Pida un arrayán en un vivero de Sevilla y en otro de Vigo, y hay muchas probabilidades de que le entreguen dos plantas distintas. En Andalucía, el arrayán de toda la vida es el mirto, Myrtus communis, el de los setos recortados del Patio de los Arrayanes de la Alhambra. En el norte y en los catálogos de plantas de colección, arrayán significa Luma apiculata, el arrayán chileno de tronco canela. Son dos mirtáceas emparentadas, pero se cultivan de forma muy diferente y confundirlas sale caro.
Este artículo trata del segundo, el chileno, que es el que se vende como "arrayán" cuando se habla de un arbolito de corteza espectacular. Al final aclaro cómo distinguirlos en el propio vivero.
Qué es exactamente la Luma apiculata
Luma apiculata (Molina) Burret pertenece a la familia de las mirtáceas, la misma del eucalipto, el mirto y el guayabo. Aparece en libros y etiquetas bajo los sinónimos Myrtus luma y Eugenia apiculata, así que no se extrañe si lo encuentra con esos nombres. Es originario del bosque templado lluvioso del sur de Chile y del suroeste de Argentina, entre los paralelos 33 y 45 aproximadamente, donde forma masas puras en suelos húmedos junto a ríos y lagos. El famoso Bosque de Arrayanes de Villa La Angostura, en Neuquén, está formado por esta especie.
En su tierra llega a ser un árbol de 15 metros. En cultivo europeo se queda habitualmente entre 4 y 8 metros, con crecimiento lento a moderado y porte de arbolillo multitronco o de arbusto grande si no se le guía.
Lo que lo hace inconfundible es la corteza: lisa, de color canela anaranjado, que se exfolia en placas dejando manchas de un blanco crema. El contraste entre los dos tonos, sobre un tronco que además se retuerce y se acanala con los años, es de las mejores cosas que puede tener un jardín en pleno invierno. Al tacto es fría y satinada, casi como el mármol pulido.
Las hojas son perennes, opuestas, pequeñas —de 1 a 2,5 cm—, ovadas, coriáceas, de un verde oscuro brillante y terminadas en una punta corta y abrupta, el ápice apiculado que da nombre a la especie. Al estrujarlas desprenden un aroma resinoso y limpio, parecido al del mirto pero más suave.
Florece a finales de verano y principios de otoño, entre agosto y octubre en la Península. Las flores son blancas, de unos 2 cm, con cuatro pétalos y un penacho de estambres largos que les da aspecto de plumero; salen en tal cantidad que el árbol parece nevado. Después vienen bayas globosas de un negro purpúreo, de menos de 1 cm, comestibles y dulces, con un punto aromático. En Chile se usan para mermeladas y para el licor de arrayán.
Cuidados
Ubicación
En la cornisa cantábrica y en Galicia acepta sol pleno sin problema. Del Sistema Central hacia el sur y en todo el interior, hay que darle media sombra y abrigo del viento seco: viene de un bosque húmedo con veranos frescos y las tardes de 38 ºC con humedad relativa por debajo del 25 % le queman el borde de la hoja. La sombra de un muro orientado a levante, que recibe sol de mañana y sombra desde el mediodía, es la mejor posición en clima continental.
Tierra
Este es el punto crítico y la primera causa de fracaso. La Luma apiculata es acidófila: quiere suelo de pH entre 5 y 6,5, suelto, profundo, con mucha materia orgánica y buen drenaje. En los suelos calizos que dominan gran parte de España amarillea por clorosis férrica, con las hojas verde pálido y los nervios marcados en verde oscuro, y acaba deteniéndose y muriendo por arriba.
Si el suelo del jardín es calizo, la solución no es "echarle un poco de turba en el hoyo": el agua de riego y el suelo circundante devuelven el pH a su sitio en un par de años. Lo realista es cultivarlo en maceta grande con sustrato para plantas acidófilas, o en un macizo elevado con volumen de sustrato suficiente y aislado del terreno, y regar con agua de lluvia o descalcificada.
Riego
Frecuente y sin sequías. Es una planta de clima lluvioso y no tiene reservas para aguantar el estiaje mediterráneo: en verano, en el interior, puede necesitar riego cada dos o tres días en suelo y a diario en maceta. Lo que no tolera es el encharcamiento permanente, así que drenaje sí, sed no. Riegue con agua de lluvia siempre que pueda; el agua dura de grifo, aplicada durante años, acaba alcalinizando el sustrato y provocando la clorosis aunque el sustrato inicial fuera ácido. Un acolchado de corteza de pino o de acículas mantiene la humedad y ayuda a conservar la acidez.
Abonado
De marzo a septiembre, con abono para plantas acidófilas —los mismos que se usan para camelias, azaleas y hortensias azules—, siguiendo la dosis del envase. En primavera va bien un aporte de compost o de mantillo maduro en superficie. Si aparecen síntomas de clorosis, el remedio de urgencia es un quelato de hierro EDDHA disuelto en el riego, que es el único quelato que sigue siendo eficaz a pH alto; los quelatos EDTA, más baratos, se inactivan en suelo calizo y por eso mucha gente concluye que "el hierro no funciona".
Multiplicación
Por semilla es fácil si está fresca: se extrae de los frutos maduros en otoño, se limpia la pulpa y se siembra enseguida en sustrato ácido y húmedo a 18-20 ºC. Germina en unas semanas y pierde viabilidad rápido con el almacenamiento. Donde se encuentra a gusto se resiembra solo alrededor del pie madre.
Por esqueje semileñoso en julio o agosto: trozos de 8-10 cm de brotes del año ya endurecidos en la base, deshojados en su mitad inferior, con hormona de enraizamiento, en perlita y turba, bajo campana y con calor de fondo. Enraízan en seis u ocho semanas con un porcentaje aceptable. El acodo aéreo en primavera también funciona bien y da plantas de tamaño desde el primer año.
Poda
Menos de la que se le suele aplicar, y aquí hay un error muy repetido: recortarlo como una bola de arbusto tapa por completo el tronco, que es justo lo mejor que tiene. Lo lógico es lo contrario, ir levantando la copa quitando las ramas bajas para que la corteza quede a la vista, y limitarse después a suprimir ramas secas, cruzadas o mal dirigidas.
Tolera bien el recorte y en climas suaves se usa como seto formal, así que si esa es la intención, adelante. El momento adecuado es el final del invierno o el principio de la primavera, pasado el riesgo de heladas fuertes. Podar en otoño deja los cortes expuestos al frío y sacrifica además la floración, que se produce sobre madera del año.
Plagas y enfermedades
Sano y bien regado da pocos problemas. Los habituales son cochinillas —algodonosa y de caparazón, sobre todo en ejemplares en maceta o en sitios poco aireados— y pulgón en la brotación de primavera. Ambos se controlan con jabón potásico o aceite de parafina, insistiendo en el envés y en las axilas de las hojas.
En suelo mal drenado o con riegos excesivos aparecen hongos de raíz del tipo Phytophthora, que provocan un decaimiento general sin causa aparente y no tienen solución una vez avanzados. Y hay un riesgo específico del grupo que conviene conocer: la roya de las mirtáceas (Austropuccinia psidii), que ataca a los brotes tiernos con pústulas de un amarillo intenso y ya está presente en algunos puntos de Europa occidental. Ante manchas amarillo azufre pulverulentas en hojas jóvenes, conviene consultar con la administración agraria local en lugar de tratar por libre.
Rusticidad
Es la otra limitación real. Un ejemplar adulto y bien asentado resiste alrededor de -8 a -10 ºC puntuales, y puede perder la parte aérea y rebrotar de la base tras un frío mayor. Los ejemplares jóvenes y los cultivados en maceta son bastante más sensibles, porque el cepellón se hiela por completo. Su terreno natural en España es la franja atlántica —Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, norte de Navarra— y el litoral mediterráneo suave. En el interior con inviernos duros y veranos secos hay que cultivarlo en maceta y guardarlo en invernadero frío o galería fresca durante el invierno.
Usos
Ornamental
Su mejor papel es como ejemplar aislado a la vista, con el tronco despejado, plantado donde la luz rasante de la mañana o de la tarde le dé de lado y encienda el color de la corteza. Funciona muy bien junto a un camino, en un patio interior o en un macizo de acidófilas, acompañado de camelias, hortensias y helechos, con los que comparte exigencias de suelo y humedad. También se usa en grupos de tres para imitar el aspecto del bosque de origen, y como seto perenne en la costa norte. Existe el cultivar 'Glanleam Gold', de hoja con margen crema, algo menos vigoroso y algo más delicado que la especie.
Comestible y medicinal
Las bayas maduras se comen crudas y se emplean en mermeladas y licores. Las hojas, aromáticas, se han usado tradicionalmente en el sur de Chile en infusión como digestivo y antiséptico suave, y la corteza en cocimiento para lavar heridas. Son usos etnobotánicos: no hay detrás la misma documentación que respalda al mirto europeo, cuyo aceite esencial sí está mucho más estudiado. Coma los frutos con tranquilidad y deje los preparados medicinales para quien sepa lo que hace.
Cómo no equivocarse al comprarlo
Se encuentra en viveros especializados en plantas de colección y acidófilas, sobre todo en Galicia, Asturias y Cantabria, y por catálogo en línea. En el vivero, dos comprobaciones rápidas:
Que sea la especie correcta. El mirto común (Myrtus communis) tiene corteza pardo grisácea sin exfoliación llamativa, hoja algo mayor y aroma mucho más intenso, y aguanta la caliza y la sequía sin inmutarse. La Luma apiculata tiene el tronco canela y blanco desde joven, hoja pequeña con punta y no tolera ni la caliza ni la sed. Si el jardín es seco y calizo, lo que quiere usted es el mirto.
Que la planta esté sana. Hoja de verde oscuro uniforme, sin amarilleos entre nervios —señal de que lleva tiempo con riego calcáreo—, sin raíces enrolladas asomando por los agujeros de drenaje y con brotes nuevos del año. Los ejemplares grandes ya formados son caros; uno de 60-80 cm bien enraizado alcanza en cuatro o cinco años el mismo tamaño y arraiga mucho mejor.
En resumen
El arrayán chileno, Luma apiculata, es un arbolillo perenne de hoja pequeña y aromática que se cultiva sobre todo por su corteza canela exfoliante, con floración blanca a final de verano y bayas negras comestibles. Exige suelo ácido, humedad constante y agua blanda, y no perdona ni la caliza ni la sequía estival: fuera de la franja atlántica y del litoral suave hay que cultivarlo en maceta con sustrato de acidófilas y agua de lluvia. Aguanta hasta unos -8 o -10 ºC, se poda poco y levantando la copa en lugar de recortándolo, y se multiplica bien por semilla fresca en otoño o por esqueje semileñoso en verano. Y antes de comprarlo, confirme cuál de los dos arrayanes le están vendiendo: en un jardín seco y calizo, el mirto europeo dará mucha menos guerra.