Los caquis "Rojo Brillante" de la Ribera del Xúquer crecen sobre raíces que no son suyas. Debajo del injerto hay, en la práctica totalidad de las plantaciones valencianas, un pie de Diospyros lotus: el caqui silvestre, un árbol que rara vez se planta por sus frutos y que sin embargo sostiene todo el sector español del caqui. Es también un ornamental de porte noble, hoja brillante y buen color otoñal, con una rusticidad difícil de igualar en un jardín amplio.

Origen, nombres y familia

Diospyros lotus pertenece a las ebenáceas, la familia del ébano. Su área natural va del suroeste de Asia al Himalaya y China, con presencia antigua en el Cáucaso, Turquía y los Balcanes; llegó al Mediterráneo hace siglos y en algunas zonas de Italia y de los Balcanes se ha naturalizado.

En español se le llama caqui silvestre, guayabo lotus o ciruelo dátil, este último calco del inglés date-plum: los frutos maduros, muy dulces y blandos, recuerdan a la vez al dátil y a la ciruela. El nombre del género significa literalmente "trigo de Zeus" o "fruto divino", y el epíteto lotus lo asocia a los legendarios lotófagos, aunque esa identificación es más literaria que botánica.

Conviene no confundirlo con sus parientes cultivados: Diospyros kaki es el caqui de fruto grande que se come en España, y Diospyros virginiana el caqui americano, otro portainjertos habitual en otros países.

Cómo es el árbol

Es un árbol caducifolio que alcanza con facilidad los 10-15 metros y que en buenas condiciones puede pasar de 20. La copa es redondeada y algo irregular, con ramas que tienden a extenderse; el tronco desarrolla una corteza gris parda que se agrieta en placas rectangulares muy características con la edad.

La hoja es alterna, entera, oblonga y de 6 a 12 cm, de un verde oscuro lustroso por el haz y más pálida y algo glauca por el envés. En otoño vira a amarillo dorado antes de caer, y esa es su principal baza ornamental junto con la silueta invernal.

Aquí está el dato que más problemas causa a quien lo planta por el fruto: es una especie dioica. Hay pies macho y pies hembra, y las flores —pequeñas, acampanadas, verdosas o rojizas, poco vistosas— aparecen en mayo y junio. Un árbol hembra aislado puede dar frutos partenocárpicos, sin semilla y de menor tamaño, pero para una cosecha decente hace falta un macho en las cercanías. Comprar un ejemplar de vivero sin saber su sexo y esperar fruto es apostar a cara o cruz.

Los frutos son bayas pequeñas, de 1,5 a 2 cm, del tamaño de una cereza grande. Pasan del verde al amarillo y maduran a un azul violáceo casi negro cubierto de una pruina cerosa. Maduran en octubre y noviembre y suelen quedarse en el árbol después de la caída de la hoja, lo que da una imagen muy reconocible: ramas desnudas y oscuras salpicadas de frutos.

Rama de caqui silvestre cargada de frutos pequeños

Clima y suelo que necesita

Su gran virtud es la rusticidad al frío: soporta sin daños inviernos de -15 °C y, ya adulto y en reposo, se han descrito ejemplares aguantando cerca de -20 °C. Es netamente más resistente que Diospyros kaki, y esa es precisamente una de las razones por las que se usa como patrón en zonas de heladas. Con esa tolerancia se puede cultivar en casi toda la península, incluida la meseta norte y el interior de Aragón o Castilla.

Necesita pleno sol para fructificar bien, aunque tolera media sombra a costa de menos fruto. Es caducifolio de ciclo largo, así que brota tarde —a menudo en abril— y eso lo salva de las heladas tardías que arruinan a otros frutales.

En cuanto al suelo, quiere profundidad y drenaje antes que fertilidad. Prospera en suelos francos y hasta pedregosos, y una vez establecido resiste bien la sequía estival gracias a un sistema radicular potente y profundo. Lo que no perdona es el encharcamiento: en suelos pesados y mal drenados sufre asfixia radicular y acaba entrando por podredumbres. En terrenos muy calizos puede mostrar clorosis férrica, con hojas amarillas y nervios verdes.

Plantación y multiplicación

La raíz pivotante condiciona todo lo demás. El caqui silvestre desarrolla una raíz principal profunda y frágil, de color negruzco, que se daña con facilidad al trasplantar. De ahí dos reglas prácticas:

Planta ejemplares jóvenes. Un árbol de tres o cuatro años en contenedor arraiga mucho mejor que uno grande a raíz desnuda. Mover un ejemplar adulto de sitio es casi siempre un fracaso.

Hazlo en reposo vegetativo, de noviembre a febrero fuera de días de helada, en hoyo amplio y bien mullido. Riega el primer y segundo verano con regularidad hasta que la raíz alcance humedad estable; a partir del tercer año apenas necesita apoyo salvo en veranos extremos.

La multiplicación normal es por semilla. Las semillas requieren estratificación en frío: unos dos o tres meses a 3-5 °C en arena o vermiculita húmeda, o siembra directa en otoño en cama exterior para que pase el invierno a la intemperie. Germinan en primavera de forma bastante regular. Como la especie es dioica y no hay manera de saber el sexo hasta que florece —lo que puede tardar de seis a diez años—, quien quiera fruto seguro debe recurrir a injerto sobre pie de semilla, con escudete a yema en agosto o de púa a final de invierno.

Su papel como portainjertos

Este es el uso que de verdad mueve al Diospyros lotus en España. La producción de caqui, concentrada en la Ribera del Xúquer con la variedad "Rojo Brillante", se asienta casi por completo sobre este patrón, y no por casualidad:

Compatibilidad amplia con las variedades de D. kaki, sin los problemas de afinidad que dan otros pies con determinadas variedades.

Vigor y rapidez de entrada en producción, junto a un sistema radicular profundo que aguanta bien la sequía de verano.

Resistencia al frío superior a la del propio caqui injertado, lo que protege la base del árbol en inviernos duros.

Sus puntos débiles también están claros: tolera mal los suelos encharcados y asfixiantes, donde D. virginiana se comporta mejor, y en suelos muy calizos puede dar clorosis. Antes de elegir patrón, lo que hay que mirar es el análisis del suelo, no el catálogo.

Poda y mantenimiento

Como árbol ornamental o de jardín, la poda debe ser mínima. Se forma en los primeros años eligiendo un eje y tres o cuatro ramas principales bien repartidas, y después basta con retirar madera seca, ramas cruzadas y chupones. Es un árbol que cicatriza lentamente y al que las podas severas le sientan mal; los cortes grandes son puerta de entrada para hongos de madera.

El momento adecuado es el final del invierno, antes de la brotación. No necesita abonado si está en tierra decente; un aporte de compost en superficie cada dos o tres años sobra para mantenerlo.

Frutos: cuándo se comen y una advertencia real

El fruto del caqui silvestre es comestible, pero solo cuando está completamente maduro y blando. Antes de ese punto es muy astringente por su alto contenido en taninos solubles, que dejan una sensación de boca seca y áspera bastante desagradable. La astringencia desaparece cuando la pulpa se ablanda del todo, proceso que en el árbol se completa después de las primeras heladas otoñales; recolectado algo antes, termina de madurar en casa en unos días.

La advertencia importante: comer cantidades apreciables de frutos inmaduros y astringentes, sobre todo con el estómago vacío, puede favorecer la formación de fitobezoares, masas compactas de fibra y taninos que se acumulan en el estómago y que en casos serios requieren tratamiento médico. El fenómeno está descrito clínicamente con los caquis (se conocen como diospirobezoares) y no es folclore. Con el fruto bien maduro y en consumo normal no hay problema; el riesgo aparece cuando se comen verdes y en cantidad, algo que en la práctica el propio sabor impide.

Al margen de eso, el árbol no es tóxico ni presenta riesgo para mascotas.

Plagas y enfermedades

Como ejemplar aislado en jardín es un árbol notablemente sano, con pocos problemas. En plantación intensiva de caqui, en cambio, los patrones y los árboles injertados comparten los enemigos del sector:

Cotonet y otras cochinillas, que se refugian bajo el cáliz del fruto y provocan deformaciones y depreciación comercial. Es hoy la principal plaga del caqui valenciano.

Mosca de la fruta (Ceratitis capitata), que pica los frutos en maduración a partir del final del verano.

Mosca blanca y ácaros en veranos secos y calurosos, más molestos por la negrilla que se instala sobre la melaza que por el daño directo.

En enfermedades, lo relevante son las podredumbres de raíz y cuello asociadas al exceso de agua —Phytophthora, Armillaria—, que en este árbol se previenen exclusivamente con drenaje y con no plantar en hoyos que hagan de cubeta. También pueden aparecer manchas foliares fúngicas en primaveras muy húmedas, casi siempre sin importancia. Retirar la hojarasca y los frutos momificados en invierno reduce el inóculo del año siguiente mejor que cualquier tratamiento.

Dónde tiene sentido plantarlo

Es un árbol para espacios amplios: jardines grandes, linderos de finca, alineaciones en parques y zonas rurales de clima continental donde otros frutales ornamentales pasan apuros. Su tolerancia al frío, su bajo mantenimiento y su longevidad lo hacen interesante en jardinería pública.

Lo que no es: un árbol para patio pequeño ni para acera estrecha. Necesita sitio, y los frutos maduros que caen manchan pavimentos y atraen avispas en octubre. Si el objetivo es la sombra y la estampa otoñal, plántalo lejos del paso; si el objetivo es el fruto, asegúrate del sexo del ejemplar y de tener un polinizador.

En resumen

Diospyros lotus es un caducifolio dioico de 10-15 metros, de las ebenáceas, muy resistente al frío (hasta unos -15 °C sin daños), con hoja brillante que amarillea en otoño y frutos pequeños que maduran a azul negruzco en octubre y noviembre. Quiere sol, suelo profundo y bien drenado, y detesta el encharcamiento; su raíz pivotante obliga a plantar ejemplares jóvenes y en reposo. En España su papel principal es el de portainjertos del caqui "Rojo Brillante", gracias a su compatibilidad, vigor y rusticidad. Sus frutos solo se comen completamente blandos: verdes son astringentes y, en cantidad, pueden formar bezoares gástricos. Y si se planta esperando cosecha, hay que resolver antes la cuestión del sexo del árbol, porque un pie hembra solo apenas dará nada.


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