocos arbustos igualan en un terreno seco.


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