Los árboles se pueden multiplicar de dos maneras esencialmente distintas: por semilla, que es reproducción sexual y da individuos nuevos y genéticamente distintos, o por vía vegetativa —esqueje, acodo, injerto, división—, que es clonación y da copias exactas de la planta madre. Elegir bien entre una y otra no es una cuestión de comodidad: determina qué obtienes, cuánto tarda y si el resultado se parecerá o no a lo que esperabas.
La diferencia que hay que entender antes de empezar
Hay una creencia muy extendida que conviene desmontar de entrada: plantar el hueso de un melocotón bueno no da melocotones buenos. La semilla es el resultado del cruce entre dos progenitores, y las variedades frutales son fuertemente heterocigóticas: los descendientes reparten los genes de forma nueva y en la práctica salen frutos más pequeños, más ácidos y más irregulares que los del árbol de origen. La manzana Golden que te comiste no está en su pepita; está en las yemas del árbol que la produjo.
Por eso toda la fruticultura y toda la jardinería de variedad se basan en la multiplicación vegetativa. Cada 'Golden Delicious' del mundo procede, por injertos encadenados, del mismo árbol descubierto en Virginia Occidental hace más de un siglo. Todos los olivos 'Arbequina' son clones. Todos los chopos de una plantación forestal industrial son el mismo individuo repetido.
La semilla, en cambio, es imprescindible cuando lo que buscas es variabilidad genética —repoblación forestal, restauración de hábitats, mejora genética— o cuando la especie no se puede clonar con facilidad. Y tiene una ventaja técnica notable: el árbol de semilla desarrolla una raíz pivotante profunda que un esqueje nunca llega a tener, lo que se traduce en mayor anclaje y mejor resistencia a la sequía. Un pino o una encina de semilla en el sitio definitivo aguantan lo que no aguanta ningún trasplante.
Reproducción por semilla
Parece la vía más simple y en realidad es la que más conocimiento técnico exige, porque casi ninguna semilla de árbol de clima templado germina si la siembras y ya está. La mayoría tiene mecanismos de latencia que impiden que brote en el momento equivocado del año, y hay que romperlos.
Latencia fisiológica: la estratificación en frío
Es el caso de la mayoría de árboles caducifolios de clima templado. La semilla necesita pasar un periodo de frío húmedo —el equivalente al invierno— antes de considerar que ha llegado la primavera.
En la práctica se hace mezclando la semilla con arena húmeda, turba o vermiculita en una bolsa o recipiente perforado y guardándola en la parte baja de la nevera, entre 2 y 5 °C, durante un periodo que depende de la especie:
Cerezos, ciruelos, melocotoneros y almendros (Prunus): de 8 a 12 semanas.
Manzanos y perales (Malus, Pyrus): de 6 a 10 semanas.
Arces (Acer): de 8 a 16 semanas según especie.
Fresnos (Fraxinus): más complicados, requieren doble latencia, unas semanas de calor húmedo seguidas de tres o cuatro meses de frío.
Existe una alternativa más sencilla y muy fiable en clima peninsular: sembrar en bandejas o macetas a la intemperie en otoño y dejar que el invierno haga el trabajo. Se protege de pájaros y roedores con una malla y se espera. Es lo que hacen los viveros forestales y funciona mejor que la nevera si se dispone de espacio exterior.
Latencia física: la escarificación
Otras semillas tienen la cubierta tan dura e impermeable que el agua no entra. Es típico de las leguminosas: algarrobo (Ceratonia siliqua), falsa acacia (Robinia pseudoacacia), acacia de tres espinas (Gleditsia), árbol del amor (Cercis siliquastrum) y las Acacia australianas.
Se resuelve de dos maneras. La escarificación térmica: verter agua a unos 80 °C sobre la semilla y dejarla enfriar y remojar 24 horas; las que se hinchan están listas, las que no, repiten tratamiento. O la escarificación mecánica: lijar o limar un punto de la cubierta, con cuidado de no dañar el embrión, útil cuando son pocas semillas y grandes.
Semillas recalcitrantes: las que hay que sembrar ya
Este grupo merece atención especial porque es donde más semilla se pierde por desconocimiento. Las bellotas de encina, roble y alcornoque (Quercus), las castañas (Castanea sativa) y los castaños de Indias (Aesculus hippocastanum) son semillas recalcitrantes: no soportan la desecación. Si las guardas en un cajón y se secan, el embrión muere y no hay tratamiento que lo recupere.
Se recogen en otoño, se descartan las que flotan en agua (suelen estar vacías o agusanadas) y se siembran inmediatamente, o se conservan pocas semanas en arena húmeda y fresca. La bellota, además, germina rápido y emite en primera instancia una raíz larguísima antes que el tallo, así que necesita macetas altas y estrechas o siembra directa en el terreno definitivo.
Cuánto tarda
La vía de la semilla es lenta. Un árbol frutal de semilla tarda entre 5 y 10 años en dar el primer fruto, frente a los 2 o 3 de un injerto sobre patrón. Un roble de bellota es un arbolito de un metro al cabo de tres o cuatro años. Es un método para quien tiene paciencia o un objetivo forestal.
Multiplicación por esqueje
Consiste en cortar un fragmento de tallo y conseguir que emita raíces. Es la forma de clonación más barata y directa, pero no todas las especies enraízan: los árboles se reparten desde los que enraízan solos hasta los que no hay manera.
Esqueje leñoso o de madera dura
Es el más sencillo y el que puede hacer cualquiera sin equipo. Se toma en parada vegetativa, de diciembre a febrero, de madera del año ya lignificada, del grosor de un lápiz y de 20 a 30 cm de longitud. Se corta recto por debajo de una yema en la base y en bisel por arriba —así no confundes la orientación— y se entierran dos tercios en un lecho de arena y tierra en un lugar resguardado. Enraízan durante el invierno y brotan en primavera.
Funciona muy bien en higuera, sauce, chopo, membrillero, granado, morera, olivo, mimbrera, cornejo y viña. El sauce y el chopo enraízan prácticamente con solo clavar una estaca en tierra húmeda; de hecho, el agua de macerar ramas de sauce contiene ácido salicílico y compuestos que se han empleado tradicionalmente como estimulante casero del enraizamiento.
Esqueje semileñoso
Se toma en verano, de julio a septiembre, de brotes del año que ya empiezan a endurecerse pero conservan hojas. Se cortan de 10 a 15 cm, se eliminan las hojas de la mitad inferior, se reducen a la mitad las superiores para limitar la transpiración, se moja la base en hormona de enraizamiento —ácido indolbutírico— y se planta en perlita, arena o mezcla muy drenante.
La clave del éxito aquí es la humedad ambiental: el esqueje aún no tiene raíces y sigue transpirando por las hojas, así que hay que mantenerlo bajo campana, en un propagador o con nebulización, con sombra y a unos 20-25 °C. Un calor de fondo en la base, con cable calefactor, mejora mucho los resultados.
Es el método habitual para laurel, olivo, adelfa, mirto, aligustre, boj, camelia, Photinia, Pittosporum y muchas coníferas ornamentales.
Los que no enraízan
Conviene saberlo para no perder el tiempo: encinas, robles, castaños, nogales, hayas y la mayoría de Quercus y frutales de pepita adultos no se multiplican por esqueje con medios caseros. Para esas especies, la vía es la semilla o el injerto.
Acodo
El acodo resuelve el problema del esqueje: en lugar de cortar primero y esperar a que enraíce, se hace enraizar la rama mientras sigue unida al árbol, que la alimenta durante todo el proceso. Por eso funciona en especies que rechazan el esqueje.
Acodo aéreo. Se elige una rama de uno o dos años, se hace un anillado de corteza de 2-3 cm justo por debajo de un nudo, se espolvorea hormona, se envuelve con un puñado de esfagno o turba húmeda y se cierra con plástico opaco atado por ambos extremos. En dos o tres meses, si todo va bien, se ven raíces a través del plástico y entonces se corta la rama por debajo y se planta. La época es primavera o principios de verano, con el árbol en plena actividad. Es la técnica clásica para Ficus, magnolios, camelias, cítricos, avellanos y muchos ornamentales.
Acodo bajo o por montículo. En arbustos y árboles de porte bajo se dobla una rama hasta el suelo, se entierra un tramo y se sujeta con una piedra o una horquilla. Es lento pero casi infalible. La variante de acodo en montículo —recalzar de tierra la base de una planta cortada a ras para que cada brote emita raíces— es como se producen industrialmente los patrones clonales de manzano.
Injerto
El injerto une dos plantas: un patrón que aporta el sistema radicular y una púa o yema de la variedad que se quiere reproducir. Es la técnica más sofisticada y la que sostiene toda la fruticultura moderna.
La razón de usarlo no es solo que muchas especies no enraízan por esqueje. El patrón aporta cosas que la variedad no tiene: adaptación al suelo (patrones tolerantes a caliza para frutales en terrenos calizos), control del vigor (los patrones enanizantes de manzano permiten plantaciones intensivas de árboles de dos metros), resistencia a plagas del suelo —toda la viticultura europea sobrevive gracias a patrones americanos resistentes a la filoxera— y precocidad de entrada en producción.
El principio técnico de cualquier injerto es siempre el mismo: poner en contacto el cámbium de ambas piezas, esa capa fina de células vivas que hay entre la corteza y la madera, y mantenerlas inmovilizadas y sin desecar hasta que suelden. Si los cámbiums no coinciden, el injerto no prende, por muy bien hecho que esté el corte.
Injerto de yema o de escudete
Se practica en verano, de julio a septiembre, cuando la corteza del patrón "se despega" con facilidad porque está en plena actividad. Se extrae una yema con un escudo de corteza de la variedad deseada y se inserta en un corte en T hecho en el patrón, atando después con cinta de injertar. La yema permanece dormida hasta la primavera siguiente, momento en que se corta el patrón por encima para forzar su brotación. Es el método universal de frutales de hueso y pepita, rosales y cítricos, y el más económico porque gasta una sola yema por planta.
Injerto de púa
Se hace a finales de invierno, de febrero a marzo, antes de la brotación. Se usa una púa de dos o tres yemas recogida en pleno reposo y conservada en frío, y se une al patrón mediante un corte en hendidura, a inglete o de corona según el grosor. Es la técnica adecuada para reinjertar árboles adultos y cambiarles la variedad, y para especies donde el escudete no funciona bien.
Dos condiciones que no se pueden saltar
La compatibilidad botánica: solo se injertan especies emparentadas, normalmente del mismo género o de géneros afines de la misma familia. Un peral sobre membrillero funciona; un peral sobre cerezo, no.
La asepsia y la protección: navaja bien afilada y desinfectada, cortes limpios de una sola pasada y sellado con mastic o cinta para evitar la desecación, que es lo que arruina la mayoría de injertos de aficionado.
Otros métodos
División de raíz y aprovechamiento de rebrotes. Especies que producen sierpes o brotes de raíz —ciruelo, avellano, lilo, membrillero, chopo, laurel, ailanto— se multiplican simplemente separando esos rebrotes con un trozo de raíz y trasplantándolos en reposo vegetativo. Es el método más rápido de todos y no requiere técnica alguna.
Esqueje de raíz. Trozos de raíz de un centímetro de grosor y 8-10 cm de largo, tomados en invierno y enterrados horizontalmente en arena, emiten brotes en primavera. Funciona en Paulownia, ailanto, membrillero, algunos ciruelos y ornamentales de brotación radicular.
Cultivo in vitro. A partir de fragmentos minúsculos de tejido meristemático cultivados en medio estéril con reguladores de crecimiento se obtienen miles de plantas idénticas en pocos meses, y además libres de virus. Es la vía industrial para producir patrones frutales, plátanos, eucaliptos y material forestal seleccionado. No es reproducible en casa, pero explica de dónde salen buena parte de las plantas que compras en el vivero.
Cómo elegir el método
Quiero exactamente esta variedad de fruta: injerto sobre patrón adecuado.
Quiero muchos ejemplares de una especie rústica y me da igual la variación: semilla.
Quiero un clon de un árbol que me gusta y la especie enraíza fácil: esqueje leñoso en invierno.
Quiero un clon y la especie no enraíza por esqueje: acodo aéreo en primavera.
El árbol echa hijuelos: división de rebrotes en invierno, el camino más corto.
Voy a repoblar o a plantar en secano sin riego: semilla, sembrada directamente en el sitio si es posible, por la raíz pivotante.
En resumen
Los árboles se reproducen por semilla, con variabilidad genética, raíz profunda y espera larga, casi siempre previo tratamiento de estratificación en frío o escarificación según la especie, y con la advertencia de que las semillas de Quercus y castaño no soportan secarse; y por vía vegetativa, que da clones idénticos y entrada en producción rápida: esqueje leñoso en invierno para higuera, sauce o chopo, esqueje semileñoso con hormona y humedad en verano para laurel u olivo, acodo aéreo para lo que no enraíza, e injerto —de escudete en verano, de púa a finales de invierno— para toda la fruticultura de variedad. La regla que resume todo: si quieres el mismo fruto, clona; si quieres un bosque, siembra.