La madera del cornejo macho es de las más densas que se dan en Europa: recién cortada se hunde en el agua. Ese dato dice bastante del género Cornus, un grupo de árboles y arbustos de la familia Cornaceae que se han usado durante siglos por su leño duro, sus tallos de color invernal, sus frutos comestibles —solo en algunas especies— y unas flores que casi nunca son lo que parecen.

El problema es que la etiqueta "cornejo" cubre plantas con exigencias opuestas: una quiere suelo ácido y sombra fresca, otra vive sin quejarse en tierra caliza y a pleno sol. Elegir mal la especie hace que un ejemplar caro amarillee tres años seguidos o que un seto no llegue nunca a ponerse rojo en invierno. Conviene separarlas antes de hablar de cultivo.

Las especies que vas a encontrar

Cornus sanguinea, el cornejo común o sanguino. Es la especie autóctona en buena parte de la Península, sobre todo en setos, riberas y orlas de bosque del norte y del interior. Arbusto caducifolio de 2 a 4 m, muy ramificado, con tallos que se tiñen de rojo oscuro en invierno y hojas que enrojecen fuerte en otoño. Florece en mayo y junio en corimbos blancos planos y da drupas negras. Esas bayas negras no se comen: son amargas y purgantes, provocan vómitos y molestias digestivas, aunque las aves las consuman sin problema.

Cornus mas, el cornejo macho o cornizo. Arbolito o arbusto grande de hasta 6-8 m, presente de forma silvestre en el Pirineo y el noreste peninsular. Florece muy pronto, entre finales de enero y marzo, con pequeños ramilletes amarillos sobre la madera desnuda, antes de que salgan las hojas. Sus frutos rojos alargados —los cornizos— maduran en agosto y septiembre y sí son comestibles, pero solo cuando están tan blandos que caen solos; antes de eso son tan astringentes que resultan incomibles. Se emplean en mermeladas, licores y compotas.

Cornus florida y Cornus kousa, los cornejos floridos. Son los ornamentales de gran flor, americano el primero y asiático el segundo. Y aquí está la confusión botánica más extendida: esos "pétalos" grandes y blancos o rosados son brácteas, hojas modificadas. La flor verdadera es el botoncito verdoso agrupado en el centro, insignificante. Por eso la floración dura tanto: las brácteas se mantienen tres o cuatro semanas.

Cornejo florido con brácteas rosadas

C. florida florece en abril, antes de foliar, y es la más exigente: no tolera la caliza —amarillea de clorosis férrica en cuanto el pH pasa de 7— ni los veranos secos y calurosos, y sufre antracnosis. C. kousa florece más tarde, entre finales de mayo y junio, con las hojas ya salidas, aguanta mejor el calor y la enfermedad, y produce unos frutos rojos globosos, rugosos, de pulpa dulce y comestible.

Cornus alba y Cornus sericea, los cornejos de tallo. Se plantan por el color de la corteza en invierno, no por la flor. C. alba 'Sibirica' da un rojo coral intenso; C. sericea 'Flaviramea' un amarillo verdoso. Son arbustos de 2-3 m, de crecimiento rápido, que rebrotan de cepa y prefieren suelos frescos, incluso encharcadizos temporalmente.

La poda que decide el color invernal

Aquí se pierde el efecto por el que se plantaron. El color vivo de la corteza solo aparece en la madera de un año. Los tallos de dos, tres o cuatro años viran a pardo grisáceo y ya no vuelven a colorear. Un cornejo de tallo rojo que lleva seis años sin tocar es, en enero, un matorral marrón.

La solución es recepar a finales de invierno, entre febrero y primeros de marzo, cortando los tallos a 20-30 cm del suelo antes de que broten. Rebrotan con fuerza y en el otoño siguiente los tallos nuevos ya tienen color. Si la poda anual te parece demasiado drástica, corta cada año un tercio de los tallos más viejos: mantienes volumen y renuevas el color de forma escalonada.

Esto no se aplica a Cornus mas, C. florida ni C. kousa. En estos, cada corte fuerte de invierno elimina las yemas de flor que ya están formadas desde el verano anterior. Poda solo lo seco, lo cruzado o lo mal dirigido, y hazlo justo después de la floración.

Dónde y cómo plantarlo

La época buena es el otoño, de octubre a diciembre, con la planta en reposo y a raíz desnuda si la compras así. El suelo aún está caliente y las lluvias hacen el trabajo de asentamiento, de modo que la planta llega al primer verano con raíz suficiente. En zonas de invierno muy duro, retrasa a finales de invierno.

Sobre el suelo, la elección de especie manda:

C. sanguinea y C. mas toleran bien la caliza y la sequía estival moderada una vez arraigados, lo que los hace apropiados para el interior peninsular y para suelos básicos. C. alba y C. sericea quieren humedad constante y se resienten en secano. C. florida exige suelo ácido o neutro, fresco y profundo, y en España solo funciona bien en la franja atlántica y zonas de montaña con suelos silíceos; plantarlo en la meseta caliza sale mal casi siempre. C. kousa es el compromiso razonable para jardines con algo de cal y verano cálido, siempre con riego.

La exposición ideal para los floridos es de media sombra o sol filtrado, con protección del sol de tarde. Las especies de tallo y el cornejo común van a pleno sol sin problema, y de hecho el color rojo invernal es más intenso cuanto más sol reciben durante el verano. Cava un hoyo amplio, incorpora materia orgánica, y planta al mismo nivel al que venía: enterrar el cuello es una vía directa a la podredumbre.

Para seto mixto campestre, C. sanguinea se planta a 80-100 cm entre pies y admite recorte anual. Ten en cuenta que echa raíces adventicias y se extiende, cualidad útil para fijar taludes y márgenes de arroyo, y molesta si lo pones junto a un arriate delicado.

Multiplicación

Los cornejos de tallo se multiplican con una facilidad casi absurda. Corta en pleno invierno estaquillas de madera dura de 20-25 cm de tallos del año, entiérralas dos tercios en tierra arenosa a la sombra y en primavera habrán enraizado sin más cuidado que no dejarlas secar. El acodo también funciona: los tallos bajos enraízan solos donde tocan el suelo húmedo.

C. mas es otra historia. Su semilla tiene latencia doble —necesita un periodo cálido seguido de uno frío— y puede tardar dieciocho meses o dos años en germinar. Para variedades frutales seleccionadas se recurre al injerto o al acodo. Los cornejos floridos se propagan comercialmente por esqueje semileñoso en verano con nebulización, algo difícil de reproducir en casa.

Usos: madera, fruto y tradición

La madera de Cornus mas y C. sanguinea es dura, densa y de grano muy fino, y no se astilla al golpear. Históricamente se destinó a mangos de herramienta, radios de rueda, husos, dientes de engranaje de molino, bastones, brochetas y astas de lanza. En torneado sigue siendo apreciada para piezas pequeñas: se pule casi como el marfil. El inconveniente es el tamaño: los troncos rara vez dan piezas grandes.

En cestería y trabajo de varas, los tallos flexibles de C. sanguinea se usan en trenzados rústicos y en cercados vivos. En decoración, los tallos rojos y amarillos cortados en invierno se emplean en arreglos florales y aguantan semanas en seco.

En el terreno medicinal, la tradición europea usó la corteza y el fruto del cornejo por su carácter astringente, y Cornus officinalis ocupa un lugar en la farmacopea tradicional china. Los frutos de C. mas son ricos en vitamina C y antocianinas, que es lo que explica su color y su interés alimentario. Nada de esto sustituye a un tratamiento médico ni justifica preparados caseros de las especies de fruto no comestible.

Problemas frecuentes

La antracnosis (Discula destructiva) afecta sobre todo a C. florida en ambientes húmedos y templados: manchas pardas con borde morado en la hoja, muerte descendente de ramillas. Se previene con aireación, evitando el riego por aspersión sobre el follaje y retirando la hojarasca caída. C. kousa es notablemente más resistente.

El oídio aparece en veranos bochornosos como un polvillo blanco en el haz. Las hojas con bordes secos y quemados en julio no suelen ser plaga, sino falta de agua combinada con exceso de insolación. Y el amarilleo entre nervios con nervadura verde es clorosis férrica por exceso de cal: se corrige a corto plazo con quelato de hierro, pero la solución de fondo es no plantar especies calcífugas en suelo calizo.

En resumen

Cornejo no designa una planta sino un puñado de ellas con exigencias opuestas. Para setos rústicos, taludes y suelos calizos del interior, Cornus sanguinea; para floración muy temprana y fruta, Cornus mas; para color de corteza en invierno, C. alba o C. sericea recepadas cada febrero; para gran flor ornamental, C. kousa antes que C. florida salvo que tengas suelo ácido y verano suave. Planta en otoño, respeta el nivel del cuello y no pretendas que un cornejo de tallo mantenga el rojo sin poda anual. Y recuerda que solo los frutos de C. mas y C. kousa se comen: los negros del cornejo común, no.


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