Abre blanca como la cera y, tres o cuatro días después, ha virado a un amarillo de mantequilla y empieza a arrugarse por los bordes. Ese cambio de color desconcierta a quien acaba de comprar la planta y lo interpreta como un fallo de riego o una carencia de hierro, cuando en realidad es el final normal del ciclo de la flor. Entender cómo está construida la flor de la gardenia, cuándo aparece y qué la hace caer antes de tiempo explica buena parte de lo que pasa con este arbusto en un patio español.

La especie que se cultiva casi siempre aquí es Gardenia jasminoides, un arbusto perennifolio originario del sur de China, Japón y Taiwán. El epíteto jasminoides significa "parecida al jazmín" y se refiere solo al perfume: botánicamente no tiene nada que ver con los jazmines. La gardenia pertenece a las rubiáceas, la misma familia que el cafeto (Coffea arabica) y la quina. Si observas las hojas opuestas, brillantes y con estípulas entre los peciolos, verás el aire de familia con una planta de café.

Flor blanca de Gardenia jasminoides abierta entre hojas verdes brillantes

Anatomía de la flor: qué estás mirando exactamente

La flor de la gardenia es hermafrodita, solitaria y se dispone en el extremo de las ramillas o en las axilas de las hojas superiores, casi sin pedúnculo, de manera que parece pegada al follaje. Mide entre 5 y 10 cm de diámetro según el cultivar, y su color es blanco puro cuando acaba de abrir.

Por partes:

El cáliz es verde, tubular y acaba en cinco a ocho lóbulos estrechos, casi lineales, que quedan visibles por detrás de los pétalos como una corona de puntas verdes. En muchos cultivares esos lóbulos son largos y llamativos, y ayudan a distinguir unas variedades de otras.

La corola es hipocrateriforme, es decir, tiene forma de plato con un tubo estrecho debajo. Ese tubo mide entre 2 y 4 cm y es donde se acumula el néctar. En la forma silvestre, los lóbulos son de cinco a nueve, gruesos, carnosos y de textura cérea; se disponen superpuestos como las aspas de un molino, girados todos en el mismo sentido. Esa asimetría en espiral, que en botánica se llama estivación contorta, es un rasgo típico de las rubiáceas y se aprecia perfectamente en el capullo antes de abrir.

Los estambres, entre cinco y nueve, no tienen prácticamente filamento: las anteras están insertadas directamente en la garganta del tubo y apenas asoman. Esto engaña a mucha gente, que no encuentra los estambres y da la flor por estéril.

El estilo es grueso, claviforme, y termina en un estigma bilobulado. El ovario es ínfero y unilocular, con placentación parietal. Al ser ínfero, queda por debajo del resto de piezas florales, dentro del ensanchamiento que hay entre el pedúnculo y el cáliz.

La gardenia es protándrica: libera el polen antes de que su propio estigma sea receptivo, y lo deposita sobre la parte externa del estilo, que actúa como plataforma de presentación. Cuando el polen ya se ha retirado, el estigma se abre. Es un mecanismo para favorecer el cruzamiento y evitar la autofecundación.

Por qué huele sobre todo al anochecer

El perfume de la gardenia no es constante a lo largo del día: se intensifica de manera clara al caer la tarde y durante las primeras horas de la noche. No es una impresión subjetiva ni cuestión de que haya menos ruido olfativo por la tarde; la emisión de compuestos volátiles sigue un ritmo diario.

La explicación está en quién la poliniza en su área de origen. Flor blanca, tubo corolino largo y estrecho, néctar al fondo y aroma nocturno intenso forman un conjunto de rasgos asociado a la polinización por esfíngidos, las mariposas nocturnas de trompa larga. El blanco reflectante hace visible la flor con poca luz y el tubo reserva el néctar para insectos capaces de alcanzarlo.

Entre los volátiles responsables hay acetato de bencilo, linalol, cis-jasmona y derivados del benzoato de metilo, los mismos tipos de moléculas que aparecen en el jazmín y el nardo. De ahí el parecido de olor entre plantas que no son parientes.

Del blanco al amarillo: la vida de una flor

Cada flor individual dura poco: entre tres y cinco días en buenas condiciones, menos si hace calor seco. El recorrido es siempre el mismo: capullo verde apretado, apertura en blanco puro, viraje a crema, luego a amarillo y finalmente a un tono ocre con manchas pardas antes de desprenderse.

Ese amarilleo no indica falta de nutrientes ni exceso de sol. Es senescencia: los tejidos degradan pigmentos y compuestos y quedan al descubierto los carotenoides. La clorosis nutricional, que sí es un problema frecuente en gardenia, afecta a las hojas, no a los pétalos: se reconoce porque el limbo amarillea entre nervios mientras los nervios siguen verdes, y aparece sobre todo en las hojas jóvenes.

Un detalle práctico: no pulverices agua sobre las flores abiertas. Los pétalos son muy sensibles y cualquier gota, sobre todo si el agua es dura, deja una mancha marrón en pocas horas. Si necesitas subir la humedad ambiental, moja el follaje bajo, pon la maceta sobre una bandeja con grava húmeda o pulveriza el aire alrededor, pero no la flor.

Cuándo florece en España

En el clima peninsular, la floración principal va de finales de mayo a agosto, con el pico en junio y julio. En zonas costeras suaves del sur y del Levante es habitual una segunda tanda de flores más floja en septiembre y octubre. Bajo invernadero o en interior con calefacción, los ciclos se adelantan y las plantas de vivero llegan con capullos ya en marzo o abril, lo que no significa que ese sea su calendario natural.

La gardenia florece sobre madera del año anterior y sobre brotes nuevos maduros, así que la poda severa a destiempo cuesta una temporada de flor. El momento de podar es justo después de la última floración, a finales de verano o principios de otoño, retirando ramas cruzadas y acortando ligeramente para compactar la mata.

La iniciación de los botones necesita un contraste térmico entre día y noche. Con noches en torno a 15-18 °C y días de 22-25 °C la planta forma botones con normalidad; con noches por encima de 20 °C de forma sostenida, la formación se resiente. Es una de las razones por las que una gardenia dentro de casa, con temperatura uniforme día y noche, florece mucho menos que la misma planta en un patio.

Por qué se caen los capullos antes de abrir

La caída de botones es la queja número uno con esta planta. Casi siempre responde a un cambio brusco más que a una carencia:

Cambio de ubicación. Una gardenia con botones formados que se mueve de sitio suele soltarlos. Si acabas de comprarla y viene cargada de capullos, decide dónde va a vivir y no la muevas más.

Riego irregular. Ciclos de sequía y encharcamiento alternos hacen abortar los botones. El sustrato debe mantenerse fresco, nunca empapado ni seco del todo.

Aire seco. Por debajo del 50 % de humedad relativa, y muy especialmente cerca de radiadores o salidas de aire acondicionado, los capullos se secan y caen.

Agua dura. La gardenia es acidófila y quiere un pH de sustrato entre 5,0 y 6,5. Regada con agua caliza durante meses, el pH sube, el hierro y el manganeso se bloquean, la planta entra en clorosis y suelta la floración. En buena parte de España el agua de grifo es dura: merece la pena regar con agua de lluvia, agua osmotizada o agua acidulada, y aportar quelato de hierro EDDHA en primavera, que es el único quelato que sigue funcionando con pH alto.

Sol directo del mediodía en verano. Quiere mucha luz, pero filtrada en las horas centrales. Al sol pleno de julio en el interior peninsular, los botones se abrasan.

Flores simples, flores dobles y el fruto que casi nunca ves

La forma silvestre tiene flores simples, de una sola vuelta de pétalos, con estambres y estigma bien visibles. Sin embargo, lo que se vende en vivero son cultivares de flor doble: 'Veitchii', 'Grandiflora', 'Fortuniana', 'Mystery' o 'Radicans' presentan pétalos multiplicados en una roseta densa que recuerda a una camelia blanca.

Esa duplicación no sale de la nada: los pétalos de más son estambres transformados. Por eso las variedades dobles suelen ser estériles o muy poco fértiles y rara vez cuajan fruto. Quien quiera ver el fruto necesita una forma simple.

El fruto es una baya carnosa, ovoide, con cinco a nueve costillas longitudinales marcadas y coronada por los lóbulos persistentes del cáliz. Madura en otoño-invierno y pasa de verde a un naranja rojizo intenso. La pulpa contiene numerosas semillas pequeñas embebidas en un tejido pegajoso.

Para qué se utiliza la flor

Ornamental y flor cortada. Es su uso principal aquí. Sirve para prendidos, ramos de novia y centros de mesa, y sigue perfumando cortada, aunque dura poco: dos o tres días en agua y siempre que no se manipulen los pétalos, porque el simple roce de los dedos deja marca parda.

Perfumería. Este punto conviene aclararlo. La flor de gardenia no da aceite esencial por destilación: el calor destruye sus volátiles. El extracto real se obtiene por enfleurage o con disolventes, en rendimientos ridículos y a un precio prohibitivo, así que la inmensa mayoría de los perfumes "de gardenia" del mercado son reconstrucciones sintéticas. Si compras un aceite esencial de gardenia barato, no es aceite esencial de gardenia.

Monoi de Tahití. Aquí sí hay un producto que parte de la flor auténtica, pero de otra especie: Gardenia taitensis, el tiaré. Sus flores frescas se maceran en aceite de coco refinado durante un mínimo de diez días para obtener el monoi. En Polinesia se usa además en collares y adornos, y allí la flor tiene un valor cultural que en Europa se reduce a la cosmética.

Flor de Gardenia taitensis o tiaré, de pétalos estrechos y blancos

Colorante y uso tradicional. Lo interesante en Gardenia jasminoides no está en la flor sino en el fruto. De él se extrae la crocina, el mismo pigmento carotenoide que da color al azafrán, empleado desde antiguo en China y Japón como colorante amarillo para alimentos y textiles. El fruto seco, zhi zi, figura además en la farmacopea tradicional china. No es un uso doméstico ni recomendable por cuenta propia.

En resumen

La flor de la gardenia es solitaria, hermafrodita, de corola en forma de plato con tubo largo, pétalos cerosos superpuestos en espiral, estambres casi sin filamento pegados a la garganta y ovario ínfero. Abre blanca, amarillea al envejecer en tres a cinco días y perfuma sobre todo al anochecer, herencia de su polinización por mariposas nocturnas.

En España florece de finales de mayo a agosto, sobre madera madura, y la poda se hace justo al terminar. Si los capullos caen antes de abrir, el problema suele ser un cambio de sitio, riego irregular, aire seco o agua calcárea que ha subido el pH del sustrato; el amarilleo del pétalo, en cambio, no es carencia sino vejez. Y si buscas fruto, necesitas una variedad de flor simple: las dobles, que son las que se venden, casi nunca cuajan.


Contenidos relacionados