Que el laurel (Laurus nobilis) aguante casi cualquier cosa es justamente lo que hace que se plante mal tantas veces: se elige el sitio sin pensar, se entierra el cuello del cepellón y luego se achaca el resultado a la mala suerte. Originario de la cuenca mediterránea, donde formaba bosques húmedos hoy reducidos a manchas relictas, se ha adaptado a huertos, jardines y patios de toda España con una facilidad que engaña.
Qué tipo de planta estás plantando
Conviene tenerlo claro antes de cavar. El laurel no es un arbusto de metro y medio: es un árbol de hoja perenne que alcanza entre 8 y 12 metros si se le deja, con tronco propio y copa densa. Lo que vemos en los jardines como una mata compacta es el resultado de podas continuas. Si lo plantas a un metro de la fachada, en diez años tendrás un problema.
Además, es una especie dioica: hay pies macho y pies hembra. Solo los hembra dan esas bayas negras ovaladas que germinan con facilidad, y solo si hay un macho cerca. Para uso culinario da igual el sexo, pero si te molestan los frutos caídos sobre el pavimento, ten en cuenta el dato.
Y una advertencia importante: el laurel-cerezo (Prunus laurocerasus), muy usado en setos y de hoja parecida, no es comestible y es tóxico. También el laurel de flor o adelfa (Nerium oleander) recibe a veces ese nombre y es venenoso. Si vas a plantar laurel para cocinar, asegúrate de que la etiqueta dice Laurus nobilis: su hoja es aromática al frotarla, coriácea, con el borde ligeramente ondulado.
Dónde plantarlo
Pleno sol o media sombra. En el interior peninsular, con veranos de 38 o 40 grados, agradece que reciba sombra en las horas centrales de la tarde durante los primeros años; ya adulto aguanta la solana sin problema. En el norte, cuanto más sol, mejor.
La rusticidad es su límite real. El laurel resiste hasta unos -8 o -10 °C en ejemplares adultos y bien asentados, pero por debajo de -5 °C es frecuente que la hoja se queme y se caiga; suele rebrotar desde la base en primavera, aunque pierda dos años de crecimiento. En zonas de meseta alta o montaña, plántalo arrimado a un muro orientado al sur, que actúa como acumulador de calor, y protégelo los tres primeros inviernos.
El suelo y la época
Tolera suelos calizos, pobres y pedregosos, que es mucho decir. Lo único que no perdona es el encharcamiento: en terreno arcilloso y compacto, con agua estancada en invierno, las raíces se pudren y aparece la Phytophthora. Si tu suelo es de ese tipo, planta sobre un caballón elevado de 20 o 30 centímetros en lugar de en un hoyo, y mejora la tierra con arena gruesa y compost.
La mejor época es el otoño, de octubre a noviembre, en casi toda España: el suelo aún está templado, las lluvias ayudan y el árbol dispone de todo el invierno y la primavera para enraizar antes del primer verano, que es la prueba de fuego. En zonas frías es preferible esperar a marzo o abril, cuando ya no hay riesgo de heladas fuertes.
Cómo plantarlo paso a paso
Los laureles se venden siempre en contenedor, porque al ser perennes no se pueden mover a raíz desnuda.
Abre un hoyo del doble de ancho que el cepellón y de una profundidad similar a su altura. La anchura importa más que la profundidad: es a los lados donde la raíz va a colonizar.
Riega la maceta una hora antes y extrae el cepellón sin tirar del tronco: es preferible tumbar la maceta y presionar los laterales. Si ves raíces enrolladas en espiral en el fondo, rásgalas o corta con navaja dos o tres cortes verticales a lo largo del cepellón. Suena brutal, pero es lo que evita que el árbol siga estrangulándose a sí mismo dentro de la forma de la maceta durante años.
Coloca el cepellón de modo que su superficie quede al mismo nivel del terreno. Enterrar el cuello es el error más repetido y causa podredumbres a medio plazo.
Rellena con la tierra extraída mezclada con una tercera parte de compost maduro, presiona y forma un alcorque. Riega abundantemente —unos 20 litros— para asentar el sustrato, y añade una capa de acolchado de 5 centímetros que no toque el tronco.
Laurel en maceta y en seto
Es una planta espléndida en contenedor, tanto que es habitual verla podada en bola o en pirámide junto a las puertas. Usa una maceta de al menos 40 litros para un ejemplar de porte medio, con agujeros amplios y un sustrato de calidad mezclado con perlita o arena. En maceta necesita riegos regulares en verano —cada dos o tres días con calor fuerte— y abonado quincenal en la temporada de crecimiento. Trasplanta cada dos o tres años, en primavera.
Para un seto, marca una línea y coloca los ejemplares cada 60 a 80 centímetros; si los pones más juntos buscando rapidez, competirán entre sí y el seto se pelará por abajo. Para árbol aislado, deja al menos 4 o 5 metros a fachadas y linderos.
Los dos primeros años
Aunque el laurel adulto sea resistente a la sequía, un recién plantado no lo es. Riega dos veces por semana el primer verano y una vez a la semana el segundo, siempre en profundidad y no con salpicaduras. A partir del tercer año, en el litoral mediterráneo y el norte puede vivir prácticamente de la lluvia; en el interior seco agradecerá riegos de apoyo en julio y agosto.
No podes el primer año más allá de retirar ramas secas. La formación empieza el segundo, a finales de invierno o después de la floración de primavera. El laurel rebrota bien de madera vieja, lo que permite recuperar ejemplares descuidados con una poda severa: se puede recortar a la mitad y volverá a vestirse.
Vigila la cochinilla, su plaga habitual, y la psila del laurel, que enrolla y engrosa el borde de la hoja. Ambas se combaten con jabón potásico y aceite de verano, y con podas de aclareo que aireen el interior de la mata. Si vas a usar las hojas en la cocina, olvídate de insecticidas de síntesis.
En resumen
Planta Laurus nobilis en otoño, en un sitio soleado y resguardado del viento frío, con el suelo bien drenado y sin enterrar el cuello. Dale espacio pensando en el árbol que será, no en la maceta que compras, riégalo con constancia los dos primeros veranos y desenrolla las raíces al sacarlo del contenedor. Con eso tendrás laurel para toda la vida, y no volverás a comprar hojas secas en el supermercado.