Una sola cápsula madura de Datura metel contiene varios cientos de semillas, y en esas semillas se concentran los alcaloides más peligrosos de toda la planta. Conviene tenerlo presente desde el primer momento, porque el resto del artículo trata de cómo cultivar una flor espectacular que, además, es venenosa en todas sus partes.
No es una razón para no plantarla. Sí lo es para saber dónde se planta, quién anda cerca y qué se hace con los frutos.
Qué planta es
La Datura metel es una solanácea originaria del sur y sureste de Asia, hoy naturalizada en regiones cálidas de medio mundo. Se comporta como anual herbácea o mata perenne de vida corta según el clima, y alcanza entre 60 cm y 1,5 m en una sola temporada, con un porte abierto y ramificado desde la base.
Las hojas son grandes, ovadas, de borde entero o algo sinuado, verdes y prácticamente lampiñas, con un olor desagradable cuando se estrujan. Las flores son el motivo por el que se cultiva: trompetas de 15 a 20 cm de largo, erguidas o algo inclinadas, nunca colgantes, con el limbo abierto en cinco puntas afiladas. Las hay blancas, amarillas, moradas y bicolores, y existen formas dobles y triples muy vendidas como 'Fastuosa' o 'Double Purple', con una trompeta metida dentro de otra.
Abren al atardecer y desprenden un perfume dulce y penetrante durante la noche, que es cuando las visitan las esfinges, las polillas nocturnas que las polinizan. A pleno sol de mediodía la flor ya está lacia. Cada una dura poco más de un día, pero la planta produce flor sin parar desde julio hasta la primera helada.
El fruto es una cápsula redondeada de unos 3-4 cm, cubierta de espinas cortas, gruesas y romas, que se abre en cuatro valvas al madurar y suelta las semillas, pardas y aplanadas.
Distinguirla de sus parientes
Hay tres confusiones que conviene resolver antes de comprar nada.
Si las flores miran hacia arriba y la planta es herbácea y muere en invierno, estás ante una Datura. Si cuelgan hacia abajo como faroles y la planta forma un tronco leñoso que llega a los tres metros, es una Brugmansia —el llamado floripondio o trompeta de ángel—, que es un género distinto, arbustivo y perenne. El fruto también las separa: liso y alargado en Brugmansia, espinoso en Datura. Los viveros venden ambas con la etiqueta de "trompeta", así que fíjate en la orientación de la flor.
La Datura inoxia se parece muchísimo a la metel, pero tiene toda la planta cubierta de un vello grisáceo suave al tacto y su cápsula lleva espinas finas, numerosas y flexibles, y cuelga hacia abajo. La metel es más lampiña y de aspecto más lustroso.
Y la Datura stramonium, el estramonio, es la que crece sola en cunetas, escombreras y bordes de cultivo por toda España. Tiene flores blancas más pequeñas, hoja de borde muy dentado y una cápsula erguida erizada de espinas largas y punzantes. No se planta: aparece. Y es igual de tóxica.
Toxicidad: lo que hay que saber antes de decidir dónde ponerla
Toda la planta contiene alcaloides tropánicos —escopolamina, hiosciamina y atropina— en cantidades que varían mucho con la variedad, la edad de la planta y las condiciones de cultivo. La mayor concentración está en las semillas, seguidas de las hojas jóvenes y las flores. Esa variabilidad es precisamente lo que la hace peligrosa: no existe una cantidad que pueda considerarse inocua.
La intoxicación produce un cuadro anticolinérgico característico: pupilas muy dilatadas, visión borrosa, boca y piel secas, enrojecimiento facial, taquicardia, retención de orina, agitación, alucinaciones y desorientación, con riesgo de convulsiones, hipertermia y coma en los casos graves. Ha habido muertes. Ante cualquier sospecha de ingestión hay que llamar de inmediato al Instituto Nacional de Toxicología (91 562 04 20) o acudir a urgencias, llevando si es posible un trozo de la planta para su identificación.
Por lo mismo, aquí no vas a encontrar preparaciones, dosis ni usos internos de ningún tipo. La Datura metel figura en la farmacopea tradicional de la India y de China, y ha tenido papel ritual en varias culturas, pero eso es información histórica, no una receta: el margen entre el efecto buscado y la intoxicación grave es demasiado estrecho para manejarlo fuera de un laboratorio. En España, además, la Orden SCO/190/2004 incluye el género Datura entre las plantas cuya venta al público está prohibida por su toxicidad cuando se destinan a uso medicinal o alimentario. Como planta ornamental y como semilla de jardinería circula con normalidad.
En el manejo diario, tres precauciones bastan:
Guantes al podar o manipular. La savia irrita la piel y, sobre todo, tocarla y llevarse después la mano al ojo provoca una dilatación de esa pupila que dura días y asusta bastante. Lávate las manos al terminar.
Fuera del alcance de niños y animales. Las cápsulas espinosas resultan llamativas para un crío y las semillas caen al suelo cuando se abren. Si hay niños pequeños en la casa, o un perro que muerde lo que encuentra, plántala en una zona vallada o directamente elige otra especie.
Corta las cápsulas antes de que abran. Resuelve a la vez la seguridad, la resiembra espontánea y la floración, porque una planta que no cuaja fruto sigue floreciendo más tiempo. Los restos, a la basura, no al compost ni a la hoguera: el humo también irrita.
Sol, calor y sitio abrigado
Quiere pleno sol, cuanto más mejor, y calor. Con menos de seis horas de sol directo se estira, hace hoja y da la mitad de flores. Agradece además estar resguardada del viento: los tallos son huecos y quebradizos, y una racha fuerte parte una rama cargada de flores sin esfuerzo.
El suelo debe ser fértil, profundo y con buen drenaje, en un pH entre 6 y 7,5. Es una planta glotona; en tierra pobre y compactada se queda en la mitad de su tamaño. Antes de plantar, incorpora compost o estiércol bien hecho al terreno, dos o tres kilos por metro cuadrado.
Un detalle práctico: no la pongas junto a tomateras, pimientos, berenjenas o patatas. Comparten familia botánica, y con ella comparten virus, mosca blanca y orugas defoliadoras. La Datura aguanta lo que a un tomate le arruina la cosecha, y funciona como reservorio silencioso.
Riego y abonado
Es exigente en agua. En pleno verano peninsular, una planta grande en suelo pide riego cada dos o tres días; en maceta, a diario y a veces dos veces al día durante una ola de calor. Cuando le falta, la hoja se dobla hacia abajo y la planta parece muerta a media tarde; suele recuperarse al regar, pero cada episodio le cuesta flores.
Dicho esto, no confundas exigente con encharcada: el agua debe drenar. Riega a la base, nunca por encima de la hoja, y a primera hora de la mañana o al atardecer.
En cuanto al abonado, un fertilizante rico en fósforo y potasio cada quince días desde que empieza a formar botones florales, entre junio y septiembre, mantiene la floración. Los abonos muy nitrogenados le dan un follaje enorme y poca flor.
De la semilla a la primera flor
Se multiplica casi siempre por semilla. El calendario para clima peninsular es este:
Siembra en semillero protegido entre marzo y abril, con temperatura estable de 20-25 °C —sin ese calor no germina—, en alveolos con sustrato ligero, enterrando la semilla medio centímetro. La germinación es irregular y lenta: entre dos y cuatro semanas, y no nace todo a la vez. Poner las semillas en remojo 24 horas en agua templada antes de sembrar mejora bastante el porcentaje.
Trasplante al exterior a partir de mediados de mayo, cuando haya pasado el riesgo de helada tardía, dejando 80 cm o un metro entre plantas: ocupa mucho más de lo que parece cuando es un plantón. Florece unos tres meses después de la siembra, de julio en adelante.
También enraíza por esqueje de tallo semileñoso en verano, en agua o en sustrato con hormona, aunque rara vez compensa el esfuerzo frente a la sencillez de la semilla.
Cultivo en maceta
Funciona bien en tiesto, con una condición: tamaño. Por debajo de 25-30 litros la planta vive en estrés hídrico permanente, se marchita cada tarde y florece poco. Usa un sustrato universal de calidad aligerado con un 20 % de perlita, con agujeros de drenaje amplios y sin plato debajo en verano.
La maceta tiene una ventaja: permite meterla en un porche o invernadero frío antes de las primeras heladas, y así conservarla de un año para otro.
El invierno y la vida de la planta
No tolera el frío. A partir de 0 °C se le quema el follaje, y una helada de -2 °C acaba con la parte aérea. En el litoral mediterráneo y en el suroeste, con inviernos suaves, puede rebrotar de cepa en primavera si se le acolcha bien la base. En el interior y en el norte se comporta como anual pura: se siembra cada año.
Para invernarla en maceta, córtala a unos 20-30 cm en octubre, entra el tiesto a un sitio luminoso y libre de heladas, mantén el sustrato apenas húmedo durante todo el invierno y vuelve a regar y abonar en marzo, cuando arranque.
Plagas y problemas
Araña roja: la principal amenaza en verano seco. Punteado amarillento en el haz y telarañas finas en el envés. Se combate subiendo la humedad ambiental y con acaricida específico o aceite de neem; el jabón potásico solo no basta cuando la población está establecida.
Mosca blanca y pulgón: nubes de adultos al mover la planta y melaza pegajosa en la hoja, seguida de negrilla. Trampas cromáticas amarillas y jabón potásico, insistiendo en el envés.
Orugas: las larvas de esfinge pueden dejar una planta sin hoja en pocos días. Son grandes y verdes, con un cuerno en el extremo posterior; se retiran a mano —con guantes— o se trata con Bacillus thuringiensis.
Podredumbre de cuello y oídio: la primera aparece por exceso de riego o mal drenaje y no tiene remedio una vez instalada; el segundo, un polvillo blanco sobre la hoja, se controla con azufre mojable y mejorando la ventilación entre plantas.
Un aviso sobre la resiembra: en climas cálidos las semillas caídas germinan al año siguiente y la planta se instala sola en el jardín. Si no quieres verte arrancando plantones tóxicos entre las lechugas cada primavera, recoge las cápsulas verdes y no dejes ninguna abrirse en el suelo.
En resumen
La Datura metel da trompetas de veinte centímetros que abren al anochecer y perfuman el jardín entero, desde julio hasta las primeras heladas, a cambio de sol pleno, tierra rica, riego frecuente y abonado quincenal en floración. Se siembra en semillero en marzo o abril a 20-25 °C, se planta fuera pasado el riesgo de helada y florece unos tres meses después.
Se distingue de la Brugmansia porque sus flores miran hacia arriba y su fruto es una cápsula espinosa, y de la Datura inoxia porque no tiene el follaje aterciopelado. En casi toda España se cultiva como anual; en maceta grande puede invernarse cortada y a resguardo.
Y lo que no hay que perder de vista: es tóxica de la raíz a la semilla, con alcaloides cuya concentración varía de una planta a otra. Guantes para manipularla, lejos de niños y mascotas, cápsulas cortadas antes de que abran y ningún uso interno bajo ningún concepto. Con esas reglas es una ornamental magnífica; sin ellas es un problema esperando a ocurrir.