Hay dos árboles muy distintos que en español comparten el mismo apodo: lluvia de oro. Uno es europeo, de montaña y de flor primaveral; el otro es tropical, asiático y florece en pleno verano. Ambos producen racimos colgantes de flores amarillas tan densos que el árbol parece derramarlas. Y ambos son, cada uno en su territorio, de los espectáculos florales más rotundos que puede ofrecer un jardín.

El europeo es el codeso o laburno (género Laburnum). El tropical es la caña fístula (Cassia fistula), árbol nacional de Tailandia. Los dos pertenecen a la familia de las leguminosas, lo que explica el parecido de sus flores amariposadas y de sus frutos en legumbre. A partir de ahí, todo lo demás los separa: clima, época de floración, tamaño y grado de toxicidad.

El laburno, la lluvia de oro europea

El género Laburnum agrupa dos especies principales, ambas originarias de las montañas del centro y sur de Europa, incluidos los Pirineos y la Cordillera Cantábrica:

  • Laburnum anagyroides, el codeso de los Alpes, con racimos de 15 a 25 cm y hojas con envés pubescente.
  • Laburnum alpinum, el codeso alpino, algo más resistente al frío, con racimos más largos y estrechos y florecido dos o tres semanas más tarde.

El más plantado en jardinería no es ninguno de los dos, sino su híbrido: Laburnum × watereri 'Vossii'. Reúne lo mejor de ambos padres —racimos de hasta 50 cm, floración muy densa— y tiene la ventaja práctica de producir muy poca semilla, lo que reduce el riesgo de intoxicación y evita que el árbol se agote fructificando. Si vas a plantar un laburno, este es el que debes buscar.

Es un árbol pequeño, de 5 a 7 metros, con tronco a menudo bifurcado, corteza verde oliva lisa y hoja trifoliada parecida a la del trébol. Florece entre mayo y junio en la Península, según altitud, y la floración dura unas tres semanas.

Cuidados del Laburnum

Clima. Es planta de montaña y de clima fresco. Resiste sin problema hasta -20 °C y, de hecho, necesita frío invernal para florecer bien. Lo que no soporta es el calor seco prolongado: por encima de 35 °C con aire seco sufre, y en el litoral mediterráneo o en el valle del Guadalquivir es un árbol que vegeta mal. Su territorio en España es el norte húmedo, el Pirineo, la meseta norte y las zonas de montaña.

Suelo. Aquí sorprende a mucha gente: pese a su aspecto de planta delicada, prefiere suelos calizos y bien drenados, incluso pobres y pedregosos. Lo que no tolera es el encharcamiento. Si tu terreno es arcilloso y compacto, planta en caballón o mejora el drenaje con grava y materia orgánica.

Exposición. Pleno sol en el norte; en zonas más cálidas, sombra ligera durante las horas centrales.

Riego. Moderado. En los dos primeros años, riegos profundos y espaciados durante el verano. Ya establecido, en clima atlántico o de montaña se sostiene con la lluvia salvo en veranos excepcionalmente secos.

Poda. Cuanto menos, mejor. Es una leguminosa de madera relativamente blanda y los cortes grandes cicatrizan mal y se pudren. Limítate a retirar ramas secas o cruzadas, y hazlo en verano, después de la floración; podado en invierno, sangra abundantemente.

Multiplicación. Por semilla, con escarificación previa —remojo en agua caliente durante 24 horas— y siembra en otoño. Los cultivares como 'Vossii' hay que reproducirlos por injerto, ya que no se transmiten fielmente por semilla.

Flores de Laburnum alpinum, el codeso alpino

Atención: el laburno es tóxico

Este punto no admite matices y suele omitirse en las descripciones ornamentales. Todas las partes del laburno, y muy especialmente las semillas, contienen citisina, un alcaloide con acción sobre los receptores nicotínicos. La ingestión provoca náuseas, vómitos intensos, dolor abdominal, sudoración y, en cantidades importantes, convulsiones y depresión respiratoria.

Las intoxicaciones que se registran son casi siempre infantiles: las legumbres verdes se parecen a las de un guisante y los niños las prueban. Por eso, si hay niños pequeños en casa, el laburno no es una buena elección, o al menos conviene plantar 'Vossii' —que apenas fructifica— y retirar las vainas que aparezcan. También es tóxico para perros, caballos y ganado.

Aclaremos de paso un mito extendido: ni la miel ni el polen de laburno son un riesgo real para el consumidor, porque la producción es demasiado pequeña como para generar una miel monofloral. El peligro está en las semillas, no en la flor.

La Cassia fistula, la lluvia de oro tropical

La Cassia fistula procede del sur de Asia —India, Sri Lanka, Myanmar, Tailandia— y se cultiva en zonas cálidas de todo el mundo. Alcanza entre 10 y 15 metros, con copa abierta y hoja compuesta paripinnada de foliolos grandes. Se comporta como caducifolio o semicaducifolio según el clima: en su origen pierde la hoja durante la estación seca y florece con las ramas medio desnudas, lo que multiplica el efecto visual.

La floración se produce en la Península y Canarias entre junio y agosto, con racimos colgantes de 30 a 60 cm de flores amarillo puro y aroma suave. Después vienen los frutos: legumbres cilíndricas, leñosas, de color pardo oscuro, de 30 a 60 cm de largo, que permanecen en el árbol muchos meses y le dan un aspecto muy característico en invierno.

Racimos de flores amarillas de Cassia fistula

Cuidados de la Cassia fistula

Clima. Es el factor limitante absoluto. La Cassia fistula tolera muy mal las heladas: por debajo de 0 °C sufre daños en brotes y hojas, y una helada de -2 o -3 °C puede matar un ejemplar joven. En España solo se cultiva con garantías en Canarias y en enclaves muy protegidos del litoral sur —costa de Málaga, Almería, Murcia, sur de Alicante—. En el resto, si acaso, como planta de invernadero.

Exposición. Pleno sol, sin excepciones. En sombra crece desgarbada y no florece.

Suelo. Poco exigente, siempre que drene. Acepta suelos arenosos, calizos y pobres. Lo único que realmente le perjudica es el encharcamiento, que provoca podredumbre radicular.

Riego. Regular durante los primeros años, con el suelo apenas húmedo. Ya adulta es notablemente resistente a la sequía —una virtud lógica en un árbol adaptado al monzón, con estación seca marcada—. En verano, riegos profundos cada 7 o 10 días son suficientes; conviene aflojar el riego a finales de otoño para respetar su periodo de reposo.

Abonado. Un aporte de compost o estiércol maduro a comienzos de primavera basta. Como leguminosa, no necesita fertilizantes ricos en nitrógeno; un exceso de nitrógeno produce mucha hoja y poca flor.

Poda. Solo de formación en los primeros años, para levantar la cruz y equilibrar la copa. Las podas fuertes retrasan la floración, porque florece sobre ramas de al menos dos temporadas.

Multiplicación. Por semilla, que germina bien si se escarifica: lija superficial o remojo en agua a unos 60-70 °C durante 24 horas para romper la impermeabilidad del tegumento. Siembra en primavera, en sustrato ligero y a 22-25 °C. Un ejemplar de semilla suele tardar de 4 a 6 años en dar su primera floración.

Cuál elegir, y otras "lluvias de oro"

La decisión la toma el clima, no el gusto. Si vives al norte del Sistema Central o en zonas de montaña, el laburno es tu árbol y la Cassia es inviable. Si estás en Canarias o en primera línea del litoral mediterráneo cálido, es exactamente al revés: el laburno no encontrará el frío invernal que necesita ni tolerará el verano, y la Cassia prosperará.

Queda una franja intermedia —Valencia, Barcelona, Sevilla, Madrid— donde ninguna de las dos es del todo cómoda. Ahí merece la pena conocer un tercer candidato al nombre popular: el jabonero de la China (Koelreuteria paniculata), también llamado lluvia de oro en muchos viveros españoles. Florece en julio en panículas amarillas erguidas —no colgantes—, después forma unos frutos vesiculosos rosados muy decorativos, resiste de -20 °C a 40 °C, tolera caliza, sequía y contaminación, y se queda en 8-10 metros. Para la mayoría de los jardines peninsulares es, siendo honestos, la opción más práctica de las tres.

Otra confusión frecuente: en algunas zonas de América se llama lluvia de oro a Tecoma stans o a Galphimia glauca, arbustos de flor amarilla que nada tienen que ver con estos árboles. Si compras por nombre común, comprueba siempre el nombre científico de la etiqueta.

En resumen

Bajo el nombre de lluvia de oro conviven dos árboles opuestos. El Laburnum es pequeño, de clima fresco, florece en mayo y junio, prefiere suelo calizo y drenado, y tiene semillas seriamente tóxicas que desaconsejan plantarlo donde haya niños pequeños, salvo en la variedad 'Vossii'. La Cassia fistula es un árbol tropical de 10-15 metros que florece en verano, exige ausencia total de heladas y en España solo prospera en Canarias y el litoral sur más cálido.

Antes de comprar, sitúa tu jardín en el mapa: el frío invernal decide por ti. Y si tu clima no encaja bien con ninguno, el jabonero de la China ofrece un efecto parecido con una adaptabilidad mucho mayor.


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