Riega un Ceanothus en agosto igual que riegas el resto del jardín y hay muchas papeletas de que en septiembre esté seco, con las hojas pegadas a las ramas y sin explicación aparente. No se ha muerto de sed: se ha ahogado. Entender esa paradoja es prácticamente todo lo que hace falta para tener uno de estos arbustos cubierto de flor azul durante años.

El género Ceanothus reúne unas cincuenta especies de la familia de las ramnáceas, casi todas del oeste de Norteamérica y muy concentradas en California, con un puñado de especies caducas en la mitad este del continente. En el jardín interesan por una razón difícil de igualar: producen inflorescencias azules densas, y el azul verdadero escasea entre los arbustos de exterior. Además florecen a lo grande, atraen abejas de forma llamativa y viven con muy poca agua.

Arbusto de Ceanothus cubierto de inflorescencias azules

Ni es un lilo ni es de jardín húmedo

En inglés se le llama California lilac y la traducción se ha colado en muchos catálogos españoles como «lilo de California». No tiene nada que ver con Syringa vulgaris, el lilo de verdad: son familias distintas, y las necesidades son casi opuestas. El lilo agradece suelo profundo, fértil y algo de riego; el Ceanothus se degrada en cuanto le das eso mismo. Si compras uno pensando en un lilo azul y lo plantas donde plantarías un lilo, la planta durará dos o tres temporadas.

Hay otro rasgo poco conocido y con consecuencias prácticas: el Ceanothus fija nitrógeno atmosférico. No lo hace con Rhizobium, como las leguminosas, sino asociándose en sus raíces con actinobacterias del género Frankia. Es lo que se llama una planta actinorriza, igual que el aliso. De ahí que prospere en suelos pobres y esqueléticos, y de ahí también que abonarlo con nitrógeno sea contraproducente.

Las dos familias de Ceanothus que verás en vivero

Esta distinción condiciona la poda, la floración y la resistencia al frío, así que conviene tenerla clara antes de comprar.

Perennes californianos. Son los que florecen en primavera, entre marzo y mayo según la zona, sobre la madera del año anterior. Hoja pequeña, coriácea y brillante, porte que va del tapizante al arbustivo grande. Aquí entran Ceanothus thyrsiflorus y su forma rastrera Repens, muy usada como cubresuelos en taludes; Ceanothus impressus, de hoja diminuta con los nervios hundidos y azul muy intenso; Ceanothus arboreus, que puede pasar de los 4 m; y cultivares híbridos ampliamente distribuidos como 'Concha', 'Puget Blue', 'Blue Mound' o 'Yankee Point'. Florecen antes y con más fuerza, pero son los más sensibles al frío y a la caliza.

Caducos de floración estival. Descienden en buena parte de Ceanothus americanus y de los híbridos franceses agrupados como Ceanothus × delileanus, con nombres tan conocidos como 'Gloire de Versailles' (azul pálido), 'Marie Simon' o 'Topaze'. Pierden la hoja en invierno, florecen de julio a septiembre sobre los brotes del año en curso y aguantan bastante más frío. En el interior peninsular, con inviernos duros, son la opción sensata.

Ceanothus thyrsiflorus Repens en su porte rastrero

Dónde plantarlo

Sol directo, sin discusión. A media sombra vegeta, se abre de forma desgarbada y florece a la mitad. Tolera bien el viento y la brisa marina, lo que lo convierte en un arbusto muy resolutivo para jardines de costa mediterránea y atlántica, donde además el clima suave le va de perlas.

El suelo es el filtro decisivo. Necesita drenaje real: arenoso, pedregoso, de ladera, incluso pobre. En arcilla compacta no hay manera, y es el motivo por el que tanta gente lo da por «difícil». Si tu terreno es pesado, planta en un caballón elevado de 30-40 cm con grava y tierra del sitio, o directamente en maceta grande de barro con sustrato muy filtrante.

La caliza merece un aviso aparte, porque en media España el suelo tiene pH por encima de 7,5. Las especies perennes californianas tienden a la clorosis férrica en esos terrenos: hojas amarillas con los nervios verdes, crecimiento parado, muerte lenta. Ceanothus thyrsiflorus, Ceanothus impressus y varios de sus híbridos aguantan pH moderadamente alcalinos; los caducos tipo 'Gloire de Versailles' son claramente más tolerantes. Con suelo muy calizo y agua de riego dura, la maceta con sustrato ácido-neutro es la salida más honesta.

Un detalle de plantación que cuesta caro pasar por alto: el cuello de la planta debe quedar ligeramente por encima del nivel del terreno, nunca hundido, y el acolchado —mejor grava o gravilla volcánica que corteza— sin tocar la base del tronco. La humedad permanente en el cuello es la puerta de entrada de Phytophthora.

El riego, que es donde se pierde la planta

Durante el primer verano, riegos espaciados pero copiosos: una vez cada diez o quince días, mojando en profundidad para que la raíz baje. A partir del segundo año, en clima mediterráneo litoral, un Ceanothus establecido puede pasar el verano entero sin un solo riego. En interior seco, tres o cuatro riegos generosos de junio a septiembre bastan.

Lo que lo mata es el riego frecuente y superficial en verano, sobre todo si comparte programador con el césped o con un macizo de temporada. Las raíces, adaptadas a un suelo seco y caliente en la estación cálida, se pudren con facilidad cuando reciben agua y temperatura alta a la vez. Si vas a integrarlo en un jardín con riego automático, ponlo en un sector propio o en la zona seca.

Abonado: cuanto menos, mejor

Con su asociación con Frankia se fabrica el nitrógeno que necesita. Un abonado rico lo empuja a producir brotes largos, blandos y acuosos que aguantan mal el viento, se rompen por su peso y son un imán para el pulgón. Además acorta todavía más su vida, que ya de por sí es breve.

Como mucho, un aporte ligero de compost bien hecho extendido en superficie a finales de invierno, y solo si el terreno es un arenal puro. Nada de abonos de floración con exceso de nitrógeno, ni de fertilizantes de liberación lenta pensados para setos.

Poda: dos calendarios que no se pueden mezclar

Aquí es donde se pierde la floración de un año entero. Los perennes de primavera se podan justo después de florecer, entre mayo y junio, y solo de forma ligera: recortar las ramas floridas un tercio, despuntar para compactar, quitar lo seco. Si esperas al invierno estarás cortando exactamente las yemas de flor.

Los caducos de verano se podan al final del invierno, en febrero o principios de marzo, y admiten una poda fuerte: se pueden bajar a 30-40 cm del suelo cada año y rebrotan con vigor, floreciendo mejor sobre los brotes nuevos.

Y una regla que vale para todos, especialmente para los perennes: no cortes nunca por madera vieja sin hojas. Un Ceanothus viejo rebrota mal o no rebrota desde el tronco pelado. Si has dejado que se desmande y quieres reducirlo a la mitad, lo más probable es que te quedes con un esqueleto marrón para siempre. La poda de este arbusto es de mantenimiento anual, no de rescate.

Frío y expectativa de vida

Los perennes californianos aguantan en general entre -6 y -10 ºC según especie y cultivar, con daños foliares antes de llegar a ese límite y peor tolerancia si el frío llega con suelo encharcado. Los caducos tipo Ceanothus × delileanus y Ceanothus americanus soportan bastante más, del orden de -15 ºC o más, porque además pasan el invierno sin hoja.

Conviene asumir otra cosa desde el principio: es un arbusto de vida corta. Diez o quince años es un buen recorrido para un perenne; muchos empiezan a decaer antes. No es un fallo de cultivo, es su estrategia natural de planta de matorral pionero. Plántalo sabiendo que en algún momento habrá que reponerlo, y no lo pongas como pieza estructural única de un jardín.

Multiplicación

Por esqueje semileñoso es lo práctico, sobre todo porque los cultivares no se reproducen fieles por semilla. Se toman en julio o agosto, de brotes del año ya algo firmes, de 8-10 cm, cortando bajo un nudo y quitando las hojas inferiores. Hormona de enraizamiento, sustrato de perlita y turba a partes iguales, ambiente húmedo y calor de fondo si dispones de él. Enraízan en cuatro o seis semanas con un porcentaje razonable.

La semilla tiene una cubierta durísima y dormancia doble. Requiere escaldado breve en agua caliente seguido de estratificación en frío húmedo durante uno o dos meses en la nevera. Funciona, pero es lento y el resultado es variable. Solo compensa si buscas plantas de especie botánica, no cultivares.

Un apunte que ahorra disgustos: el Ceanothus tolera muy mal el trasplante una vez establecido. Compra ejemplares pequeños, en contenedor de 2-3 litros, y plántalos en su sitio definitivo en otoño o a comienzos de primavera. Un ejemplar grande de vivero se instala peor y arranca más tarde que uno joven.

Problemas que aparecen de verdad

Pudrición de raíz. El problema número uno, casi siempre por Phytophthora en suelo húmedo y cálido. Síntoma típico: marchitez repentina en verano con la planta aparentemente sana el día anterior. No tiene tratamiento práctico en jardín; se previene con drenaje y con riego escaso.

Clorosis férrica. Suelo alcalino o agua dura. Un quelato de hierro alivia los síntomas una temporada, pero si el pH es el problema de fondo, la solución real es cambiar de emplazamiento o de especie.

Pulgón y cochinilla algodonosa. Aparecen en brotes tiernos, sobre todo si has abonado de más. Jabón potásico y corregir la fertilización.

No es una planta con toxicidad reseñable para personas ni para perros o gatos. Su nombre común norteamericano, New Jersey tea para Ceanothus americanus, viene de que sus hojas se usaron como sucedáneo del té durante el bloqueo comercial del siglo XVIII, un dato histórico más que una recomendación de uso.

En resumen

El Ceanothus da una floración azul que pocos arbustos igualan y pide, a cambio, que le dejes en paz: sol pleno, suelo con drenaje de verdad, cuello alto, nada de abono y un verano casi seco. Antes de comprar, averigua si el tuyo es perenne de primavera —poda ligera después de florecer— o caduco de verano —poda fuerte a final de invierno—, porque equivocarse de calendario cuesta la floración entera. En suelos muy calizos, elige los caducos o cultívalo en maceta. Y cuenta con reponerlo pasada una década: es un arbusto brillante, pero no es un arbusto para toda la vida.


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