La Bauhinia purpurea es uno de esos árboles que detienen a la gente en la acera. Sus flores, grandes y de pétalos estrechos y separados, recuerdan tanto a una orquídea que en muchos países se le llama directamente árbol orquídea. Y su hoja, partida en dos lóbulos simétricos, es tan reconocible que le ha dado el otro nombre popular con el que se conoce en español: pata de vaca o casco de vaca.
En España se cultiva en el litoral mediterráneo cálido, en Andalucía occidental y en Canarias, donde es un árbol de calle y de jardín cada vez más frecuente. Fuera de esas zonas, el frío marca el límite. Veamos qué es exactamente, cómo distinguirla de sus parientes —que se confunden constantemente en los viveros— y qué necesita para funcionar.
Origen y características
La Bauhinia purpurea procede del sur de China, el sudeste asiático y el subcontinente indio. Pertenece a la familia de las leguminosas, subfamilia Cercidoideae, la misma en la que está nuestro árbol del amor (Cercis siliquastrum), con el que comparte la forma general de la flor amariposada y el fruto en legumbre.
El nombre del género es un homenaje curioso: Linneo lo dedicó a los hermanos Bauhin, Jean y Gaspard, botánicos suizos del siglo XVI, porque la hoja partida en dos mitades iguales evocaba a los dos hermanos.
Es un árbol de 6 a 10 metros de altura, ocasionalmente algo más, con copa abierta e irregular, ramificación algo desordenada y tronco a menudo tortuoso. Su crecimiento es rápido en condiciones favorables: puede alcanzar los 4 metros en cinco o seis años.
La hoja mide entre 10 y 15 cm, es de color verde claro y está dividida en su tercio o mitad superior en dos lóbulos redondeados. En realidad se trata de dos foliolos fusionados, lo que explica que se pliegue por la nervadura central. Es semicaduca o caduca según el clima: en zonas cálidas mantiene buena parte del follaje todo el año y en las más frescas se desnuda parcialmente en invierno, justo antes o durante la floración.
La flor es su gran atractivo: cinco pétalos estrechos, lanceolados y bien separados entre sí, de 8 a 12 cm de diámetro en conjunto, en tonos que van del rosa malva al púrpura intenso, con venaciones más oscuras. Los estambres, largos y curvados, sobresalen de forma muy visible. Desprende un aroma suave y perceptible al atardecer.
La época de floración es un dato que conviene retener porque es lo que la diferencia de sus parientes: florece en otoño, típicamente de septiembre a noviembre en el hemisferio norte, y puede prolongarse hasta diciembre en climas muy suaves. Tras la floración forma legumbres aplanadas, leñosas y pardas de 25 a 30 cm que persisten en el árbol y se abren con un chasquido, dispersando las semillas a cierta distancia.
No confundirla: purpurea, variegata y blakeana
Aquí está el punto donde falla la mitad de las etiquetas de vivero. Tres bauhinias muy parecidas se venden a menudo bajo el mismo nombre, y no son intercambiables:
- Bauhinia purpurea. Pétalos estrechos y separados, sin solaparse, y solo tres o cuatro estambres fértiles bien desarrollados. Florece en otoño, con el árbol aún bastante frondoso. Fructifica abundantemente.
- Bauhinia variegata. Pétalos más anchos y solapados, con uno de ellos —el estandarte— marcado por una mancha más oscura, y cinco estambres fértiles. Florece a finales de invierno y principios de primavera, entre febrero y abril, muchas veces sobre ramas desnudas, lo que produce un efecto más espectacular. Existe la variedad 'Candida', de flor blanca.
- Bauhinia × blakeana. Es un híbrido estéril entre las dos anteriores, emblema de Hong Kong. Tiene la flor más grande y de color más intenso, florece durante meses —de otoño a primavera— y no produce legumbres, lo que la hace muy limpia como árbol de alineación. Como es estéril, solo se propaga por esqueje o injerto, y por eso resulta más cara.
Si tu prioridad es la floración más vistosa y no quieres frutos ni plántulas espontáneas, Bauhinia × blakeana es la mejor elección. Si buscas flor de otoño, purpurea. Si la quieres en primavera sobre madera desnuda, variegata. Cuando compres, mira la flor y cuenta los estambres antes de fiarte del cartel.
¿Cómo se cuida?
Clima. Es el factor decisivo. La Bauhinia purpurea tolera heladas ligeras y breves, del orden de -2 a -4 °C en ejemplares adultos y bien establecidos, con daños en brotes tiernos. Los ejemplares jóvenes son más sensibles y una helada de -5 °C puede matarlos. En España se cultiva con garantías en Canarias, la costa mediterránea desde Almería a Cataluña litoral, Baleares y el suroeste andaluz. En Madrid o en la meseta es inviable a la intemperie. Si estás en el límite, plántala junto a un muro orientado al sur, que acumula calor y modera las mínimas nocturnas.
Exposición. Pleno sol. Es exigente en luz y a media sombra florece mucho menos y crece desgarbada.
Suelo. Poco exigente siempre que drene bien. Acepta suelos francos, arenosos y moderadamente calizos. En terrenos muy calizos puede mostrar clorosis, corregible con quelato de hierro y aportes anuales de materia orgánica. Lo que no perdona es el encharcamiento prolongado.
Riego. Regular durante los dos o tres primeros años: en verano, riegos profundos cada 5 o 7 días. Una vez establecida es bastante resistente a la sequía, aunque en años muy secos agradece un par de riegos de apoyo en julio y agosto, que se traducen directamente en una floración otoñal más abundante. En otoño e invierno, riego mínimo o nulo.
Abonado. Como leguminosa, no necesita mucho nitrógeno. Un aporte de compost o estiércol maduro a finales de invierno es suficiente. Si quieres favorecer la floración, un abono con más potasio y fósforo a finales de verano, antes de la floración de otoño, da buenos resultados. Abonos nitrogenados fuertes producen brotes largos, blandos, más sensibles al frío y con menos flor.
Poda. Su ramificación natural es irregular y suele necesitar poda de formación en los primeros años para levantar la cruz y equilibrar la copa. En árbol formado, la poda debe hacerse después de la floración, a finales de invierno, retirando ramas secas, cruzadas o mal orientadas. Evita cortes gruesos: la madera es blanda y cicatriza mal. Podarla en verano equivale a eliminar las ramas que van a florecer en otoño, un error que explica muchas quejas de "mi bauhinia no florece".
Plagas. Es un árbol relativamente sano. Puede sufrir cochinilla algodonosa y pulgón en brotes tiernos, sobre todo en primavera y en ejemplares sobreabonados. Un tratamiento con jabón potásico suele bastar. En suelos encharcados, pudriciones radiculares por Phytophthora.
Multiplicación
Se multiplica sobre todo por semilla, que germina con facilidad. Recoge las legumbres cuando estén pardas y secas, antes de que se abran solas. Las semillas tienen tegumento duro, así que conviene escarificarlas: lija superficial en un lateral o remojo en agua a unos 60-70 °C durante 24 horas, hasta que se hinchen. Siembra en primavera, en sustrato ligero y a 22-25 °C; germinan en dos o tres semanas.
Un ejemplar de semilla suele empezar a florecer a los 3 o 4 años. También se puede propagar por esqueje semileñoso en verano, con hormona de enraizamiento y calor de fondo, aunque el porcentaje de éxito es más bajo.
Un apunte que conviene tener presente: la Bauhinia purpurea produce mucha semilla viable y se ha comportado como invasora en varios territorios tropicales, entre ellos Hawái, Florida y algunas zonas de Australia. En la Península el verano seco y el frío invernal limitan mucho su capacidad de escape, pero en Canarias y en enclaves húmedos y cálidos conviene retirar las legumbres antes de que se abran si el jardín linda con espacios naturales.
Usos en el jardín
Su tamaño moderado la hace apta para jardines pequeños y patios, donde un árbol de 20 metros sería imposible. Funciona bien como ejemplar aislado, para que la copa se desarrolle libre y la floración se vea desde todos los ángulos, y también en alineaciones de calle, aunque en ese uso hay que contar con el inconveniente de las legumbres caídas.
Da una sombra ligera y filtrada, no densa, lo que permite plantar bajo ella arbustos y vivaces que toleren semisombra. Combina bien con plumbago, lantanas, agapantos o gauras, que comparten sus necesidades de riego y florecen en épocas complementarias.
Como planta melífera atrae abejas y, en zonas donde los hay, pájaros nectarívoros. Sus flores y brotes tiernos son comestibles en la cocina del sudeste asiático, aunque ese uso es marginal en España.
En resumen
La Bauhinia purpurea es un árbol de 6 a 10 metros, semicaduco, de crecimiento rápido y flores grandes de aspecto orquideoide que aparecen en otoño, entre septiembre y noviembre. Necesita pleno sol, suelo drenado y ausencia de heladas serias —su límite ronda los -3 °C—, lo que la circunscribe en España al litoral mediterráneo cálido, Andalucía occidental, Baleares y Canarias.
Riega los tres primeros años, poda solo a finales de invierno tras la floración y no la sobreabones con nitrógeno. Y antes de comprarla, comprueba de qué bauhinia se trata: la variegata florece en primavera y la híbrida blakeana lo hace durante meses sin dar frutos. La diferencia entre las tres no es una sutileza botánica, sino la que decide en qué época del año tendrás el árbol en flor.