Un seto es la estructura que más condiciona el aspecto de un jardín y la que más difícil resulta corregir cuando se elige mal. Cambiar un macizo de flor cuesta una tarde; cambiar veinte metros de seto de ocho años cuesta un fin de semana de motosierra y cinco años de espera. Por eso conviene dedicar tiempo a la elección de la especie antes que al diseño.

Primero decide qué seto quieres

Antes de mirar plantas, contesta a tres preguntas.

¿Para qué es? No es lo mismo tapar la vista de un vecino que delimitar un parterre, frenar el viento, disuadir a un intruso o simplemente separar dos ambientes del jardín. Un seto pantalla necesita opacidad y altura; una bordura necesita compacidad y buena respuesta al recorte.

¿Recortado o libre? El seto formal se recorta a plano y exige de dos a tres pasadas al año con tijera o cortasetos. El seto informal se deja crecer con su forma natural y solo se aclara una vez al año; ocupa más ancho, pero permite floración y fruto y da mucho menos trabajo.

¿Cuánto vas a mantener? Es la pregunta que más gente esquiva. Si no piensas subirte a una escalera dos veces al año, no plantes un seto de tres metros. Elige una especie cuyo tamaño natural se aproxime a la altura que quieres, y trabajarás con la planta en lugar de contra ella.

Añade después las condiciones del sitio: horas de sol, tipo de suelo, si es calizo, si hay viento, si tienes riego. Una especie inadecuada para el clima no se salva con cuidados.

Jardín con setos recortados delimitando los parterres

Setos altos, de más de dos metros y medio

Aquí es donde se cometen los errores caros. El ciprés de Leyland (Cupressocyparis leylandii) se vende como solución universal porque crece cerca de un metro al año, y precisamente por eso da tantos disgustos: no para de crecer nunca, es muy sensible al chancro del Seiridium, que le seca ramas enteras dejando calvas irrecuperables, y no rebrota de la madera vieja, así que un recorte tardío deja un hueco marrón permanente. Si lo plantas, asume recortarlo dos veces al año desde el primero.

Alternativas más sensatas según la zona:

Cupressus sempervirens 'Stricta', el ciprés mediterráneo, para pantallas estrechas y altas en clima seco. Ocupa poquísimo ancho y es muy resistente a la sequía.

Prunus lusitanica, el loro o laurel de Portugal, de hoja perenne y brillante, tolerante a la caliza y a la sombra parcial, mucho más adaptado a España que el laurel-cerezo (Prunus laurocerasus), que en climas secos amarillea.

Photinia × fraseri 'Red Robin', muy usado por sus brotes rojos, denso y de crecimiento rápido, aunque conviene saber que en zonas húmedas sufre entomosporiosis, con manchas y defoliación.

Laurus nobilis, el laurel común: perenne, aromático, aguanta bien el recorte y es de mantenimiento bajo. Solo le molestan las heladas fuertes prolongadas.

En zonas frías y húmedas del norte, Thuja plicata y el tejo (Taxus baccata) dan setos excelentes. El tejo es lento pero el mejor seto formal que existe: densísimo, longevo y, a diferencia de las coníferas, rebrota de la madera vieja. Sus frutos y hojas son tóxicos, algo a valorar con niños o ganado.

Setos medianos, entre uno y dos metros y medio

Es la altura más útil en un jardín particular: separa sin encerrar.

Pittosporum tobira, sobre todo la variedad enana 'Nana', es probablemente la mejor opción para el litoral mediterráneo: perenne, compacto, tolera sal, caliza y sequía, y florece con aroma de azahar.

Viburnum tinus, el durillo, es una planta autóctona ideal para seto informal: florece en pleno invierno, produce frutos azulados para los pájaros y aguanta media sombra.

Elaeagnus × ebbingei resiste viento, salitre y suelos pobres como pocas.

Nerium oleander, la adelfa, para setos informales en clima cálido, con floración de mayo a octubre y resistencia notable a la sequía. Es tóxica en todas sus partes, con lo que eso implica según el entorno.

Myrtus communis, el mirto, admite recorte formal, huele bien y es mediterráneo de origen. Ligustrum japonicum es el todoterreno barato y rápido, y Escallonia funciona muy bien en la franja atlántica.

Si buscas un seto defensivo, Pyracantha y Berberis son impenetrables gracias a sus espinas y además dan fruto ornamental.

Setos bajos y borduras

Por debajo del metro entramos en el terreno del boj (Buxus sempervirens), el clásico de los jardines de trazado geométrico. Hoy hay que decirlo con claridad: entre la oruga del boj (Cydalima perspectalis), que ha arrasado plantaciones enteras en España desde 2014, y el hongo Cylindrocladium, plantar boj nuevo implica comprometerse a un seguimiento constante. Es una hermosa planta con dos problemas serios.

Sustitutos razonables: Ilex crenata, un acebo japonés de hoja pequeña que imita al boj sin sus plagas, Lonicera nitida, muy rápida y barata aunque necesita más recortes, y Euonymus japonicus 'Microphyllus', resistente y de crecimiento moderado.

Para borduras aromáticas y de bajo consumo de agua, difícil superar a la lavanda (Lavandula angustifolia, Lavandula dentata en zonas cálidas), la santolina (Santolina chamaecyparissus), el romero rastrero o el Teucrium × lucidrys. Todas piden pleno sol, suelo pobre y drenante, y un recorte anual tras la floración para no ahuecarse por la base.

Plantación y errores que se pagan caro

Compra plantas pequeñas. Un seto plantado con ejemplares de 40 centímetros alcanza en tres o cuatro años al plantado con ejemplares de metro y medio, cuesta una fracción y arraiga mucho mejor. Es contraintuitivo pero es así.

Respeta las distancias legales. El Código Civil establece dos metros a la linde para árboles de porte alto y cincuenta centímetros para arbustos y plantaciones bajas, salvo ordenanza o costumbre local que disponga otra cosa. Consulta la normativa municipal antes de plantar en el límite.

Abre una zanja, no hoyos. Un seto se planta en zanja corrida, mejorando toda la línea con compost. Marcos orientativos: 3 plantas por metro en bordura, una cada 50-60 cm en seto mediano, una cada 80-100 cm en seto alto. Plantar más apretado no acelera nada, solo genera competencia.

Recorta con el perfil ligeramente cónico, más ancho en la base que en la parte alta. Es el detalle técnico que más se ignora y el que explica por qué tantos setos se quedan pelados por abajo: si la parte superior sobresale, hace sombra a la inferior y esta se desnuda.

Empieza a recortar el primer año. Dejarlo crecer libre «hasta que alcance la altura» produce setos ralos y con huecos. La densidad se construye desde el principio pinzando las puntas.

En resumen

Elige la especie por función, altura natural y adaptación a tu clima y suelo, no por velocidad de crecimiento. Para pantallas altas, prioriza Prunus lusitanica, laurel, ciprés mediterráneo o tejo antes que el leylandii. Para alturas medias, pitósporo, durillo o mirto en clima seco y escalonia en el norte. Para borduras, aromáticas mediterráneas o Ilex crenata como relevo del boj. Y en la plantación: planta pequeño, en zanja, respetando las distancias legales, y recorta desde el primer año con la base más ancha que la copa.


Contenidos relacionados